La avaricia que ‘tumbó’ a Countrywide

El expresidente de la firma hipotecaria, Angelo Mozilo, y sus socios tuvieron que pagar 67.5 mdd; su ambición desmedida por ser el número uno, fue lo que llevó a Countrywide a una carrera al vacío.
Angelo Mozilo  (Foto: Fortune)
Bethany McLean y Joe Nocera

Fue uno de los espectáculos más anticipados del otoño. El 18 de octubre, el juicio del ex presidente ejecutivo de Countrywide, Angelo Mozilo, junto con David Sambo, su presidente, y Eric Sieracki, el director financiero, estaba por comenzar. Mozilo ha sido considerado públicamente uno de los villanos del escándalo subprime y el caso en su contra fue uno de los pocos que levantó el gobierno, después del inicio de la crisis financiera. Pero casi al inicio del juicio, ambas partes anunciaron que habían llegado a un acuerdo, pues Mozilo aceptó pagar 67.5 millones de dólares (mdd), en penalizaciones y reparaciones a los inversionistas, y aceptó la prohibición permanente para servir en la dirección de una compañía pública. Sambol y Sieracki accedieron a penalizaciones más sutiles.

El acuerdo tiene sentido para ambas partes. Al centro del caso se encontraba la afirmación por parte de la Comisión de Mercados y Valores (SEC, por sus siglas en inglés), de que los hombres no dijeron a los inversionistas la verdad sobre la exposición de Countrywide a las hipotecas riesgosas. Pero sin importar lo mucho que queramos culpar a Mozilo (o a cualquiera) de la crisis, el gobierno no tenía un caso fuerte. Al mismo tiempo, la enorme furia pública, junto con algunos correos electrónicos mordaces, significa que los ex ejecutivos no querían arriesgarse en un juicio. 

En cualquiera de los casos, ni un juicio habría sacado a la luz la verdadera historia de Angelo Mozilo, el hijo de un carnicero del Bronx, ni a la compañía que creó, su "bebé", como llama a Countrywide. Lejos de financiar préstamos subprime, Countrywide se asemejó a los más vanguardistas. Las fallas de Mozilo no incluían ningún tipo de insensibilidad sobre la propiedad de viviendas. Él era un verdadero creyente.

Sus fallas fueron distintas; una fue su hambre desesperada por ser el número uno, lo que llevó a Countrywide a una carrera al vacío mientras el mercado de hipotecas salía de control. La otra fue la falta de voluntad por ceder el control de su "bebé", lo que ocasionó agitación entre los ejecutivos de Countrywide en el peor momento posible. La verdadera historia de lo que salió mal es la historia clásica de falsas ilusiones, engaños y ambiciones fuera de control.

Como dice el libro All the Devils Are Here: la historia oculta de la crisis financiera, por Bethany McLean y Joe Nocera, el nacimiento de los valores respaldados por hipotecas no cambió sólo a Wall Street, sino a todos los negocios hipotecarios comunes.

El surgimiento de las hipotecas (el acto de realizar un préstamo a alguien que quiere comprar una casa) siempre fue interés de los bancos y compañías de ahorros y préstamos, que dependían de los créditos y cuentas de cheques para financiar los préstamos. La titulización sometía a discusión ese modelo de negocios. La titulización misma se volvió una forma básica de financiamiento: las compañías competían con los bancos por clientes hipotecarios y operaban fuera del sistema bancario, por lo que estaban poco reguladas.

Estas nuevas empresas eran manejadas por gente muy lejana a los empresarios locales que administraban las compañías de ahorro y préstamo del país, así como los bancos. Cobraban cuotas altas, eran muy empresariales y ambiciosos: vendedores naturales que vieron en el mercado hipotecario cambiante una forma de dejar huella en los negocios estadounidenses. Algunos de ellos se preocuparon genuinamente por dar casas a la gente, pero todos se preocuparon por enriquecerse.

En 1992, Countrywide Financial, cofundada en 1968 por Angelo Mozilo y David Loeb, se convirtió en el originador de hipotecas por familia más grande en Estados Unidos, emitiendo sólo ese año cerca de 40,000 mdd en hipotecas. Pero al igual que el aumento de las tasas aplastó los ahorros y los préstamos en la década anterior, la caída de las tasas de interés ahora turbocargaban el crecimiento de Countrywide. Las tasas de interés más bajas ayudaban a que más personas compraran casas, pero Countrywide comenzó a publicitar una técnica que ayudaba a la gente que ya tenía vivienda a tomar ventaja de las tasas más bajas, y a esto lo llamaron refinanciamiento.

