Magnates chinos desairan a Buffett

Un grupo de millonarios chinos declinó una invitación para cenar con Bill Gates y Warren Buffett; temen que puedan ser presionados a comprometerse a donar grandes porciones de su fortuna.
BUFFETT GATES.jpg  (Foto: CNN)
Steven Jiang
PEKÍN -

¿Quién diablos, en el mundo de los negocios, rechazaría la oportunidad de cenar con Bill Gates y Warren Buffett? Aparentemente, los magnates chinos.

Los medios estatales se han alborotado con la historia de unos altos empresarios chinos que rechazaron la oferta de los dos titanes estadounidenses vueltos filántropos para cenar en Beijing a finales de este mes.

La supuesta razón: temor a ser presionados para hacer compromisos de grandes donaciones.

Gates, cofundador de Microsoft, y Buffett, quien encabeza la compañía de inversiones Berkshire Hathaway, son dos de los hombres más ricos del mundo y han dedicado la mayoría de sus fortunas personales a causas caritativas. Hace poco persuadieron a 40 multimillonarios estadounidenses de jurar que donarían al menos la mitad de sus fortunas a la caridad.

La oficina en China de la Fundación Bill y Melinda Gates no da detalles sobre el evento en Beijing, y dijeron a CNN que Gates y Buffett serán anfitriones de "una reunión privada para discutir el desarrollo de la filantropía " con sus homólogos chinos el 29 de septiembre.

Chen Guangbiao, multimillonario por sus propios esfuerzos, y uno de los pocos invitados confirmados de la cena, publicó una carta abierta al par de estadounidenses para hacer caso de su llamado - al donar toda su fortuna, unos 735 millones de dólares, a la caridad cuando él muera.

"No quiero volverme un esclavo de mi fortuna," dijo Chen a CNN. "Cada dólar que hice fue con la ayuda de los demás - así que lo quiero devolver a la sociedad y hacer de mi vida algo más significativo y valioso."

China se jactó de tener 477,000 millonarios (en dólares estadounidenses) a fines de 2009, un aumento de 31% con respecto al año anterior, seguido sólo por EU, Japón y Alemania, según un reporte lanzado en conjunto en junio por la consultora Capgemini y el banco de inversiones Merrill Lynch.

Sin embargo, los chinos adinerados no parecen dispuestos a abrir sus carteras para causas de caridad. En 2009, un cuadro de honor patrocinado por el Gobierno enlistaba a 121 filántropos chinos que donaron un total de 277 millones de dólares: menos de la mitad de lo que una sola familia - el financiero estadounidense Stanley Druckenmiller y su esposa - donó el mismo año en EU.

Chen, de 42 años, cuyos padres eran campesinos de clase baja, hoy tiene un negocio de reciclaje y recursos renovables en la provincia oriental de Jiangsu. Dijo que donó la mayoría de los 60 millones de dólares de ganancia obtenida por su empresa en 2009, y le gustaría que más de sus pares hicieran lo mismo.

"Espero que mi acción influya e inspire a más chinos adinerados, y les ponga un poco de presión," dijo.

Sin embargo, otras presiones pueden obligar a los súper ricos de China a que mantengan un perfil bajo y disimulen su fortuna. Algunos temen un escrutinio no deseado de corruptos funcionarios locales, mientras que otros culpan a la falta de transparencia o políticas fiscales favorables por su renuencia a seguir el ejemplo de Chen.

¿Por qué juraron estos multimillonarios donar su fortuna?

"Prefiero enfocarme en trabajos de caridad con la fundación de mi propia empresa, con la creación de proyectos educativos en provincias pobres y alentando a los empleados a que donen su tiempo y esfuerzo," dijo Zhang Xin, otro de los invitados confirmados a la cena con Gates y Buffett.

Zhang, de 45 años, uno de los mayores desarrolladores de bienes raíces, tiene acciones familiares calculadas en más de 2,000 millones de dólares.

Sin importar cómo, dicen los analistas, es buen momento para que los magnates chinos devuelvan sus fortunas a la sociedad. El gobierno reveló hace poco que el coeficiente Gini de China, una medida de desigualdad de ingresos, estuvo encima de 0.4 desde 2000, una posición alarmante que sólo comparten pocos países de África y Latinoamérica.

"Con la creciente brecha entre ricos y pobres, la caridad es una forma excelente y voluntaria de redistribuir la riqueza," dijo Zhou Qing'an, un investigador de la Universidad de Tsinghua en Beijing.

Chen, el filántropo multimillonario, reitera las opiniones de los expertos de que los más ricos de China están rezagados en comparación con sus homólogos occidentales en cuanto a donaciones a la caridad, porque muchos chinos sólo hace poco que empezaron a acumular riquezas - aunque a una velocidad mucho mayor.

"Las reformas económicas de nuestro país comenzaron hace 30 años y hace como 10 que nos volvimos adinerados," dice Chen.

"Pero trataré de convencer a otros invitados de que vengan a la cena con Gates y Buffett y de no perder la oportunidad de ser parte de algo bueno."

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