GM prepara su regreso a Wall Street

La colocación de acciones de la firma sería la mayor oferta pública inicial desde marzo de 2008; analistas estiman la capitalización en hasta 90,000 mdd, un nivel mayor a lo que vale Ford.
GM  (Foto: CNN)
Kit R. Roane

El viernes pasado se filtró a los medios que la automotriz General Motors ha elegido a Morgan Stanley y JP Morgan Chase como los posibles compradores de su oferta pública inicial (OPI) de acciones, la cual podría alcanzar los 10,000 millones de dólares (mdd) y convertirse en la mayor OPI en el mercado desde que Visa salió a Bolsa en marzo de 2008.

Si bien el principal accionista de GM, el Tesoro estadounidense, siempre puede rechazar la selección, no hay indicios de que lo hará, y más bien presionará para que las entidades postoras reduzcan sus comisiones por gestionar la venta. Dado que ambos bancos fueron favorecidos por la generosidad del rescate gubernamental, parece apropiado que ahora ellos tengan el gesto de reducir dichas comisiones. 

Hay que reconocer, sin embargo, que un buen acuerdo de compra para el Gobierno estadounidense (y por extensión para los contribuyentes del país) podría no ser tan atractivo para posibles inversionistas.

¿GM vale más que Ford?

Como cualquier involucrado que tiene participaciones en GM, la administración de Barack Obama (que posee acciones de la automotriz con valor de más de 42,000 mdd) obviamente querrá maximizar su ganancia, o al menos minimizar su pérdida.

Extrapolando el precio actual de los bonos GM existentes, el analista de JP Morgan, Eric Selle calcula que los inversionistas podrían apoyar una capitalización de mercado de la compañía de entre 70,000 mdd y 90,000 mdd, lo que potencialmente le proporcionaría al Gobierno un sustancioso beneficio.

Tal valoración estaría por encima de su rival Ford, actualmente valorado en 40,000 mdd. Pero los analistas indican que GM puede justificar la cifra superior por razón de tener una deuda más ligera y haber realizado mejoras operativas.

GM ha tenido importantes avances desde que se acogió a la bancarrota en junio de 2009. El mes pasado, la automotriz superó las estimaciones de los analistas cuando anunció ganancias por 865 mdd en el primer trimestre.

Contribuyeron a tales ganancias los incentivos que GM dio a sus compradores y el aumento en sus ventas globales (especialmente en mercados emergentes como el de China). Esto es una mejora comparada con el mismo trimestre del año anterior, cuando GM reportó pérdidas por 6,000 mdd. En los últimos 5 años, GM ha perdido cerca de 80,000 mdd. 

En muchos sentidos, GM aprovechó la ola que ha favorecido a todo el sector automotriz: una mayor demanda de vehículos en un mundo que ha superado la crisis. Pero GM también se benefició de su experiencia cercana a la muerte en 2009. Tras un préstamo gubernamental de 6,700 mdd, concesiones sindicales y una polémica bancarrota, la empresa disminuyó su deuda en más de 45,000 mdd, redujo su multitud de marcas y comenzó a  recortar su extensa red de concesionarios. Mejoró los diseños de sus autos y optimizó su manufactura.

"Lo que hizo la administración anterior y lo que se consiguió en la bancarrota es una de las transformaciones más dramáticas de una empresa en la historia industrial estadounidense" señala William J. Holstein, autor del libro "Why G.M. Matters: Inside the Race to Transform an American Icon."

La percepción es la realidad

Lo anterior no significa que GM ya superó todos los obstáculos, el marketing de la empresa "aún tiene que probar que puede despertar la sed por vehículos GM sin lugar a dudas mejorados" advierte Holstein.

GM ha luchado mucho contra la percepción de que sus coches son malos. Aunque los pagos por garantía del primer trimestre han caído un 10% comparados con los del año anterior, a los consumidores aún les cuesta creer que la calidad de sus vehículos ha mejorado.

El más reciente sondeo de "percepción de calidad" elaborado por la Automotive Lease Guide, reportó que algunas marcas de GM como Chevrolet recibían calificaciones superiores a 50. Pero está lejos de las puntuaciones de sus competidores, Honda, Nissan y Ford alcanzaron calificaciones superiores a 70. Incluso Toyota, inmersa en un retiro que le dio pésima publicidad, obtiene mejores puntuaciones que GM.

Además, hay que señalar que las asombrosas cifras de ventas que GM registró en mayo (212,800 unidades), se deben en gran parte a los compradores de flotas, como agencias de alquiler de autos y departamentos gubernamentales, que representaron el 38% de las compras de ese mes, según Edmunds.com.

El número de compradores minoristas cayó en mayo, y aquellos que se animaron a comprar un vehículo lo hicieron gracias a incentivos muy atractivos, como el financiamiento a tasa cero. Por otro lado, su unidad Opel no ha conseguido la ayuda económica que solicitó al Gobierno alemán. Y por si fuera poco, la prosperidad de GM también podría verse afectada por las duras negociaciones que el sindicato estadounidense del automóvil UAW emprenderá el próximo otoño.

Por lo demás, el sector automotriz podría verse perjudicado si los precios de los commodities siguen subiendo, si el crédito continúa escaso, si el desempleo se mantiene y si las proyecciones del crecimiento económico resultan ser demasiado optimistas.

Pero la nueva GM tiene un futuro más brillante que la vieja GM en bancarrota, si busca una oferta pública inicial, la paciencia de los inversionistas podría ser recompensada. Como apunta Holstein "GM puede ser muy atractiva dentro de cinco años. Todo depende del precio que se le ponga."

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