Madoff: lo tuvieron... y lo dejaron ir

El gran estafador no era ningún genio malévolo, no sabía mentir y se notó a cada paso del camino; Madoff dijo estar sorprendido de que la investigación de la SEC no hubiera expuesto su fraude.
maddoff  (Foto: Fortune)
James B. Stewart

El periodista ganador del Premio Pulitzer, James B. Stewart, lleva años escribiendo sobre negocios y política, pero cuando los escándalos de la década pasada (Enron, WorldCom, Adelphia, Tyco) culminaron en la impactante estafa de Bernie Madoff, se le ocurrió que todos compartían un rasgo: las mentiras. En su nuevo libro, Stewart explora cómo y por qué las instancias de perjurio y declaraciones falsas aumentan en los niveles de negocios, política, cultura y deportes más altos. El caso que mejor lo ilustra es el de Madoff. Según la duración y magnitud de su fraude, Madoff parece ser el mentiroso más hábil y astuto. Pero como muestra el siguiente extracto de su libro, Tangled Webs, Madoff cambiaba su historia constantemente, se contradecía y los registros escritos no coincidían con lo que él decía (si alguien se hubiera tomado la molestia de revisarlos). Lo peor es que la SEC sabía que mentía y estaba a una llamada telefónica de atraparlo. Thomas Thanasules hizo una pausa mientras revisaba un montón de correos electrónicos que había recibido de Renaissance Technologies, el fondo de cobertura más exitoso del mundo. "Por favor, que sea confidencial", decía uno, "esta nota está en circulación restringida", lee y contesta. ¿Cuál era el secreto? En abril de 2004, como joven investigador de conformidad de la Comisión de Mercados y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) en Nueva York, Thanasules batallaba por guardar el paso del creciente número de vehículos de inversión nuevos, llamados fondos de cobertura.

Algunos de los fondos más misteriosos también eran llamados fondos ‘cuantitativos' o ‘cajas negras', que usaban programas computacionales complejos. Renaissance Technologies estaba en la cima de su mundo secreto. RenTec fue fundada en 1982 por James Simons, matemático de MIT y Berkley que usaba modelos matemáticos sofisticados para invertir en mercados. Contrató a físicos teóricos, filósofos, estadígrafos y otros matemáticos, pero a ningún administrador de negocios. Era el ejemplo de las operaciones comerciales de caja negra. Tenía varios fondos, el más conocido era Medallion, altamente restringido a Simons mismo y a otros empleados. Medallion había generado impresionantes rendimientos promedio de más de 30% al año.

Dada su prominencia, tamaño y rendimientos, RenTec había llamado la atención de la SEC, que pidió documentos y registros, incluyendo correos internos. Hasta ahora, Thanasules no había hallado nada sospechoso, pero al ver los activos de Meritage, el fondo hermano de Medallion manejado por el hijo de Simons, Nat descubrió que Meritage no invertía simple y directamente en otros fondos de cobertura, como la mayoría de los fondos de fondos. Había entrado a un swap de rendimientos totales con otro fondo de fondos, HCH Capital, pagando efectivamente a HCH por los rendimientos y riesgos asociados a una de sus inversiones. Parecía una inversión muy rentable para Meritage, pues el fondo en el que había tenido el swap había generado rendimientos extraordinariamente consistentes y altos. No habían tenido ningún trimestre a la baja -incluso después de la burbuja tecnológica- y sólo algunos meses bajistas.

Meritage debió tener acceso al fondo con un swap, porque el fondo era tan buscado, que sólo permitían invertir los pocos elegidos cuidadosamente por el gestor del fondo. Dada la reputación de Simons y sus antecedentes, la mayoría de los fondos habrían estado muy emocionados de tener a Meritage entre sus inversionistas. Pero cuando Meritage intentó invertir, el gestor del fondo, Bernand L. Madoff, había rechazado a Simons.

El nombre de Madoff no le decía nada a Thanasules. Pero por los correos de RenTec, supo que Madoff era una preocupación para la gente de ahí, quienes eran, a final de cuentas, las personalidades más sofisticadas del mundo de los fondos de cobertura. Como sólo eran inversionistas indirectos del fondo de Madoff, no obtuvieron estados de cuenta ni contacto directo con Madoff, sino que dependían de lo que averiguaban de HCH y de otras fuentes. No sabían las estrategias que usaba Madoff, ni cómo se hizo de rendimientos tan consistentes (más consistentes que su fondo Medallion). El 13 de noviembre de 2003, Nat Simons escribió un correo a su padre y a otros miembros del comité:

En Meritage estamos preocupados por nuestra inversión HCH. Hablamos con un ex comerciante de Madoff (que solicitaba un puesto en Meritage) y dijo que Madoff elige discrecionalmente sus negocios y "los lleva al fondo de cobertura".

