Los ‘enanos’ que fusionan gigantes

Evercore se ha posicionado en Wall Street como uno de los asesores más importantes de corporativos; con una capacidad menor a los grandes, tiene en su haber fusiones como la de Wyeth y Pfizer.
evercore  (Foto: Cortesía Fortune)
Shawn Tully

Estos últimos años han sido una miseria para los bancos de inversión. Entre las crisis, los matrimonios forzosos, un zar federal de los pagos, investigaciones del Congreso, una legislación de reforma y demandas de la Comisión de Valores y Mercados (SEC por sus siglas en inglés), incluso las compañías más orgullosas han salido despellejadas (casi siempre por una buena razón).

Uno de los resultados menos publicitados de este tumulto fue el éxodo del talento, pero muchos banqueros no están abandonando Wall Street sino yendo a su otro lado: pequeñas compañías que evitan el comercio de propiedad y los préstamos a los clientes que tanto enfatizan los bancos gigantes. Estas firmas adoptaron un modelo venerable de empresas financieras, vendiendo sólo asesorías.

La más grande de estas compañías, y la de mayor recaudación, es Evercore Partners, dirigida por Roger Altman, el ultra-conectado ex oficial del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, y Ralph Schlosstein, una superestrella que dejó BlackRock el año pasado para unirse a la compañía. Evercore evita el riesgo (sin comerciar por su cuenta y sin hacer préstamos) y se enorgullece de evitar todo lo que hizo que los grandes bancos sufrieran. Su principal servicio es el ofrecimiento de asesorías a presidentes ejecutivos sobre fusiones y reestructuraciones.

Su éxito marca un cambio importante en el balance de poder en Wall Street. Ed Nicoll, ex presidente ejecutivo de Instinet, quien enlistó a Evercore en su venta de 1,200 millones de dólares a Nomura en 2007, dijo que la crisis manchó la reputación de los grandes bancos, y ahora los mejores banqueros se están uniendo a los Evercores, y sus mejores clientes se irán con ellos.

A menos que crean que un negocio con sólo 314 millones de dólares en ingresos es un jugador pequeño, vean sus mega acuerdos: en 2009, Evercore trabajó en la fusión más grande del año, asesorando a Wyeth cuando la gigante farmacéutica Pfizer la adquirió por 65,000 millones de dólares; la mayor reestructuración, que guió el rescate de 80,000 millones de dólares de General Motors; y la compra apalancada de mayor valor, representando a TPG, de valores privados, en su adquisición de 5,200 millones de dólares por IMS Health.

Desde el principio de 2009 hasta mediados de 2010, Evercore se colocó en la séptima posición en Estados Unidos en el valor total de sus acuerdos de fusiones y adquisiciones, por encima de Credit Suisse y Deutsche Bank. Lo logró con sólo 48 banqueros, una décima parte del total en los negociadores grandes. Estas pequeñas firmas, un grupo que incluye a Houlihan Lokey y Greenhill, ahora capturan el 20% de las cuotas de fusiones y adquisiciones en Estados Unidos, cuatro veces su participación en 2000.

Evercore es el único banco de inversión que aumenta sustancialmente su negocio de asesorías en los rocosos mercados actuales. Desde su punto más alto en 2007 hasta 2009, las fusiones y adquisiciones anunciadas cayeron de 4 billones a 2 billones de dólares. En 2009, las cuentas de Evercore se dispararon 61%. La compañía no sólo creció en fusiones y adquisiciones sino que se benefició de las bancarrotas. Esto se debe a que Altman creó un brazo de reestructuración que prospera cuando la economía se debilita y las fusiones se reducen. Hoy, su negocio de reestructuración es el tercero más grande del mundo, lejos del líder Lazard, pero cerca del número dos, Blackstone.

