El Rey Midas de Bank of America

Brian Moynihan ha sorprendido con sus resultados al frente de Bank of America en su breve estancia; el CEO apoya algunas reformas del Gobierno, y parece que todo lo que toca lo convierte en oro.
BofA  (Foto: AP)
David Ellis
NUEVA YORK -

Parece que últimamente el presidente ejecutivo del banco estadounidense Bank of America, Brian Moynihan, no tiene cómo equivocarse: una sorpresa muy placentera dada la poca emoción que generó su contratación en primer lugar.

Varios expertos del sector pensaron que la entidad financiera debió haber contratado a alguien externo para tomar el puesto del presidente ejecutivo Ken Lewis en vez de realizar una promoción interna. Moynihan había sido el presidente de las operaciones bancarias de ventas de la compañía.

Pero casi todo lo que el nuevo directivo ha tocado se ha convertido en oro proverbial en los cinco meses que lleva al mando del banco más grande de Estados Unidos.

El trimestre pasado, el primero que estuvo al mando, el prestamista con base en Charlotte, Carolina del Norte, disfrutó de un fuerte rebote en las ganancias, que fueron de unos 3,200 millones de dólares. Lo más importante es que progresó mucho en cuanto a la reparación de las relaciones con los clientes del banco y con el Gobierno.

En marzo, Bank of America se volvió el primero en dejar de cobrar cuotas por sobregiros por transacciones de tarjetas de crédito, una práctica que todo el sector deberá realizar a partir de julio.

"Estamos avanzando y haciendo cambios que creemos son la respuesta a las necesidades de nuestros clientes", escribió Moynihan en una carta a los accionistas de la firma a principios de este año.

El ejecutivo también parece haber usurpado el lugar de Jamie Dimon, de JP Morgan Chase, como el banquero favorito de Barack Obama; Moynihan mostró su apoyo a la propuesta del Gobierno para crear una agencia de protección financiera para el consumidor a principios de este año y prometió hacer más en cuanto a las ejecuciones hipotecarias y préstamos a los pequeños negocios.

Una señal bastante elocuente fue que Moynihan estuvo entre el grupo selecto de banqueros invitados a asistir a la cena estatal en la Casa Blanca la semana pasada.

"Bank of America ya no es lo que solía ser", dijo Ken Thomas, consultor bancario independiente y economista con base en Miami. "Moynihan cambió esta percepción".

Hace tan sólo unos meses, parecía que Bank of America no podía hacer nada bien.

Se involucró en una terrible lucha legal con la Comisión de Valores y Mercados (SEC por sus siglas en inglés) por la decisión de pagar bonos a los ex empleados de Merrill Lynch.

Gran parte de la culpa se adjudicó a Lewis, quien llevó a cabo la adquisición de Merrill prácticamente solo. Con una enorme cantidad de críticas de los accionistas y legisladores, dejó el puesto de presidente ejecutivo a finales del año pasado. 

En el poco tiempo que lleva dirigiendo la empresa, parece que Moynihan está haciendo hasta lo imposible por arreglar las cosas.

Desde que aseguró su puesto a la cabeza, el nativo de Ohio ha pasado mucho tiempo hablando con los empleados de la institución financiera, organizando visitas a los ayuntamientos e incluso apareciéndose sin avisar a las sucursales de su banco.

"Es una de las cosas que necesitan hacerse", dijo en una entrevista reciente con el Charlotte Observer.

La compañía no dio respuesta a la pregunta de cómo ha cambiado la moral de los empleados, si es que lo ha hecho, bajo la batuta de Moynihan.

Incluso los accionistas lucen más animados por las habilidades del nuevo presidente ejecutivo, pues las acciones han crecido a pesar de las caídas que el mercado ha sufrido últimamente. Las acciones de Bank of America han crecido cerca del 3% en lo que va del año.

"Aunque nos oponíamos a su asignación, lo respaldamos y esperamos que tenga éxito", dijo Jonathan Finger, socio en la firma de gestión de inversiones Finger Interests, con base en Houston. Él organizó una exitosa campaña entre los accionistas para remover a Lewis de su puesto como presidente ejecutivo la primavera pasada.

Pero sería incorrecto atribuir las victorias recientes de la compañía sólo a Moynihan. Sin la adquisición que Lewis hizo de Merrill, es poco probable que la compañía hubiera generado ingresos comerciales récord de más de 7,000 millones de dólares durante el primer trimestre.

El banco también gozó del viento en popa que ofreció el ambiente económico general, pues una baja en la tasa del desempleo mejoró varios negocios de préstamos.

Por ejemplo, la enorme división de tarjetas de crédito de la compañía generó ganancias el trimestre pasado después de haber generado pérdidas durante todo 2009. Las cifras de abril, publicadas por la empresa, también revelaron que tanto las pérdidas como el número de clientes atrasados en sus pagos bajaron durante ese mes.

"Obviamente llegó al puesto cuando la economía estaba mejorando", dijo Shannon Stemm, analista de servicios financieros en Edward Jones. "Desde esa postura, hemos visto mejorías y parte de ellas son el resultado de factores de oportunidad temporal".

Pero aún no queda claro a dónde irá Moynihan de aquí; los expertos creen que la compañía no tiene intenciones de realizar otra adquisición fuerte después de la de Merrill y del gigante hipotecario Countrywide en 2008. La base de depósitos del banco también ha ido creciendo hacia el límite federal de 10%.

Algunos creen que Moynihan, ex ejecutivo de FleetBoston Financial, que se unió a BofA cuando ambos se fusionaron en 2004, podría estar mirando hacia el extranjero, tal vez en regiones que están creciendo, como China. Por otro lado, como informó el Wall Street Journal, los informes recientes sugieren que la compañía piensa vender su participación propietaria en el banco privado más grande de Brasil, Bank Itau Unibanco.

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Los expertos alegan que tal vez lo más probable es que Moynihan haga de Bank of America una organización lo más eficiente posible, lo que implicaría hacer que su negocio hipotecario esté en orden y se adapte a las nuevas reglas de Washington, que tendrán un impacto en toda la industria bancaria.

"Debemos seguir siendo flexibles y seguir fundamentando nuestra fuerte tradición, al mismo tiempo que cambiamos para satisfacer las necesidades de nuestros clientes", dijo Moynihan, después de que se hiciera pública su nueva posición como presidente ejecutivo en diciembre. "No pensamos en esto como un cambio en el modelo de negocios, sino en la forma en la que hacemos negocios".

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