En 2006, el buen Angelo ya llevaba tiempo advirtiendo que su industria se estaba adentrando en un territorio peligroso. "Me preocupa la calidad del crédito en la industria", dijo en la primavera de 2005. "Creo que la cantidad de capacidad desarrollada para subprime es mayor que la calidad de los préstamos subprime disponibles". Un año después, dijo a un grupo de analistas que creía que había muchos fraudes en préstamos con ingresos establecidos. Comentó a Maria Bartiromo, de CNBC, que la recesión de las viviendas estaba por llegar, anticipando una caída de entre 5% y 10% en el precio de las viviendas, incluso de 20% en algunas zonas, o donde hay una gran especulación, de hasta 30%. 

El Angelo malo insistió en que nada sería un problema para Countrywide, pues no era sólo un prestamista subprime inexperto sino el prestamista número uno de Estados Unidos. Mozilo y otros ejecutivos hicieron énfasis en los altos estándares que empleaba Countrywide para hacer sus hipotecas. Su tecnología de propiedad los ayudaría a evitar ejecuciones hipotecarias, indicó Mozilo a inversionistas, según el periódico Los Angeles Times.

Dentro de Countrywide, Mozilo no era tan optimista. En la primavera de 2006 escribió un correo describiendo los préstamos subpirme 80/20 de Countrywide como el producto más peligroso en existencia, "y no hay nada más tóxico". Al mismo tiempo, Mozilo dijo haber visto una falta de conformidad en el sistema de cuotas hipotecarias en cuanto a la documentación, y un deterioro en la calidad de préstamos hechos y el precio de dichos préstamos. Sin duda estaba preocupado.

La discrepancia entre el temor privado y la proclamación pública hizo que la Comisión de Mercados y Valores acusara a Mozilo y a algunos de sus colegas de fraude, por no dar a conocer el creciente riesgo a los inversionistas. El gobierno lo acusó de tráfico de información. Entre noviembre de 2006 y agosto de 2007, obtuvo ganancias totales de 140 mdd, en opciones de compra de acciones. Un juez del caso contra Countrywide escribió que le parecía "extraordinaria" la forma en la que las operaciones de la compañía discrepaban tanto con las declaraciones públicas.

No cabe duda que el dinero y los premios significaban mucho para Mozilo, y no quedaba claro si intentaba engañar a los inversionistas o si estaba tan desesperado por ganar la lucha por la participación en el mercado, que no pudo ver el costo de los malos préstamos que hacía.

Decía que si el 10% de los prestamistas subprime incurrían en moras, eso significaba que el 90% pagaba a tiempo y todos eran prestatarios que de otra forma no habrían podido cumplir el sueño americano. Un ex ejecutivo dijo que Ángelo creía esto, "y cuando veía a un propietario cara a cara, él podía saber si iba a pagar".

Mozilo estaba convencido de que se había vuelto tan grande y fuerte que era impenetrable. En 2006 se colocó en la posición 122 de la lista de Fortune 500, con 18,500 mdd en ingresos en 2005; 2,400 mdd en ganancias, y un motor de acuerdos hipotecarios que había generado 490,000 mdd en préstamos. Claro que una compañía con estas finanzas podría lidiar con una crisis en las viviendas.

Durante una presentación a inversionistas en 2006, Mozilo leyó los nombres de las compañías a las que había sacado del negocio: Great Western, Home Savings, GlenFed, American Residential, etc. "Estas son las que los analistas me dijeron que debía temer, y ya no están", dijo, "y en 10 años, cuando lean esta lista, verán que la mayoría de los jugadores de hoy habrán desaparecido, excepto Countrywide".

Mozilo vio que la compañía realizaba préstamos riesgosos, pero no vio que estos préstamos lo hicieron tan vulnerable como los competidores que desapareció. "Si eres un verdadero creyente, puedes ignorar cosas que no deberías, y ese fue el problema de Mozilo", dijo un ex ejecutivo de Countrywide.