El rescate de CIT fue memorable; el especialista en reestructuración de Evercore, David Ying, guió al prestamista de pequeños negocios para hallar una solución que nunca antes había funcionado con una financiera grande: una bancarrota previamente acordada. Normalmente, los bancos insolventes son absorbidos por la Comisión Federal de Seguros de Depósito (FDIC por sus siglas en inglés), y vendidos en partes, o liquidados en la bancarrota. Pero Ying convenció a la mayoría de los cientos de acreedores de CIT para que tomaran 70 centavos al dólar, además de valores, por sus bonos. La mayoría de los expertos habría pensado que esto era imposible. Incluso forjó un compromiso que convenció a Carl Icahn (conocido por su inflexibilidad) para que votara a favor del acuerdo. CIT sólo pasó 40 días en bancarrota, saliendo de esa situación en 2010. Las acciones han crecido, reinstaurando la participación de los acreedores en una compañía que hace sólo un año parecía estar condenada.

Las ganancias de Evercore se deben a las habilidades de Altman para cazar banqueros superestrellas. Las compañías independientes han atraído talento desde hace años. Lazard acaba de entrar al a categoría de negociantes pequeños, o boutiques, por su inmensa escala en fusiones y adquisiciones, reestructuraciones y manejo de activos. Pero su modelo básico de asesorías sigue siendo la base de las boutiques como Evercore. Altman contrataba banqueros reconocidos desde antes de la crisis financiera, entre los que se encuentra Eduardo Mestre, ex presidente de la banca de inversión en Citigroup, y Michael Price, el banquero de telecomunicaciones más reconocido de Wall Street (y no hay que confundirlo con el gestor de fondos del mismo nombre), quien asesora a CenturyLink en su adquisición de Qwest por 22,000 millones de dólares.

Pero desde 2008, Evercore ha sumado dos docenas de banqueros reconocidos, duplicando las calificaciones de la empresa y sumando experiencia en bienes raíces, energía, químicos y metales y minería. El año pasado, Altman atrajo banqueros de transporte, como George Ackert y Mark Friedman del banco Merrill Lynch; el equipo generó ingresos extraordinarios de 100 millones de dólares al año. "Pasamos 18 meses de confusión en Merrill, incluyendo la fusión con Bank of America", dijo Friedman. "Queríamos un ambiente más estable". En Evercore, Ackert y Friedman lograron buenos acuerdos de inmediato. Ackert aterrizó a su antiguo cliente Burlington Northern Santa Fe, asesorando a la firma férrea en su venta de 36,000 millones de dólares a Berkshire Hathaway. Friedman ayuda a varios gigantes de envíos a reestructurarse. Altman pasará años trayendo a banqueros con lazos fuertes con presidentes ejecutivos importantes y les pagará bonos espléndidos, de hasta 5 millones de dólares o más, sobre todo en acciones, pues dice que tener a los mejores banqueros le generará dos o tres veces las ganancias del segundo mejor.

Aunque Evercore se comercia públicamente, se asimila a las viejas sociedades de Wall Street: los empleados cuentan con más de la mitad de las acciones. Altman, de 64 años de edad, valora la experiencia que trae la edad, algo poco común para las compañías financieras. La mitad de sus banqueros están en sus 50 o 60 años de edad. A los banqueros les gusta la forma en la que Evercore les permite concentrarse en su forma de hacer acuerdos. Cuando estaban en firmas grandes, la mayoría vendía sus productos entre su lista de clientes, pero Evercore es atractiva para ellos porque quieren practicar el arte de negociar y no quieren quedarse atrapados en la burocracia, dijo Kenneth Griffin, presidente del fondo de cobertura Citadel, que trabajó con Evercore en el rescate de 2,600 millones de dólares de E*Trade en 2007.

Ackert dice que en Merrill vendían ofertas de deuda de alto rendimiento, valores y otros productos. Antes trabajaban en varios acuerdos al mismo tiempo, y concentrarse en el reto intelectual de asesorar y planear los posibles resultados de las asesorías es un gran lujo. A los presidentes ejecutivos les encanta que los banqueros de Evercore se ocupen del trabajo. "Es un mejor servicio", dijo Maggie Wilderotter, presidenta ejecutiva de Frontier, quien convenció a Michael Price de asesorar la adquisición de 8,600 millones de dólares de las redes telefónicas rurales de Verizon el año pasado. "En las grandes compañías, el trabajo lo hacen los principiantes. Una boutique como Evercore tiene a los expertos trabajando de principio a fin".

