Meredith Whitney pone la mira en estados

La analista superestrella advierte una nueva amenaza por los débiles presupuestos estatales en EU; en un estudio sobre los estados, detectó que se ocultaron las frágiles condiciones de los bancos.
letrero  (Foto: Cortesía)
Shawn Tully

La caída inmobiliaria todavía no ha tenido su impacto total en los presupuestos de los estados más vulnerables de Estados Unidos. Es un regreso a la crisis bancaria, y llegó la hora de dejar de ignorarla.

Meredith Whitney, la analista superestrella que célebremente pronosticó el desastre de los grandes bancos de EU antes de la crisis crediticia, ahora advierte de otra amenaza: las ruinas dejadas por los presupuestos estatales estirados de más.

Hoy, Whitney lanza un informe de 600 páginas, llamado "La tragedia de los comunes", que califica la condición financiera de los 15 estados más grandes de EU, medidos por su PIB. Whitney dice que el estudio es el más completo y profundo análisis de los patrones turbios de gastos, ingresos y beneficios de los estados jamás armado por el Gobierno, fundaciones u otras empresas de investigación.

Lo que encontró Whitney le recuerda a las malas revelaciones y las reglas arcanas de contabilidad que ocultaron las frágiles condiciones de los bancos y aseguradoras monolineales que ella desenmascaró. "Los estados representan el nuevo riesgo sistémico para los mercados financieros," dice Whitney. "Veo una falta de transparencia y exceso de autocomplacencia por parte de inversionistas y políticos, igual que antes de la implosión de los bancos."

El estudio representa una partida para Whitney, cuya empresa de investigación se especializa en brindar a sus clientes, incluyendo fondos de coberturas, grandes instituciones y bancos, investigación de marca registrada sobre la condición financiera de los consumidores, desde proyecciones de faltas de pagos a tarjetas de créditos hasta tendencias regionales de empleo. ¿Entonces, por qué el megatrabajo con los estados? "No me lo pidieron mis clientes," dice Whitney. "Me impactó tanto lo que veía que no me pude detener. Cualquier plan estratégico a largo plazo tiene que tomar en cuenta los problemas peligrosos y casi siempre ignorados de las finanzas estatales." Whitney describe el informe como su "hijo consentido."

Economías más grandes, calificaciones más bajas

En el informe, Whitney califica 15 estados con 4 criterios, su economía, su condición fiscal, vivienda e impuestos. Para cada categoría, califica con 1, 2 o 3 al mejor, neutral o negativo. Sólo califica positivamente a dos estados: Texas y Virginia. Ocho son negativos o neutrales, con un sesgo negativo. El problema es que esos son los estados con las economías más grandes: California, Ohio, Nueva Jersey, Michigan, e Illinois (todos negativos) y Florida, Georgia, y Nueva York (neutral, sesgo negativo).

 

El ranking completo:

Peores estados

1. California

2. Nueva Jersey, Illinois, Ohio (empate)

3. Michigan

4. Georgia

5. Nueva York

6. Florida

Mejores

1. Texas

2. Virginia

3. Washington

4. Carolina del Norte

Estados neutrales: Pensilvania, Maryland, Massachusetts

En términos simples, el estudio advierte que la enorme brecha entre los gastos de los estados y sus ingresos fiscales, estimado en 192,000 millones de dólares o 27% de sus presupuestos totales para el año fiscal 2010, presenta dos peligros que los inversores subestiman. Primero, las municipalidades podrían empezar a no pagar los bonos garantizados por las ciudades y pueblos mismos, lo que ha sido muy raro en las últimas tres, más prósperas, décadas.

"La gente dice que no puede pasar, así como dijeron que los precios nacionales de viviendas no podían bajar," dice Whitney. "Ahora, es un peligro real."

La razón: las municipalidades reciben la tercera parte de sus ingresos de los estados. Si los estados retienen ese dinero para sus propios presupuestos, los pueblos y las ciudades no van a tener fondos para pagar sus intereses. "Tiene que pasar," dice Whitney. "Los estados asegurarán sus propios déficits y dejan que las ciudades se valgan por sí mismas." Se trata de interdependencia, dice, con el Gobierno federal ayudando a los estados, y los estados financiando al último y más débil eslabón, las municipalidades.

Efectos negativos de vivienda

Segundo, Whitney ve las consecuencias presupuestales como una atadura más fuerte al crecimiento en empleo y también a la expansión que realicen los inversionistas. El lazo común entre las crisis bancarias y financiera estatal, dice, es la vivienda. "Todo el sistema financiero fue excesivamente apalancado a bienes raíces," dice Whitney. "Igual que los estados."

Durante los años del boom, de 2000 a 2008, los estados que crecieron más rápido fueron aquellos en que los precios de viviendas crecieron más, y donde la construcción creció bien, incluyendo a California, Florida, Nueva York, y Nueva Jersey. En Florida, casi 30% del aumento de ingresos se generó en bienes raíces. Los ingresos fiscales levantaron durante el frenesí de bienes raíces, y junto con ellos, los gastos. Ahora, los ingresos han caído junto con los precios de las viviendas, y gastar se torna más difícil. El legado: los enormes déficits actuales.

Luego cayeron los precios de las viviendas, y los estados de mayor crecimiento y que se superaron en los años fuertes hoy tienen el peor rendimiento económico, por la obvia razón de que enfrentan la delincuencia hipotecaria y la tasa de ejecución hipotecaria más grandes, así como altos índices de desempleo debido a las menores cantidades de construcciones y préstamos hipotecarios.

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El problema es que los estados que se beneficiaron desproporcionadamente de la vivienda son generalmente las mayores economías, así que sus pesares su han vuelto un peso muerto para el crecimiento económico. "Otros estados, como Nebraska, o incluso con más grandes, como Texas, no son lo suficientemente grandes para contrarrestar el débil crecimiento de los estados que dependen de bienes raíces," dice Whitney.

Lo que no ven los inversionistas, dice Whitney, es que el crecimiento en esos estados seguirá siendo débil, debido a las medidas drásticas que se necesitan para redimir sus finanzas. Por ley, casi todos los estados deben balancear sus presupuestos. A la fecha, el paquete de estímulos de Obama está compensando por 60,000 millones de dólares del déficit de 192,000 millones para el año fiscal 2010. Pero ese dinero está programado para desaparecer el año que viene. Los estados ya están subiendo impuestos, o piensan hacerlo: pronto habrá un referendo en Washington para votar el cobro de un impuesto a las ganancias.

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