Del anonimato a la fama en Wall Street

Un ejecutivo consagrado de JP Morgan, poco conocido, dejará el bajo perfil para manejar la entidad; el conducir a una empresa de 28,000 mdd al año en ganancias le hará saltar a la fama en Wall Street.
jp morgan chase banco james staley  (Foto: Cortesía Fortune)
Duff McDonald

Jes Staley es anticuado con respecto a cómo debería ser un banquero. Se concentra en el cliente y habla suave; ha pasado toda su carrera en una misma compañía. Ha estado tan debajo del radar que casi nadie fuera del mundo financiero ha oído hablar de él, pero eso está por cambiar. En septiembre pasado, después de 30 años de vivir relativamente a la sombra de JP Morgan Chase y de sus predecesores, Staley fue elegido para encabezar el banco de inversión de 28,000 millones de dólares (en ganancias) al año, uno de los más visibles e influyentes de Wall Street.

Obtuvo el trabajo ganándose la confianza de un tipo difícil de impresionar, el presidente ejecutivo de JP Morgan Chase, Jamie Dimon. "Jes tiene una personalidad y una integridad impecables", me dijo Dimon. "No encontrarás gente dentro de JP Morgan Chase que no diga que él era el candidato obvio para el puesto". Tal vez Staley es ampliamente considerado el ejecutivo que puede manejar el banco en el improbable caso de que Dimon se retirara hoy.

Staley, de 53 años, no salió de la nada: es un notable y exitoso ejecutivo que había estado oculto ante la vista de todos. Durante la última década manejó el negocio de gestión de activos del banco, haciéndolo crecer de 605,000 millones de dólares de activos de clientes en 2001 a casi 1.3 billones de dólares hoy en día, lo cual lo convierte en la tienda más grande de Wall Street. Durante la crisis, los inversionistas huyeron de los fondos débiles, y llegaron a JP Morgan Chase, que emergió muy pronto como uno de los bancos más sanos de Estados Unidos. Antes de mejorar la gestión de activos, manejaba el banco privado de la compañía, y antes de eso ayudó a crear la capacidad de los mercados de capital de valores.

El economista graduado de Bowdoin (generación 1979) se hizo de una reputación de hombre inteligente, ejecutivo estratégico y vanguardista innovador. "Con Jes no hay insinuaciones ni puntos medios. Si dice sí, es sí, y no es no", dijo Britt Harris, jefe de inversión del Sistema de Jubilación de Maestros de Texas. "Tiene bien desarrollado su sentido del bien y del mal, y gracias a eso toma decisiones con mayor facilidad que mucha gente".

James E. "Jes" Staley nació el 27 de diciembre de 1956 en Boston. Su familia se mudó por todo el país mientras su padre, un ejecutivo corporativo, cambiaba de empleos, hasta que se establecieron fuera de Filadelfia, donde Staley padre fue presidente de PQ Corp, una pequeña compañía química. Después de Bowdoin, Jes Staley tomó un empleo en Morgan Guaranty Trust of New York, un descendiente corporativo de House of Morgan.

Como aprendices, Staley y sus amigos estudiaron el caso real del cliente bancario WT Grant, el Wal Mart de hoy en día, que solicitó la segunda mayor bancarrota de la historia de Estados Unidos en 1976. En ese entonces fue la peor pérdida por préstamos de Morgan. El alto ejecutivo de Grant era Edward Staley. "Era cuestión de lo que el banco hizo mal con el préstamo, pero el verdadero tipo malo fue mi padre", dijo Staley. Su hermano mejor, Peter, dice que si Jes alguna vez toma el puesto de Jamie Dimon, sería la venganza de Edward Staley.

Cuando Staley se unió a Morgan, parte de la acción del banco estaba en América Latina. Staley se unió a la junta de Brasil, y en marzo de 1982, se mudó a ese país. La crisis de deuda en América Latina golpeó duro en septiembre, haciendo caer al banco de inversión brasileño cuya mitad manejaba Morgan, llamado Banco Interatlántico. "Trajimos lo mejor de lo mejor desde Londres y Nueva York para que lo manejaran. Nos tomó cuatro años lograr su recuperación", dice Staley.

Staley conoció a su futura esposa, Debbie, poco después de llegar a Sudamérica. "Yo era unitario-bostoniano-estadounidense y ella era judía-brasileña-saopaolense. Fue la peor pesadilla de sus padres". Su luna de miel fue en Bequia, una pequeña isla del Caribe. Más de 25 años después, Staley bautizó a su velero de 90 pies con el nombre de la isla.

