Una antropóloga, ¿el ‘cerebro’ de Intel?

Genevieve Bell es directora de interacción e investigación y su misión es crear nuevos dispositivos; actualmente, la firma está buscando entrar al mercado de teléfonos con sus chips Atom.
intel antropologa  (Foto: Fortune)
Michael V. Copeland

Cerca de 40 graduados de ciencias de la computación con doctorado, reclutas potenciales para el gigante de chips Intel, acaban de terminar de escuchar una ponencia sobre las complejidades del diseño de circuitos y la arquitectura de los procesamientos en uno de los centros de investigación y desarrollo de la compañía, a las afueras de Portland, Oregon. La conversación fue compleja, detallada y muy técnica. Y entonces, aparece Genevieve Bell.

Está vestida completamente de negro, con los dedos adornados con anillos gigantes, y tiene una ligera tos que pescó en su vuelo de Australia a Costa Rica y de ahí a su hogar base en Portland. Prende su computadora personal (negra, por supuesto) y prepara a la multitud perpleja (¿qué hace esta extraña mujer aquí?) con una historia sobre su niñez en una comunidad aborigen en el centro de Australia. "De pequeña era bastante asilvestrada. Aprendí a matar cosas", dice Bell con su acento australiano y su enorme sonrisa mientras la multitud ríe. "Como se pueden dar cuenta, es una habilidad muy útil". Sí, ha habido otros asesinos en Intel antes de ella, como el presidente ejecutivo de mucho tiempo, Andy Grove... pero ninguno como Bell.

El título oficial de Bell en Intel es directora de interacción e investigación de experiencia. Para decirlo con otras palabras, ella es el "cerebro adecuado" en un mar de científicos e ingenieros. Su misión es ayudar al fabricante de chips a crear nuevos dispositivos, nuevos softwares y entrar a nuevos mercados ofreciendo a los tecnólogos un mejor entendimiento de cómo la gente en todo el mundo usa su computadora, su teléfono y otros aparatos.

Otras compañías tecnológicas también cuentan con personal de científicos sociales; Microsoft, IBM y HP son algunos de los corporativos que tienen antropólogos y etnólogos trabajando al lado de ingenieros y desarrolladores de software. Quizás Xerox fue pionero con esta práctica cuando su Centro de Investigación Xerox en Palo Alto contrató en 1979 a un graduado en antropología para ayudar a los ingenieros a fabricar copiadoras con una interfase fácil de comprender.

Intel es diferente porque no vende productos directamente a los consumidores, por lo que Bell, de 43 años, tiene que trabajar un poco más para justificar sus esfuerzos de investigación ante sus jefes, muchos de los cuales crecieron en la cultura ‘ingenieril' de Intel. Y aquí es donde entra la practicidad de su instinto asesino.

De hecho, Bell, quien tiene un doctorado en antropología cultural, luchó muy duro para hacer que los diseñadores de chips consideraran dos veces sus impulsos para crear procesadores cada vez más veloces y venderlos fuera de Estados Unidos. En varias partes del mundo Internet es, y seguirá siendo, básicamente texto en un teléfono, dice. Por lo tanto, Intel está luchando por entrar a ese mercado con sus chips Atom, que son más baratos y consumen menos energía que los procesadores Intel Core i3 o Celeron. Bell ha sido un elemento clave para ayudar a Intel a entrar al mercado de televisores inteligentes, estudiando cómo se comporta la gente cuando están siendo entretenidos por un televisor en la sala de su casa, y cuál es la diferencia entre esa experiencia y estar sentado frente a una computadora.

Bell obtiene sus elementos de análisis de lugares muy lejanos a los centros de investigación y desarrollo como el de Portland. Ella cuenta una anécdota en la que conoció a un niño musulmán en Kuala Lumpur, quien usó su teléfono para orientarse y voltear hacia La Meca para rezar. También cuenta la historia de cuando llegó a una tienda ceremonial en una ciudad en Malasia, donde vendían réplicas de papel de los teléfonos celulares más modernos. Los modelos de papel eran quemados para que los parientes muertos pudieran hablar entre sí después de la muerte. "La tecnología está comenzando a manifestarse en todos los aspectos de nuestras vidas", dice Bell, "no sólo en el trabajo o en nuestra casa sino en nuestras prácticas religiosas, en nuestras vidas amorosas y en nuestra forma de guardar secretos".

Ella pasa la mayor parte del tiempo en casa y otros centros sociales en todo el mundo, hablando con gente sobre sus vidas cotidianas. Bell es una de las pensadoras más destacadas en la intersección de la tecnología y la humanidad. "Como antropóloga, no pude encontrar un terreno más fértil", dice, "pero quiero ser muy clara: no creo que la tecnología nos cambie, nosotros decidimos permitir que nos cambie. Mi BlackBerry no se despierta en la mañana y se pregunta qué hará ese día". 

"Genvieve y su equipo hacen que nosotros, los ingenieros, pensemos de forma distinta", dice Stephen Pawlowski, quien dirige las investigaciones en Intel en torno a la arquitectura de los chips. "Nosotros aprovechamos la experiencia de Bell cuando nos concentramos en el crecimiento de los mercados emergentes".

La principal tarea de Intel es capacitar a los tecnólogos que están íntimamente conectados con nuestras vidas. Esta "cercanía" es la que hace que los productos de Apple sean tan queridos, y esta misma cualidad explica por qué los aparatos de BlackBerry son adictivos. Pero después de su larga charla sobre conectividad y sobre atender al mundo en vías de desarrollo, Bell sigue conservando su instinto asesino: "si hacen las cosas bien, si toman acciones correctas que la gente termine amando, lograremos ser parte de todo", dice Bell. "Suena macabro, pero tiene que ser tan importante como para que la gente pueda ser sepultada con eso".

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