¿Cómo califica el CEO de S&P a su firma?

Deven Sharma dice que las calificaciones de crédito son importantes, pero no deben ser obligatorias; habla sobre el desempeño y futuro del sector, y sobre si recibieron presiones para dar buenas...
Deven Sharma ceo standar and poors S&P  (Foto: Cortesía Fortune)
Katie Benner

Gran parte de la historia de la crisis financiera es que las tres grandes agencias calificadoras, Standard & Poor's (S&P), Moody's y Fitch, dieron calificaciones de crédito altas a valores complejos que ayudaron a acrecentar la burbuja crediticia y a que reventara. Algunos ex empleados de las agencias calificadoras dijeron al Congreso de Estados Unidos que inflaron las calificaciones para satisfacer a los clientes que pagaban, a los emisores de bonos que se abastecían de bonos estructurados cargados de alto riesgo, y en ocasiones, a las hipotecas fraudulentas.  

Con una legislación amorfa de las reformas regulatorias financieras sobre las agencias calificadoras, McGraw-Hill, la compañía madre de S&P, ha visto una caída de 15% en sus acciones desde el principio de este año, y de cerca de 60% desde su pico previo a la crisis. Mientras los políticos intentan lidiar con el desastre y regular al sector, Deven Sharma, presidente de S&P, accedió a hablar con Fortune sobre lo que salió mal en su empresa.

Sharma, quien se convirtió en presidente de la división de McGraw-Hill en 2007, cuando se temía más por la caída de las hipotecas subprime, ha visto su breve liderazgo rodeado de demandas, acusaciones de fraude y problemas internos. Él niega que los emisores hayan tenido una influencia sobre S&P durante el boom, y dice que los reguladores necesitan dejar de liderar sobre el uso de las calificaciones de su empresas. Explica que al facilitar las demandas contra las agencias calificadoras, las compañías que necesitan efectivo se verán afectadas.

En una nota reciente de S&P, la compañía dice que todas sus calificaciones de crédito se desarrollaron correctamente durante la crisis, excepto por los valores estructurados que compensaron a los activos de bienes raíces. ¿Qué pasó en la división que supervisó las finanzas estructuradas?

Sin duda fue una falla analítica. Desde la crisis nos hemos concentrado en lo que habríamos hecho diferente para que nos hubiéramos percatado de lo que ocurría en las viviendas. El hecho es que estábamos prestando atención a la caída de los precios de las viviendas y no predijimos la severidad y al ritmo al que ocurrió el declive.

De haber pensado que las caídas en los precios de las viviendas serían del doble de lo que asumimos, no estaríamos donde estamos hoy, y habríamos tenido un mejor desempeño en los valores respaldados por hipotecas. Pero incluso Warren Buffet dijo en su respuesta a la Comisión de Investigación de la Crisis Financiera que nadie lo vio venir. Y es un tipo listo, al igual que muchos legisladores que tampoco previnieron el problema. Eso no lo hace correcto porque no vimos el problema. Mucha gente sí vio venir la burbuja en las viviendas, como los gestores de los fondos mutualistas reconocidos como Bob Rodriguez de First Pacific Avisors, que hablaron sobre un serio problema exacerbado por fraudes hipotecarios. ¿Sería más fácil discutir con alguien como Rodriguez, o con un gestor de fondos de cobertura como Steve Eisman o John Paulson sobre estas asunciones?

Tengo tres observaciones, primero, el compromiso con los inversionistas y otros puntos de vista distintos es muy importante. Tal vez no estemos de acuerdo con ellos pero ofrecen otras posturas, y hemos sistematizado la forma en la que la información se vuelve parte del proceso. Queremos saber lo que piensan del mercado y de nosotros porque si creen que tenemos algo que ofrecerles, vamos a prosperar, sin importar ninguna regulación.

En segundo lugar, quieres hablar con tantos jugadores como sea posible sobre un mejor sentido de donde provienen los riesgos porque el mercado está interconectado. Y en tercer lugar, como parte de nuestros cheques y balances, tenemos un nuevo grupo de control de riesgo que me informa a mí, en parte para revisar los cambios en el mercado y preguntarnos cuál es la influencia sobre los riesgos de crédito, y cómo se unirán esos puntos de vista sin sobre reaccionar a un punto de vista minoritario.

¿Pero esos puntos de vista minoritarios no son muy importantes? ¿Por qué no preveer el peor escenario, incluso si piensas que es improbable?

Comenzamos a atender escenarios conflictivos junto con lo que asumimos y  nuestras calificaciones de crédito. Los inversionistas pueden debatir con nosotros sobre si nuestros criterios finales son correctos o no, y ya comenzamos a publicar escenarios en RMBS. Hace un año decidimos que nuestras calificaciones debían ver más hacia futuro. Reconocimos que el mercado espera calificaciones estables y debemos ser claros sobre la forma de crear nuestras calificaciones. Decidimos que debían ser comparables. Las calificaciones triple A deben significar lo mismo sin importar el tipo de valor que tasen, y todas las categorías de calificaciones deben soportar el peor caso. Por ejemplo, los valores triple A deben soportar una Gran Depresión y no fracasar, ya sea un RMBS o un bono de algún país.