A los clientes también les gusta que Evercore sólo ofrezca asesorías, por lo que la compañía no tiene conflictos como los de los bancos de inversión que asesoran los acuerdos aún cuando les ofrecen financiamiento. Bruce Van Saun, director financiero de Royal Bank of Scotland (RSB), cliente de Evercore cuando era director financiero de Bank of New York (BNY) Mellon, dice que este es un servicio valioso, pero hay que asegurarse de que el banco ofrezca asesorías imparciales.

En eso se especializa Evercore. Sus banqueros son reconocidos por incluso aconsejar a los clientes que no hagan acuerdos. Mitch Caplan, ex presidente ejecutivo de E*Trade, recuerda a Jane Gladstone, quien encabeza el grupo de instituciones financieras de Evercore, cuando le dijo que no aceptara el acuerdo. Los miembros de la junta de E*Trade aprobarían al día siguiente una adquisición multimillonaria de otra correduría. Jane le dijo que, si estuviera en su lugar, no cerraría el trato. Gladstone se retiró de una cuota multimillonaria, pero ella la recuperó cuando E*Trade la eligió para guiar su reestructuración con Citadel.

El enfoque de Evercore se remonta a los inicios de la carrera de Altman en Lehman Brothers, en los 70. Altman compara las fusiones y adquisiciones con saber dominar la teoría de juegos, aprendiendo a forjar y nutrir las relaciones. "Roger es uno de los grandes en la historia de la banca", dijo Tom Hill, vicepresidente de Blackstone. Fue criado por su madre bibliotecaria en Brookline, Massachusetts, y aprendió el arte del encanto de su tío George Frazier, crítico de jazz y columnista del Boston Globe

Altman pasó dos temporadas en Washington, la primera en la administración del ex presidente Carter y después, entre 1993 y 1994, como secretario adjunto del Departamento del Tesoro durante la administración de Bill Clinton, pero su cargo terminó cuando miembros del Congreso lo acusaron de filtrar información privilegiada sobre una investigación de Whitewater en la Casa Blanca. Después, un comité de ética descubrió que no había violado ningún lineamiento.

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En 1995, Altman lanzó Evercore, y después realizó una desafortunada incursión en valores privados. Una de sus mayores inversiones fue American Media, dueño del National Enquirer. Evercore invirtió dos veces en la compañía: la primera fue rentable y la segunda terminó en 2009, cuando los tenedores de bonos tomaron el control, eliminando la participación de Evercore. Sus ambiciones son grandes: su objetivo es crear una franquicia del estilo de Lazard diversificándose es negocios rentables que requieren poco capital. Su objetivo principal es la gestión de activos; reclutó a Ralph Schlosstein, quien ayudó a convertir a BlackRock en el gestor monetario más grande del mundo. El año pasado aceptó una tarea doble: heredar el título de Altman (que sigue siendo presidente) como presidente ejecutivo, y ensamblar una franquicia de gestión de activos, pues ésta puede ofrecer flujos de capital estables. En menos de un año, Schlosstein quintuplicó los activos administrados de Evercore a 15,000 millones de dólares con la adquisición de gestores de fondos medianos. "Mi fortaleza es la creación de negocios. La de Roger es hacer los acuerdos, y no tiene que estar detrás de un escritorio. Él se vuelve loco si no llega al avión a las cinco de la mañana, para ir a Chicago o Dallas para buscar un negocio", dijo Schlosstein con respecto a la división de labores.

Con los presidentes ejecutivos cada vez más atraídos por el enfoque de Evercore, Altman podría tomar muchos vuelos de madrugada, al menos durante el futuro previsible.

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