Al igual que otros generadores de hipotecas, Countrywide mantuvo la pieza más riesgosa de la titulización, los residuales, en su balance. A finales de 2006, Countrywide tenía 2,800 mdd en sus balances, es decir, el 15% de su capital. En 2005 Countrywide mantuvo las hipotecas de tasa ajustable (ARMs, por sus siglas en inglés) y muchos préstamos sobre el valor de la propiedad en sus balances.

En teoría tiene sentido. Countrywide no es sólo una tienda de hipotecas, sino una institución financiera que podía crecer en todos los mercados. Se creía que aunque hubiera algunas moras, el flujo de ingresos de los préstamos daría estabilidad en tiempos difíciles, pero eso dependía de la calidad de los préstamos.

A finales de 2006, Countrywide tenía 32,700 mdd en ARMs de opción de pago en sus balances, más de los 4,700 mdd a finales de 2004. Como dijo Mozilo, "no podemos evaluar el riesgo real de tener estos préstamos en nuestros balances y no sabemos cómo actuarán en un ambiente problemático".

El riesgo de Countrywide por su dependencia en el mercado se habría mitigado si lo hubieran manejado con más severidad. Los inversionistas cuestionaron el valor de los residuales de los préstamos en sus balances y, sin el flujo de efectivo, Countrywide estaría en problemas.

El 24 de julio de 2007, dos semanas después de que las agencias calificadoras hicieran sus degradaciones y una semana antes de la bancarrota de los fondos de cobertura de Bear Stearns, Countrywide anunció sus resultados para la primera mitad del año.

En un último intento desesperado por obtener participación en el mercado, Countrywide esperó hasta marzo de 2007 para dejar de ofrecer préstamos ‘de alcancía' que permitían a los prestatarios comprar casa sin enganches.

Como Countrywide ya no hacía acuerdos para vender sus préstamos antes de firmarse o comprarse, la compañía soportó el riesgo de que el mercado pudiera desvanecerse en su propia contabilidad. Aunque la compañía anunció un trimestre rentable, los inversionistas quedaron sorprendidos al escuchar que las ganancias habían caído por tercer trimestre consecutivo y que las tasas de moras en sus hipotecas subprime se habían más que duplicado, a 23.7%, de menos de 10% a finales de marzo.

"Estamos experimentando una depreciación como nunca antes, excepto por la Gran Depresión", comentó Mozilo. También expuso que sabía que las implicaciones eran claras. "El apalancamiento en la emisión de las hipotecas es importante", pues más apalancamiento implica moras más severas", subrayó. Mientras más deuda pida un prestamista, más probable es que no la pague.

Agregó que la documentación también es importante porque cuando hay menos documentación, más serias son las moras. Las acciones de Countrywide cayeron más de 10%, a cerca de 30.5 dólares.

La mayoría de las compañías entregan sus documentos trimestrales oficiales a la SEC varias semanas después de anunciar sus resultados a Wall Street. Aunque esto ocurrió el 9 de agosto, Countrywide envió sus informes trimestrales a la SEC. Ahí, Countrywide citó "condiciones de mercado sin precedentes" y escribió que, mientras que "creemos que tenemos liquidez de financiamiento adecuada, la situación avanza a grandes pasos y el impacto sobre la compañía es desconocido". El día siguiente, Countrywide tuvo una reunión especial, y los miembros de la junta participaron vía telefónica.

Countrywide siempre asumió que en épocas de desesperación sería capaz de emplear sus hipotecas prime como aval de un préstamo, pero no pudieron hacerlo. Las compañías de Wall Street "habían tenido una enorme exposición a las hipotecas", mencionó después la tesorera de Countrywide, Jennifer Sandefur. Además, de pronto todos comenzaron a pedir dinero a Wall Street. "Fue el peor de los casos en proporciones épicas".

En cuanto leyó los documentos de Countrywide, Kenneth Bruce, analista de Merrill Lynch que dio seguimiento a la compañía, vio que estaba en riesgo. "LA LIQUIDEZ ES EL TALÓN DE AQUILES", decía el encabezado de su reporte a los clientes.