¿Crees estar dando menos calificaciones triple A por esto mismo?

Hemos hecho muchos cambios en las calificaciones de CMBS, RMBS, CDOs y CLOs. La respuesta es sí; cuando decidimos esto, recibimos mucha presión por parte del mercado que nos acusó de ir por la borda, pero vemos problemas económicos que podrían ocasionar caídas fuertes. Los valores de propiedades comerciales en algunos lugares están cayendo a niveles de 25% a 30%, y esas caídas tienen un impacto en las calificaciones de CMBS.

Sobre la idea de la presión del mercado, ¿no hay agencias que dan al mercado una aprobación de la realidad para ignorar las presiones?

Sí.

¿Las agencias calificadoras sintieron presión por parte de los emisores para dar mejores calificaciones de las que querían dar a los valores estructurados?

Como hicimos los cambios de criterio, los analistas los ponen en duda, pero nos quedaremos con ellos. Apostamos a que nuestras calificaciones ven a futuro, son comparables y estables. Elegimos los escenarios problemáticos que elegimos, y como consecuencia, hay acuerdos que no hemos querido calificar. Seguiremos publicando comentarios sobre esos acuerdos porque no pensamos que los riesgos hayan estado completamente contemplados en otras calificaciones que se hicieron. Esto nos permite publicar nuestras propias opiniones y evitar las compras de calificaciones.

¿Pero su firma sintió la presión de los emisores para calificar mejor durante el boom?

Tanto los emisores como los inversionistas tienen necesidades distintas. Los emisores querrán calificaciones más altas y los inversionistas calificaciones más bajas para bajar el costo de los mayores rendimientos. Nuestro trabajo es ser independientes de eso. Debemos demostrar que nuestras murallas entre nuestras actividades analíticas y comerciales están intactas.

¿Necesitas mostrar que esas murallas son fuertes porque hubo una fuga de influencias durante el boom?

Si hablas de lo que dejamos pasar durante la crisis, claramente parte de la información que obtuvimos de los emisores sobre las hipotecas fue un factor. Sin duda, los niveles de volumen hicieron sentir a la gente que ya no había riesgo. Cuando hablamos de presión de los emisores, los emisores siempre quieren mayores calificaciones. Siempre hemos respondido y dicho que haremos lo que pensamos es lo correcto. Incluso durante el mismo periodo, los valores respaldados por activos que compensaron las cuentas pendientes siguieron desempeñándose como se esperaba durante la crisis. Esto ocurrió en medio de la misma cultura, de los mismos sistemas de valor y tipos de analistas.

Lo voy a preguntar de otra forma: los gestores de agencias calificadoras han declarado que se sintieron presionados para dar buenas calificaciones para que los emisores estuvieran contentos. ¿Eso ocurrió?

La respuesta es no. He visto a gente decir que se sintió presionada para dar buenas calificaciones, pero yo nunca dije haber hecho eso. Kathleen Corbet, presidenta de S&P hasta 2007, declaró que nunca dio esa orden. 

¿Qué le diría a Frank Raiter, ex empleado de S&P que muchas veces dijo que los emisores presionaron a la administración de su empresa para dar calificaciones más altas de las merecidas a valores estructurados? Dijo que puede entender cómo la gente piensa que esa fue la situación.

En nuestro testimonio ante el Congreso dijimos que él estaba equivocado. El punto que él defiende es que no estábamos invirtiendo en nuestros modelos. Yo no estaba en ese momento pero revisé los factores y vi que habíamos modificado y ajustado el modelo varias veces, y seguimos haciendo eso. Tu punto sobre la presión de los emisores... cuando me comprometo con la gente, no me da la impresión de que la gente esté siendo presionada para dar mayores calificaciones.

Otra pregunta que surgió en las audiencias es si S&P tuvo suficiente personal para darse abasto con la demanda de calificaciones en valores estructurados durante el boom. ¿Los analistas tenían pocos elementos para analizar la información de los emisores?

En aquel entonces estábamos sumando a mucha gente y trayendo recursos a medida que los necesitábamos. Viendo a futuro, instituimos un programa de certificación analítica porque pensamos que las capacidades analíticas necesitan ser refrescadas. También lo hicimos para mostrar a la gente que nos seguía preguntando si nuestros analistas eran capaces de calificar valores estructurados. El programa fue creado con la Facultad de Negocios Stern de NYU. 

Como mencionó, ha habido casos donde los emisores le daban información incompleta sobre los valores que querían calificar. ¿S&P dependerá de fuentes terciarias para examinar la información de los emisores?

En la zona RMBS ya fortalecimos nuestros criterios para tener la información certera. Nos concentramos en la calidad de la debida diligencia de nuestros emisores con los colaterales subyacentes de valores. También expandimos la información que buscamos y usamos parte de la nueva información que se obtiene de la revisión de la información de los emisores. Donde se requieran los servicios de una tercera parte, los usaremos.  El punto es que tendremos acceso a más información.

