Empieza la ‘ola’ de contrataciones en EU

En la crisis, firmas de EU tuvieron que reducir su nómina al grado que su única opción es crecerla; gracias a la recuperación financiera del país, las empresas empiezan a tener mayores ganancias.
contrataciones  (Foto: Photos to go)
Colin Barr

En los últimos años, las compañías estadounidenses han adelgazado tanto su nómina, que ahora no tienen otra opción que comenzar a contratar. Esta afirmación puede sonar sospechosa. Las corporaciones de EU han obtenido masivos beneficios (en el cuarto trimestre de 2010 sus ganancias ascendieron a 1.68 billones de dólares a una tasa anualizada) en medio de una tasa de desempleo del 9%. Asimismo, las solicitudes por desempleo han comenzado a elevarse otra vez tras caer en 2010, ¿de verdad las compañías están por la labor de contratar gente?

La respuesta es que quizás no tengan otra alternativa. El panorama de las contrataciones mejora debido, en gran parte, a que están debilitándose los aumentos de la productividad que favorecieron el repunte de las ganancias y el rally que vivió el mercado accionario en los dos años anteriores. 

Si bien la caída en el crecimiento de la producción es negativa en el largo plazo, pues significa una menor creación de la riqueza y una menor expansión económica, en las etapas tempranas de una recuperación se traduce en buenas noticias para los trabajadores.

¿Por qué? Una desaceleración en la producción refleja que los empleadores han cosechado el fruto de los recortes salariales y de personal, por lo que aquellos que buscan crecer no tienen otra opción que inaugurar el siguiente ciclo con nuevas contrataciones.

Durante la crisis de 2007-2009, las compañías no sólo despidieron personal, también le apretaron las tuercas a los trabajadores que se quedaron, obligándolos a trabajar más y a renunciar a aumentos salariales y beneficios.

Pero en las primeras etapas de una recuperación, esa presión cede a medida que las compañías comienzan a pensar menos en sobrevivir y a pensar más en competir por cuotas de mercado. Lo que tradicionalmente deriva, con el tiempo, en una oleada de contrataciones.

Esta etapa ha tardado demasiado en llegar. Sobra decir que hay 13.5 millones de estadounidenses sin trabajo, y millones más trabajando menos de lo que quisieran. Además, las ganas de obtener un trabajo priman sobre el descontento por horarios laborales incómodos o sueldos bajos. El costo unitario del trabajo permanece por debajo del nivel previo a la recesión, y los salarios tampoco han subido mucho desde 2008.

"La caída en el crecimiento de la productividad es muy típica en las etapas tempranas de una recuperación, y nos ofrece otro indicador de que estamos ante una tendencia de contrataciones", explica Robert Dye, economista de PNC.

Ello no significa que se acabará el desempleo y que nos esperan días mejores. Aunque la ola de contrataciones sean bien recibida por los trabajadores, supone una merma en los márgenes de ganancia de las corporaciones, una consecuencia que no será bien recibida por el mercado accionario.

El alza en el empleo es necesaria, pero no será suficiente para reactivar verdaderamente a la economía. El mayor problema de EU es la enorme deuda que pesa sobre los hogares y el Gobierno, y en ese frente no hemos logrado muchos avances.

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Pero por ahora, bien vale la pena que los peces gordos sacrifiquen ganancias a cambio de más empleos.

 

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