Estando en Brasil, en el otoño de 1985, Jes se enteró de que a su hermano Peter le habían diagnosticado VIH. Peter dice que temía que su hermano mayor supiera de su enfermedad, pues estaba convencido de que era homofóbico. "No sabía que frente a él, alguien que él amaba era homosexual", dice Peter, quien después fundó un grupo de investigación del SIDA y quien ha tomado terapias antiretrovirales de forma exitosa desde 1987.

El reto de Peter unió a los hermanos, y Jes se volvió un defensor de la diversidad dentro de JP Morgan. En 2002, cuando la Campaña de Derechos Humanos dio a conocer los resultados de los negocios de Fortune 500 con mejores medidas sobre la importancia de la comunidad homosexual, J.P. Morgan obtuvo un 100%.

La ventura brasileña de Jes Staley terminó a finales de la década de los 80. Él ya era presidente de finanzas corporativas en Brasil y encargado general de las operaciones de correduría en ese país. Pero, como él dice, "Nueva York es el centro de todo, así que nos mudamos". 

Ya en Nueva York, Staley manejó el comercio de valores convertibles nuevos. Después encabezó la división de valores, que llevó al sexto lugar de capital recaudado medible entre los aseguradores de Wall Street. En 1999, Douglas "Sandy" Warner, entonces presidente ejecutivo, pidió a Staley que se encargara del problemático banco privado de la compañía. No pasó mucho tiempo antes de que Staley y sus colegas en JP Morgan estrenaran jefes.

En septiembre de 2000, el mundo financiero se estremeció ante el anuncio de que el banco Chase Manhattan compraría a JP Morgan por 36,000 millones de dólares. Staley siguió al mando del banco privado en la compañía combinada, sumando a su portafolio la división de administración de activos en 2001.

Decidió sentarse con el cliente corporativo más grande de la compañía en ese entonces y hablar del rendimiento de JP Morgan. Pidió a Allen Reed, entonces presidente de Gestión de Activos de General Motors, que le hablara de frente. "Eres simplemente mediocre. No eres realmente bueno en esto", le dijo Reed

Mientras Staley intentaba reactivar la moral y el desempeño de su grupo, asistió a una conferencia en 2003, donde escuchó a gestores monetarios hablar del sector de los fondos de cobertura como una burbuja, pero él, quien pensaba que el auge de las alternativas de inversión mostraban un cambio en los apetitos de los inversionistas, tuvo su gran momento de iluminación.

En vez de seguir con la batalla en el mundo de inversiones de desempeño relativo, JP Morgan decidió incursionar en las aguas de rendimiento absoluto comprando un fondo de cobertura. Él sabía cuál quería: Highbridge Capital Management, cuyos fundadores, Glenn Dubin y Henry Swieca, ya estaban manejándole activos de algunos clientes. Fue una jugada que puede cambiar el rumbo de una carrera.

La junta de la firma se mostró tibia ante la idea. El ex presidente ejecutivo de AlliedSignal, Larry Bossidy, dijo que "el momento en el que un banco grande como JP Morgan compra un lugar como Highbridge, es el momento en el que los mejores se van a ir". Staley recuerda haberle dicho que "eso era exactamente por lo que tenía que hacerlo; si no pudiera convencer a la junta, a los clientes y a nuestro equipo de que podríamos contratar y retener al mejor talento de la industria, entonces yo preferiría regresar a la banca de inversión. Yo no quería estar en un negocio donde todos creyeran que lo mediocre era lo mejor a lo que podía llegar".

Jamie Dimon, quien llegó a la escena como resultado de la fusión entre JP Morgan Chase y Bank One, coincidió con la junta. Su primera respuesta a Staley fue NO. Muchos fondos de cobertura dependían del talento de sus fundadores. Si perdían a su fundador él se quedaría sin nada. Staley alegó que Highbridge no se manejaba por personalidades. Logró su consentimiento cuando notó una falla en el acuerdo. A cambio de incentivos por desempeño, el equipo de Highbridge había aceptado un precio de venta de 700,000 millones de dólares, lo que la convertiría al rendimiento de valores de la transacción en uno de los más altos que el banco había logrado en su historia. "Jamie lo entendió de inmediato, y me dijo que muy poca gente lo podía ver pero que tenía que hacerlo", dijo Staley.

Cuando JP Morgan anunció en septiembre de 2004 la adquisición de un interés mayoritario en Highbridge, el fondo de cobertura tenía 7,000 millones de dólares bajo administración. A finales de 2009, cuando JP Morgan compró el resto de Highbridge, tenía 21,000 millones de dólares. Dubin, quien se ha quedado a pesar de haberse hecho multimillonario en el proceso, firmó otro acuerdo de cinco años como presidente ejecutivo de Highbridge. Dice que esto es gracias a Staley, quien aumentó los ingresos de la división de gestión de activos a 7,970 millones de dólares, más del doble de los niveles de 2001.

