Live Nation, sin oído para el negocio

La firma de promoción y entretenimiento ha visto caer sus finanzas y su reputación; pese a que muchos inversionistas aún los apoyan, los analistas creen que la empresa debe reformarse.
live nation.jpg  (Foto: Cortesía CNNMoney)
Kit R. Roane

Para ser una empresa de promoción y entretenimiento, Live Nation no ha podido hacer ninguna de las dos con mucho éxito. Más bien, el año pasado fue apaleada por reguladores, acosada por abogados de demandas colectivas, demandada por estrellas de rock, prácticamente ignorada por analistas y odiada por fanáticos hartos de pagar tarifas ocultas para luego, encima de eso, pagar demasiado por playeras y cervezas.

Peor aún, Live Nation todavía no parece poder ganar dinero, ya que reporta pérdidas inesperadamente altas y caídas en ingresos a principio de este mes.

Sus acciones se siguen ahogando en un vaso con agua. Sus gerentes ven muchos retos más por venir, y notan que la segunda mitad del año podría ver caer la asistencia a conciertos en 15%, además de la caída de 12% que ya tenía. Entonces, es algo curioso que algunos inversionistas y fondos de protección hayan mantenido sus apuestas en un giro así.

Si bien David Einhorn, de Greenlight Capital tiró la toalla de Live Nation en abril, Liberty Media, de John Malone sigue en pie. Otros también se han unido. En agosto, Farallon Capital Management reveló que había comprado 900,100 acciones de la empresa, e inversores de pequeña capitalización de Shapiro Capital, que no son fanáticos de la exitosa fusión de Live Nation con Ticketmaster este año, siguen teniendo 8 millones de acciones. Tiger Global Management controla 11.2 millones de acciones, y Stephen Mandel's Lone Pine Capital compró unas 9.6 millones de acciones.

No queda claro lo que ven estos inversionistas que otros no, aunque quizá las acciones de Live Nation - que se venden por menos de la cuarta parte del precio de un boleto a un concierto de Live Nation - podrían parecer demasiado baratas para dejarlas pasar. Corsair Capital Management, otro fondo que ha aumentado las apuestas en el gigante de la boletería y promoción, opinó recientemente en una carta de inversión que Live Nation podría haber dejado atrás su "antiguos vientos de cola," y que ya tenía un precio atractivo para un negocio oligopólico con modestos requerimientos de capital.

Sin embargo, apostarle a Live Nation es, de muchas formas, apostarle a su habilidad de ejecutar una expansión internacional planificada. Como ha notado Live Nation, el mercado estadounidense no ha estado muy atractivo en estos días. Los fanáticos estadounidenses no están dispuestos a pagar lo que pagaban antes por ver sus espectáculos favoritos, no hay muchos lugares muy buenos a donde ir, y las demandas de talento están más grandes que nunca.

"A Jay Z no le importa si toca en París o Denver, pero a nosotros sí," explicó el CEO de Live Nation, Michael Rapino durante el desbalanceado día del inversor de la empresa el mes pasado. "Nosotros ganamos más en París."

Es por eso que Live Nation planea mirar hacia lo que Rapino describe como mercados "menos sofisticados", con la idea de expandirse a alrededor de 75 mercados extranjeros de presentaciones en vivo. El mercado de conciertos afuera está en mucho mejores condiciones que en EU.

Pollstar, que le sigue la pista a la industria de conciertos, reportó hace poco que los principales conciertos en Sudamérica, Australia y Europa continuaron obteniendo una entrada bruta semejante a la del año pasado, aproximadamente 15% más que en EU.

¿Artistas más baratos + boletos más caros = éxito internacional?

Según los datos del propio Live Nation, afuera hay dinero fácil. La gente está dispuesta a pagar un promedio de 4 dólares más por un boleto que en EU y los artistas que trabajan sobre el escenario, están dispuestos a trabajar, en promedio, por al menos 19% menos.

"Ya es un mundo abierto. Este mercado está que arde a nivel global," dice Rapino, y agrega que Latinoamérica también estaba que ardía y que Live Nation en Dubai "le hablaba cada día de la semana...hablándole a alguien sobre algún negocio."