Esto era una advertencia, pues la selección discrecional es ilegal, a menos que la práctica sea bien informada a los inversionistas. Esto consiste en ejecutar varios comercios y colocar los más rentables con inversionistas favorecidos, inflando los rendimientos a expensas de otros.

Dijo que Madoff no dice nada y por lo tanto él no sabe mucho, pero no está seguro de cómo hacen dinero. Otra persona escuchó un caso similar de un consultor de un fondo de cobertura grande que también entrevistó a un ex comerciante. El presidente de este grupo nos dijo, en secreto, que cree que Madoff se meterá en graves problemas en un año. No sólo no estamos seguros de cómo es que HCH hace dinero para nosotros, sino por qué Madoff, con sus comisiones mínimas, nos deja hacer tanto dinero.

Simons sugirió abandonar su posición en HCH por completo. Para Thanasules, los correos generaban varias preguntas problemáticas porque provenían de Renaissance. Si los ejecutivos de Renaissance no sabían lo que Madoff estaba haciendo, ¿quién podría? Llamó al agente de conformidad en RenTec, quien dijo que Meritage había reducido su exposición a Madoff, aunque no por las preocupaciones explicadas en los correos. Aún así, Simons dijo después que "estábamos muy preocupados por la posición" y la redujeron a la mitad por las preocupaciones explicadas en los correos. Agregó que la habrían eliminado por completo, de no ser porque entendían que la SEC había examinado a Madoff  y lo había considerado seguro. Pero eventualmente se deshicieron de su participación por completo.

Thanasules, cargado de copias y correos, fue con su supervisora, Diane Rodriguez. Los hechos que ellos alegaban (un auditor no-independiente, rendimientos consistentes incomprensibles perfectamente oportunos y la incapacidad de Paul Broder, gestor de riesgo de RenTec, de identificar algún volumen comercial o contrapartes esenciales para ejecutar la estrategia) hicieron que Thanasules se preguntara si Madoff efectivamente estaba realizando estas acciones. El 20 de abril envió un correo a Rodriguez.

Ocho meses después, Robert Sollazo, copresidente del programa de estudio de corredores-comerciantes de la SEC, refirió el caso de Madoff a John Nee, director asistente de la división de conformidad. Sollazzo también reclutó a dos investigadores jóvenes, Peter Lamore y William Ostrow.

Sollazzo quería a Lamore porque era uno de los pocos investigadores con experiencia directa en un fondo de cobertura y en el comercio de opciones. Lamore tenía un porte militar y había pasado cinco años en la Guardia Costera. Ostrow tenía más experiencia; estuvo en la SEC durante cinco años. Se unió a la agencia después de graduarse del Instituto de Tecnología de Nueva York, con un título en Finanzas. A ninguno le sonaba mucho el nombre de Madoff, pero ambos sabían que su compañía era una gran creadora de mercados.

Madoff impresiona a los novatos

Cuando Lamore y Ostrow llegaron a Bernard L. Madoff Securities el 11 de abril de 2005, Madoff mismo bajó a la recepción por ellos. Los investigadores quedaron impresionados de que Madoff, presidente de la compañía, estuviera a cargo de la investigación, pues siempre suele hacerlo alguien que actúe como conexión con la SEC. Madoff no sabía por qué estaban ahí, y ellos no se lo dijeron. Lamore y Ostrow se sentían tímidos, pues, contrario a las políticas, no había ninguna rama supervisándolos. No tenían ni instrucciones formales ni un plan escrito.

Después de dos días de recopilación de documentos, se reunieron en una entrevista oficial con Madoff. No hallaron nada que sugiriera que él manejaba o asesoraba algún fondo de cobertura, por lo que Ostrow preguntó si tenía algún negocio de ventas. "No, yo no manejo dinero", respondió Madoff, insistiendo en que su compañía era simplemente un creador de mercados y comerciaba sus propias cuentas. No daba asesorías de inversión. Dejó claro que no era un negocio de asesoría de inversiones.