No cabe duda que el negocio de inversión bancaria de JP Morgan Chase es el más riesgoso en el que se ha involucrado el banco, y por esa razón, Dimon dejó claro que los candidatos que lo sucedan deben tener experiencia en la unidad. En 2009, los copresidentes ejecutivos Steve Black y Bill Winters habían cambiado el negocio durante el crisis crediticia, dándole un año récord tanto en ingresos como ganancias: 28,600 y 6,900 millones de dólares respectivamente. Pero Dimon había decidido que nadie lo remplazaría, así que hizo los cambios. Black entró a la junta y Winters dejó la empresa, por lo que Staley quedó a cargo del banco de inversión.

Es un nuevo tipo de reto para Staley: a diferencia de sus tareas previas, este no es un negocio que necesite cambios, pero no quiere decir que no deba ser agresivo en su manejo. En febrero, fijó objetivos ambiciosos de participación en el mercado y anunció un objetivo de 17% de rendimiento sobre valores para 2010, menor del rendimiento de 21% de 2009, pero muy por encima del promedio bancario de 12% del último ciclo económico.

En el frente tecnológico, el banco planea crear nuevas "plataformas" de comercio tanto para valores como para productos durante los próximos tres años. "JP Morgan llegó tarde al comercio electrónico y no cometerá ese error de nuevo", dijo la analista de Morgan Stanley, Betsy Graseck. El banco cosechó 9.2% de todas las cuotas de inversión bancaria en 2009, la posición número uno. Ahora busca capturar un 10% cerrado en 2010, y espera lograrlo con un empuje agresivo en Asia, donde el objetivo es que las cuotas de inversión bancaria se dupliquen.

En 2010, Staley está saliendo de la discreta personalidad que había creado durante toda su carrera. En febrero, él y su esposa encabezaron una recaudación de fondos para la senadora de Nueva York, Kirsten Gillibrand en su departamento. Demócrata, al igual que su jefe, Staley ha mostrado apoyo por el partido, pero al igual que Dimon, se frustra con los modos retóricos de Wall Street en Wasington. "Yo apoyaba al Comité de Campaña del Senado Demócrata, pero no les daría dinero ahora".

Su elección reciente en la junta de Robin Hook, la organización que combate la pobreza, fue aprobada por unanimidad por una junta de poderosos neoyorquinos, incluyendo personalidad de fondos de cobertura como Steve Cohen, Dubin, de Highbridge, y Paul Tudor Jones, así como el presidente de GE, Jeff Immelt y Tom Brokaw. Fuera de Bowdoin, es su único compromiso a absorbedor de tiempo, y es entendible porque, después de todo, tiene uno de los trabajos de mayor presión de Wall Street.

Aunque ha logrado cambios, Staley no ha logrado el primer puesto entre los competidores que estuvieron heridos y que han logrado regresar. "JP Morgan fue un consolidador de participación de mercado el año pasado, cuando tenían capital y estaban dispuestos a hacer negocios", dijo Jeff Harte, analista en Sandler O'Neill & Partners. "Pero cuando la banca de inversión está en una buena situación, la competencia llega".

¿Staley pensará en el hecho de que pronto podría ser el siguiente presidente ejecutivo de JP Morgan Chase? Claro que sí, pero también sabe que Dimon no va a ningún lado, y es poco probable que su jefe cambie de opinión pronto. Con las acciones de JP Morgan Chase a prácticamente el mismo nivel en el que estaban cuando Dimon llegó hace seis años, no hay razones para verlo partir. El simple orgullo exige que las acciones suban de 60 dólares antes de retirarse, y eso puede tomar algo de tiempo.

Staley también sabe que tiene la misma edad de Dimon y que su jefe busca una sucesión joven, lo que incluye al director financiero Mike Cavanagh, de 43 años, al encargado de ventas, Charlie Scharf,  de 44, a la presidenta ejecutiva de gestión de activos, Mary Erdoes, de 42, y a Matt Zames, de 39 años, una estrella en asenso en el banco de inversión.

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"Si Jamie no se va, tal vez deberé irme yo en algunos años", dijo Staley. "Si no soy yo, de todos modos ha sido increíble trabajar con Jamie. Es uno de los mejores financieros de mi generación, y si eso ocurre, tomaré un puesto en Highbridge y me dedicaré a navegar".

No es muy difícil creerle, dado que es aficionado a las artes de la navegación. Staley minimiza el tamaño de Bequia, su velero, aunque sabe que es una belleza. "No es un gran yate, pero es un bote grande", dice. Y tiene razón: que no les sorprenda que su jefe, Jamie Dimon, lo convierta en capitán de un barco aún más grande.

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