Pero en medio de su emoción, el CEO de Live Nation podría no estar tomando en cuenta que los mercados que busca ya están siendo cubiertos por otras promotoras de conciertos y vendedoras de boletos grandes y exitosas. Y esos competidores han evitado la historia de relaciones públicas que ha golpeado a Live Nation desde una variedad de temas, desde cancelaciones de conciertos y fanáticos enojados, hasta investigaciones de maniobras anticompetitivas y acusaciones de ingresos desleales.

Rapino cree que puede haber más de 124 millones de boletos por vender en lugares como Francia, Australia, Bélgica, Suiza, Alemania y España. Pero incluso en países en la que Live Nation lleva años, avanzar no ha sido nada fácil para la firma cuyos datos muestran sólo un 3% de penetración en España luego de 4 años de intentarlo. Y en lo que va de este año, le ha ido peor en mercados extranjeros que en EU, en cierta medida. Mientras que la venta de boletos de Live Nation quedó plana en EU, afuera bajó como 12%.

Pero eso no es todo. Live Nation ha vendido menos boletos a nivel internacional en lo que va del año (9.7 millones en comparación con 12.9 millones en 2009), incluso cuando competidores como el estadounidense AEG-Live, Marek Lieberberg de Alemania, el sudafricano T4F, y 3A de Gran Bretaña registraron fuertes ganancias, según Pollstar. Los datos de la publicación de la industria de los conciertos también indicaron que las empresas afiliadas a AEG Live produjeron 46 de los 100 conciertos más taquilleros, en comparación a los 27 de Live Nation.

Si Live Nation no gana terreno en el extranjero, tendrá que ponerle mejor cara a la gente en EU para reconstruir su dañada imagen. En un intento por llenar arenas vacías, Live Nation ya empezó a vender boletos con descuentos o "sin cuotas de servicio." También ha bajado o eliminado tarifas (como el absurdo pago por imprimir un boleto en tu casa), trató de hacerle más fácil a los clientes conseguir los asientos que querían, y trabajó para fortificar los derechos del cliente.

Rapino dice que Live Nation debe empezar a tratar al consumidor con el respeto que merece. Pero la impresión que da oír hablar a la gerencia de Live Nation durante su conferencia de inversionistas es que siguen viendo a sus clientes como poco más que montoncitos de dinero, listos para cocinarse.

Live Nation no cree que tenga que reducir lo que recibe de un concierto para apaciguar a la gente y llenar estadios o arenas. Prefiere forzar al artista a aceptar el concierto y luego poner precio a los boletos como para que las filas delanteras paguen hasta más, lo que ayudaría a compensar cualquier pérdida infligida por los roñosos que esperan sus boletos de 10 dólares en la última fila. El artista puede perder dinero, pero parece que Live Nation, nunca puede perder.

Como los ególatras, a veces inmaduros e impenitentes artistas de rock que su brazo gerencial a veces representa, Live Nation no toma la responsabilidad por sus problemas, resaltó el editor de Pollstar, Gary Bongiovanni, cuando escribió que la industria de los conciertos estaba, de cierta forma, suicidándose. La gente sigue queriendo ver música en vivo, dijo, a pesar de "precios por las nubes", "tarifas extras," la disponibilidad de "boletos con descuentos luego de pagar precios completos" y otros "esfuerzos por sacarle toda la diversión a la experiencia."

Live Nation ve tales maniobras como parte de su salvación, mientras culpan a una economía moribunda, una prensa amarillista, a avaros artistas en gira y a inversionistas sin cerebros de mucha de la malicia de la empresa.

"Por el tono de las preguntas, no creo que ustedes realmente capten lo que tratamos de hacer hoy," saltó el presidente de Live Nation Irving Azoff durante la conferencia de inversionistas de la empresa, y agregó que algunas preguntas sobre los problemas financieros de la empresa, riesgos de litigios y extenderse a nivel internacional le ha hecho pensar que "quizá tenemos a un montón de inversionistas a corto plazo que necesitan pensar a más largo plazo".

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Dada la reciente historia de Live Nation, su desempeño y su dificultad para articular cómo alcanzará sus metas a futuro, algunos inversionistas y clientes pueden pensar que Live Nation debería hacer un plan.

 

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