Si Pandora va a la Bolsa, ¿la seguirán?

La oferta pública inicial del sitio de radio no es señal de una burbuja de compañías tecnológicas; a pesar de lucir como la ‘mudanza’ 2.0 del punto-com, la firma tiene razones para hacerse pública.
Tim Westergren  (Foto: Fortune)
Kevin Kelleher

Netscape se hizo pública en 1995. Los evaluadores de riesgo creían que las acciones valían 14 dólares, pero la demanda era tan fuerte que duplicaron el precio de oferta de la noche a la mañana. El precio se disparó a 75 dólares por acción en su primer día. Pero Netscape era un fabricante de navegadores, sin ningún plan claro para hacer dinero. Con el tiempo, fue comprado por AOL, que a su vez fue comprado por Time Warner (compañía madre de Time Inc. y Fortune). Todo terminó en lágrimas.  Dos años después, Amazon.com se hizo pública. El vendedor de libros en línea tenía una pérdida de 6 millones de dólares y se hizo pública con un valor de 300 millones de dólares. La gente pensó que se trataba de otra oferta pública inicial absurda: un analista la comparó con un alucinógeno, diciendo entre bromas que "algunas personas se fuman el Internet y eso les afecta el juicio". Pero el tiempo comprobó que su juicio era el correcto. Las acciones de Amazon han crecido más de 100 veces a partir de su precio de oferta pública inicial.

Ambas ofertas públicas son conocidas por haber lanzado lo que se convirtió en el clímax del punto-com. Pero en medio de las advertencias de que compañías como Facebook, Twitter y Zynga están a punto de hacer despegar un boom de locura, valdría la pena recordar una lección de los años 90 que solemos dejar de lado: por cada bomba como Netscape hay un Amazon, un verdadero gigante en proceso.

Así pasa con esta nueva generación de compañías. Por cada OpenTable, que está 344% arriba desde su debut de oferta pública inicial del año pasado, hay una Mitel Networks, la compañía de tecnología IP cuyas acciones han caído 61% desde su oferta pública inicial del año pasado.

Y la generación 2011 no será muy distinta. Habrá ganadores y perdedores.

Pero, a diferencia de hace un año, muchos están dispuestos a desvalorar varias compañías web, como si fueran actores de un drama que vuelve a presentar la burbuja del punto-com. Facebook está valuado en 25 veces sus ingresos y Twitter en 100 veces. Amazon, por otro lado, está comercializando a dos veces sus ingresos.

Y ahora Pandora se hará pública sin haber hecho un sólo centavo en ganancias netas. Todo lo que necesitamos es que el títere de Pets.com se levante de entre los muertos y el presente habrá cerrado el círculo del pasado que todos preferimos no recordar.

Pero Pandora no es ni Netscape (una compañía web sin ningún plan de generar ganancias) ni Amazon (una compañía que con toda destreza domina el negocio en línea en el que fue pionero). Es un candidato típico de una oferta pública inicial, es decir, una compañía que aún debe generar ganancias, pero aún así ofrece una promesa razonable de crecimiento a futuro.

Pandora es un buen ejemplo de cómo el mercado de ofertas públicas iniciales tecnológicas debería funcionar en una época en la que la gente teme a las burbujas. Está recaudando dinero porque lo necesita, para pagar cuotas de licencias y hacer adquisiciones, y aunque no ha generado ganancias netas, sus costos operativos están bajando lo suficientemente rápido como ofrecer una expectativa razonable que indique que pronto lo hará. 

Las pérdidas operativas de Pandora se redujeron a 15.5 millones de dólares en al año fiscal de enero de 2010, por debajo de la pérdida de 27.4 millones de dólares del año anterior. En los primeros nueve meses de 2010, Pandora generó ganancias operativas de 819,000 dólares, a medida que los ingresos se triplicaron a 78 millones de dólares.

Mientras que Pandora generó pérdidas netas en los primeros nueve meses del año pasado -debido a los gastos de intereses y al efecto del reconocimiento de garantías de acciones a un valor justo-, es rentable a un nivel operativo, pues ha mostrado un patrón estable de aumentar los ingresos mientras mantiene los costos operativos bajos.

La adquisición de contenido, o las cuotas de licencia que paga Pandora, cayeron al 50% de los ingresos en el periodo de nueve meses, en comparación con el 72% del año anterior.

Los costos administrativos y de mercadeo cayeron del 53% al 35% de los ingresos. Los costos de ingresos, sobre todo los costos de sumar y mantener la infraestructura de la red, cayó de 19% a 9 por ciento.

Hay ciertos riesgos. Los prospectos de Pandora enlistan 25 páginas de riesgos con los inversionistas, algunos de ellos más allá de la común y repetitiva forma legal.

La transmisión de música en línea es un negocio nuevo, con competencia rígida y la presencia de disqueras musicales inflexibles y codiciosas que temen a las nuevas tecnologías. Los costos de licencia siempre absorberán una buena parte de las ganancias de Pandora, sin importar que los ingresos suban o bajen. 

Pero esos riesgos no son usuales para una compañía que piensa hacerse pública. De hecho, en 2011 Pandora luce muy similar a Netflix hace casi 10 años. Ésta superó a las cadenas de renta de video establecidas con un modelo de DVD por correo que era fácil de copiar. Desde entonces, Netflix ha sido pionero de la naciente industria de transmisión de video.

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Su éxito se debe a la buena administración y a un servicio que es fácil de usar y crea lealtad por parte de los clientes. Pandora ha seguido esa fórmula, pues los usuarios escuchan 13 horas a la semana de su música. La compañía afirma controlar más de la mitad del mercado para las estaciones de radio en internet. 

Claro que Netflix siempre ha tenido a su grupo de dudosos, así como algunos ven con escepticismo la oferta pública inicial de Pandora. Pero Netflix terminó siendo más como Amazon que como Netscape. Ahora que podemos esperar que más compañías web se hagan públicas en los próximos meses, es importante saber distinguir a las compañías con más ruido que planes de negocios, de las que tienen posibilidades reales de ser buenas inversiones.

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