‘Vitaminas’ para tu Pyme

Centros como el Cepii asesoran a las pequeñas y medianas empresas para acelerar su crecimiento; el costo de esta ayuda acaba pagándose cuando logran que la compañía se expanda y tiene más ventas.
empleados-pocos-compañia-empresa  (Foto: Jupiter Images)
Ivonne Vargas
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

En México, al cierre de 2008 se contaba con unas 2.6 millones de microempresas que tienen entre uno y cuatro empleados, y aportan un 6% del Producto Interno Bruto (PIB), según un artículo del Centro Panamericano de Investigación e Innovación (CEPii) (proporcionado por su oficina de Jalisco).

Las pequeñas empresas (las cuáles contemplan entre cinco y 99 empleados) contribuyen con el 15% del PIB. Le siguen las medianas, (unas 15,000 organizaciones con rangos de empleados de entre 100 y 499) con una aportación al PIB de 16%. Y al final están las grandes empresas que suman el 34% del PIB pero apenas totalizan unas 2,700 compañías, según datos del director de la oficina CEPii en esa entidad, Enrique Reynoso.

Esto indica que en México las empresas viven cuatro etapas: emprendimiento, pre-aceleración, aceleración y madurez. ¿Sabes en qué momento se encuentra la tuya y qué necesidades posee? De acuerdo con el especialista, estas son sus características:

Primera fase (emprendimiento): se ubica a uno o dos emprendedores, quienes con una idea de negocio inician operaciones, sea comercializando un producto o servicio, o bien optan por la  manufactura. La principal preocupación es conseguir las ventas para generar ingresos y cubrir los gastos fijos. Los emprendedores suelen asignarse un sueldo bajo o ninguno. El enfoque se concentra en crear un mercado o conseguir una participación en el que ya existe.

Segunda fase (pre-aceleración): aquí se encuentra a los negocios que después de uno o varios años de operación se percatan de la necesidad de crecer. Cuentan con un equipo de trabajo de tipo operativo y los mandos medios no existen, porque los mismos propietarios dirigen y llevan a cabo labores como: comercialización, control de operación, contratación del personal, además de llevar cobranza y la operación en bancos.

"Es precisamente ahí dónde se requiere apoyo, en consolidar un equipo de mandos medios que ayuden a los propietarios a soportar una estrategia de crecimiento, primero en mercados y ventas, y luego en las operaciones y el personal, para cumplir con la oferta comercial y para soportar un incremento del capital de trabajo o de nuevas inversiones", puntualiza Reynoso.

Durante esas dos etapas el documento que ayuda es el Plan de Negocios, que sirve para ordenar el crecimiento, y para vender la idea del negocio a posibles inversionistas o bancos.

Tercera fase (aceleración): se debe tener una estructura directiva dedicada a la definición de estrategias de corto y largo plazo, mandos medios que soporten esos mandatos al dividir la estrategia en actividades y decisiones comerciales, de operaciones, del capital humano, de las finanzas y de la creación de nuevos productos, servicios, procesos o modelos de negocio.

Cuando se detectan nuevas oportunidades se debe analizar otros procesos, por ejemplo, si las operaciones no están alineadas a atender las nuevas demandas se fracasará en cumplir la promesa de ventas hecha por la compañía. Junto con la producción se alinean las personas con herramientas como los indicadores personales y grupales, lo cual requerirá de una gestión del cambio en la cual es muy probable la salida de algunas personas y la incorporación de otras.

En el momento en que esa labor de aceleración se va ejecutando con éxito, la compañía se acerca a un grado de madurez operativa.

Juan Ferrón Solís, socio líder de Asesoría de Negocios en PriceWaterhouseCoopers, señala que las pequeñas y medianas empresas (Pymes) que desean consolidar su crecimiento pueden acercarse a las consultorías, aunque eso todavía causa "conflicto y es un tabú" porque estos negocios se sienten ajenos a tales servicios. Hay proyectos con precios accesibles y soluciones que permiten que esa asesoría se auto pague al reducir el 15% de sus costos, por ejemplo.

Las Pymes empiezan a ver en el consultor un aliado para mejor su ejercicio, y mientras más conocen cómo utilizar sus recursos, mejores decisiones tomarán, dice Felippe Labbé, socio director de grupo Intellego.

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