"No podemos ignorar la importancia de la liquidez de una compañía de finanzas especializadas como CFC", escribió Bruce. "Si hay demasiada presión sobre CFC (el identificador de mercados de Countrywide) o si el mercado pierde confianza en su capacidad de funcionamiento, el modelo puede desbaratarse". Su conclusión fue que era posible que CFC entrara en bancarrota.

En sólo días, Countrywide bajó la disposición de su instalación de crédito entera de 11,500 mdd, en un verdadero acto de desesperación. También intentó que la Reserva Federal empleara su autoridad de prestamista de emergencia, pero el banco central de EU se negó.

El 23 de agosto de 2007, poco antes de que abriera el mercado, Countrywide anunció que Bank of America invertiría 2,000 mdd, dando al mercado la confianza de que Countrywide tenía acceso al fondo de los bolsillos que necesitaba para seguir funcionando.

El banco había prestado a Mozilo 75,000 dólares en 1969, permitiéndole comenzar Countrywide. En entrevista con Maria Bartiromo de CNBC, Mozilo arremetió contra el informe de Bruce: "fue como gritar ‘fuego' en un auditorio atiborrado donde ya estaba comenzando el pánico. Fue totalmente irresponsable y sin fundamentos", y agregó que, a final de cuentas, eran el último jugador que quedaba.

Después de ver a Mozilo, Kerry Kil, presidente ejecutivo de Washington Mutual, envió un correo a Steve Rotella, el director operativo de WaMu. "Por cierto, el profeta anaranjado de Calabasas estuvo en CNBC hoy. Atacó al analista de Merrill, predijo que las viviendas nos llevarían a una recesión, dijo que las posibilidades de que CFC se fuera a bancarrota no eran mayores que cuando las acciones estaban en 40, y dijo que lo que no mata, engorda".

Mozilo intentó evadir lo inevitable. En el otoño de 2007, Countrywide contrató a una compañía relaciones públicas para ayudar a lanzar un plan para recuperar el control de la agenda, según un memo obtenido por el Wall Street Journal. Aunque el memo pretendía mencionar los pendientes de otro ejecutivo, Drew Gissinger, el tono llegó a Angelo Mozilo.

"Nuestra posición en la industria nos convierte en un objetivo visible. Nos están atacando de todos los frentes, sobre todo porque somos el número uno. No sólo en general, sino por primera vez en la historia de la banca hipotecaria, somos el número uno en las 4 divisiones: ventas generales, ventas individuales, correspondencia y Consumer Direct. Esto nos hace una amenaza más grande para nuestros competidores. Atacan nuestra integridad. ¡AHORA ES PERSONAL, Y NO LO VAMOS A SOPORTAR!", decía el memo que terminaba pidiendo a los empleados de Countrywide que firmaran una carta donde prometían proteger a la empresa: defenderla de acusaciones sobre prácticas de préstamos.

Mientras tanto, las acciones seguían cayendo.

En enero de 2008, Countrywide contrató a Sandler O'Neill, un banco de inversión boutique. El director financiero de Countrywide, Eric Sieracki, presentó una situación base, de estrés y severa. Jimmy Dunne, el franco presidente ejecutivo de Sandler, descartó la situación base. Lo que pasaría sería peor que el caso severo.

Countrywide tenía que vender, quizás a Bank of America. Lewis, presidente ejecutivo de Bank of America, lograría la fama por comprar a Merrill Lynch durante la cima de la crisis en un acuerdo lleno de controversias y críticas, y esa adquisición le costó el puesto. Una persona que estuvo ahí dijo que Mozilo y "los demás" no entendían el verdadero riesgo en los balances.

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En enero de 2008, Bank of America compró Countrywide por 4,000 mdd. Menos de un año antes, su capitalización en el mercado era más de seis veces esa cifra, de cerca de 25,000 mdd. Durante la segunda mitad de 2007, Countrywide tomó 5,200 mdd en adelantos y aumentos a las reservas de las pérdidas por préstamos, según una demanda de un accionista contra la compañía. Los pagos de la deuda terminaron con las ganancias de Countrywide de 2005 y 2006.

Justo antes de la adquisición, Mozilo dijo a los inversionistas que creía fuertemente que ninguna entidad había hecho más por ayudar a los propietarios de hogares en Estados Unidos a mantener el sueño de ser propietarios como Countrywide".

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