La reputación de nuestros análisis es crítica para nosotros. Hicimos muchos cambios internos, cambios analíticos, nuevos cheques y balances, nuevos procedimientos de manejo de riesgo. Redefinimos el papel de varios empleados e hicimos nuevas contrataciones. Estoy orgulloso de cómo la gente ha mantenido su buen desempeño y enfoque.

De todas las nuevas reglas que los políticos propusieron a las agencias calificadoras, ¿hay alguna que crees será benéfica?

Hablé en una conferencia de valores la semana pasada y discutimos las regulaciones. Las regulaciones tienen una influencia en el flujo de capital, y eso influye en el crecimiento económico. Hay una fuerte relación entre las regulaciones y el crecimiento económico. Los reguladores hablaron de legislaciones unificadas en el mundo, y las legislaciones pueden indicar que un solo país podría trabajar con varios propósitos o afectar las reglas en otras partes del mundo. Las regulaciones necesitan tener un sentido global, incluso las aprobadas en Estados Unidos.

¿Todas las regulaciones en la industria son buenas? La mayoría de las regulaciones que piden mayor responsabilidad, supervisión y transparencia harán mucho bien; crearán confianza en el mercado y apoyarán la recuperación.

Lo que es desconcertante es el sentimiento en Washington de que el aumento de responsabilidad es igual a un aumento de responsabilidades. Pero no es lo mismo; en cuanto a las regulaciones, hemos puesto en duda tener una responsabilidad estándar discriminatoria para las agencias calificadoras en comparación con el resto del mercado. Claro que como negocio nos ajustaremos si se aprueba, pero tendrá un impacto en el mercado.

¿Cuál sería el impacto?

Hay algunos valores en la base de la escala de calificaciones que son más volátiles y tendremos que revisarlos mejor cuando decidamos calificarlos. Suelen ser compañías de capital privado patrocinadas por compañías que están al final más bajo de la escala de calificaciones.

¿Quieres decir que no las calificarías porque están al final de la escala, son más propensas a fracasar y por lo tanto, es más probable que los inversionistas afectados te demanden?

No sé si no las calificaríamos, pero a final de cuentas habría un impacto en el acceso al capital y al costo al que una compañía puede tener acceso a ese capital. Cuando esa responsabilidad crece, hay que revisar las operaciones de forma interna.

¿Las calificaciones deberían alejarse de las regulaciones y de cosas como los acuerdos de swaps para requisitos de capital de los bancos?

Tenemos una posición pública muy clara al respecto. Creemos que las calificaciones tienen un papel importante como marcador de comercio de riesgo. Aún así, no debería haber un mandato que exija el uso de esas calificaciones. Cuando las calificaciones están en regulaciones, el mercado debe usarlos. Pero deberíamos tener que convencer a los inversionistas de que nuestras calificaciones tienen un valor analítico agregado, al igual que con nuestros índices. Nadie obliga a un inversionista a usar el índice S&P 500 en vez del MSCI o el FTSE o el Russell. Si los reguladores no toman las calificaciones de las regulaciones y contratos, deberían dejar claro que los inversionistas deberían buscar otros marcadores para que la calificación no se use como recomendación de inversión. Ese no es el propósito de las calificaciones.

La inclusión en regulaciones significa que hay un mercado cautivo para sus calificaciones. ¿Los clientes habrían abandonado al S&P durante el auge de la crisis si no hubieran estado obligados a usar sus calificaciones?

Es difícil especular. Ahora queremos concentrarnos en convencer a los inversionistas de que nuestro marcador de riesgo es útil para la toma de decisiones. Si podemos ofrecer ese producto, lo haremos bien. El mercado de hipotecas fue una falla importante. Fuera de eso, nuestros cuatro calificadores actuaron como se esperaba en este ambiente. Nuestro otro negocio, al igual que los índices, sigue siendo bien recibido y reconocido. En investigación de materias primas, cerca de una docena de investigadores recibieron el mejor premio el año pasado, el mismo número que Goldman Sachs. Goldman investiga para instituciones y nosotros para el segmento de bienestar privado, donde se supone que las investigaciones son menos rigurosas. Y claro que el Capital IQ sigue desempeñándose muy bien. Aunque recibimos muchas críticas, la gente quiere escuchar nuestro punto de vista. Le digo a nuestra gente que tenemos oportunidades para presentar el papel de dar transparencia al mercado y la gente quiere seguir con nosotros.

Inicia el día bien informado
Recibe todas las mañanas las noticias más importantes para empezar tu día.

Moody's y S&P han sido llamados un duopolio, sobre todo por Warren Buffett, quien empleó esta lógica para invertir en Moody's. ¿Las nuevas compañías que entren al marco de las calificaciones de crédito podrán romper este duopolio dados los daños en la reputación que han ocasionado las malas calificaciones?

 Con nuestro criterio y cambios analíticos, queremos demostrar el valor de nuestras calificaciones y mostrar por qué son mejores y distintas. Si podemos demostrarlo, crearemos más demanda incluso si hay más competencia. Habrá distintos modelos de negocios y queremos que el mercado elija justamente en qué modelo cree.

Ahora ve
Así han ayudado los eclipses a la humanidad a lo largo de la historia
No te pierdas
×