Era una propuesta impactante, pues la premisa de los correos de Renaissance era que Madoff manejaba dinero para fondos de cobertura (incluyendo a Renaissance) y generaba rendimientos imposibles de explicar. ¿Y qué hay de los fondos que, según los informes, generaban dinero a Madoff? Si éste sólo era un generador de mercados, Ostrow y Lamore no tenían nada que hacer ahí. Ninguno le creyó, pero Madoff logró desconcertarlos, contándoles historias de Wall Street y la evolución del negocio. Después, Lamore le escribió a un colega diciéndole que la reunión había terminado después de las 6 de la tarde, contándole que escucharon todo tipo de historias... "¿alguien me extraña en la oficina?", escribió.

A finales de mayo, Lamore y Ostrow habían estudiado a Madoff por dos meses. Todo el tiempo estaban en una sala de conferencias y nunca subían al piso 17, donde Madoff dijo que se realizaban las tareas administrativas. A Lamore, las historias de Madoff le parecían tanto cautivadoras como distractoras. Madoff les habló de la gente que conocía en la SEC, de los posibles sucesores, pero también se estaba impacientando con la presencia de los investigadores.

El 25 de mayo, Ostrow y Lamore programaron una reunión para confrontar a Madoff sobre su afirmación de que no manejaba dinero. Le mostraron dos artículos que contradecían su afirmación de que no asesoraba fondos de cobertura ni manejaba su dinero. Madoff se corrigió abruptamente: "Sí comerciamos en nombre de instituciones y corredurías, que incluyen a varios fondos de cobertura. Usan un modelo, un algoritmo, que nosotros desarrollamos".  Primero dijo que los fondos de cobertura usaban el modelo, y nombró a Fairfield Sentry, Thema, Tremont, y Kingate Global. Pero después dijo que eran 15 clientes, incluyendo dos cuentas corporativas, pero extranjeras.

Lamore y Ostrow preguntaron a Madoff cómo funcionaba el modelo. Madoff respondió que él lo había desarrollado hace ocho años y que era la única persona -con permiso para comerciar- usándolo. Dijo que usaban un servidor distinto al de las actividades de creación de mercados de la compañía. Explicó que la estrategia incorporada en el modelo era una de conversión dividida, pero describió algo distinto: una ‘canasta' de 50 acciones usadas para replicar el S&P 100, pero la describió como una posición ‘larga' sin opciones comerciales ni para vender en corto. Dijo que el modelo había dejado de usar opciones hacía un año.

Lamore y Ostrow se sorprendieron de que Madoff haya negado tener clientes externos y después dijera esto. En este punto, Madoff ya los había hecho dudar. Dijo que ya había dado a conocer toda su información comercial ante la SEC un año y medio antes, cuando la Oficina de Investigaciones e Inspecciones de la SEC (OCIE, por sus siglas en inglés) -cuya misión es detectar fraudes- lo había examinado. "Lori Richards (oficial de la OCIE) tiene un archivo completo de información que yo le envié", dijo Madoff.

Ostrow y Lamore se avergonzaron porque fue la primera vez que escuchaban sobre esto. Madoff se percató de ello y adoptó un tono condescendiente. Ostrow y Lamore sólo pudieron preguntar con quién más había hablado, además de Richards, para dar seguimiento. Después de este bombardeo que Madoff eludió, Ostrow y Lamore quedaron sorprendidos por el penoso incidente en el que "la mano derecha no sabía lo que hacía la izquierda" en la SEC.

En una conferencia telefónica cinco días después, las autoridades de la OCIE confirmaron que ya habían investigado a Madoff, y que la investigación seguía abierta. No habían llegado a ninguna conclusión ni dado un informe final, algo que a Lamore le pareció extraño. También le sorprendió que las autoridades de Washington siguieran acentuando lo importante que era Madoff. Ostrow dijo que alguien de la OCIE dijo que Madoff era una persona muy poderosa, "Bernie, ya lo saben, no lo olviden, está muy bien conectado y es una persona muy poderosa".

Ostrow estaba emocionado de poder continuar con la investigación, y planeaba visitar Fairfield Sentry y otros fondos de Madoff. También quería ver cómo funcionaba la estrategia de conversión dividida sin que Madoff comerciara opciones. Pero el 16 de junio, Nee se reunió con Ostrow y Lamore y no les permitió visitar o contactar los fondos de Madoff. Ostrow recuerda que Nee les advirtió que Fairfield era "un cliente de 7,000 millones de dólares, y si ustedes llaman la atención, el cliente puede sacar su dinero. Pero si no tienen razón, los demandará a ustedes personalmente o a la SEC". Nee negó que el miedo o las demandas fueran un factor, pero aceptó que tenían que ser cuidadosos; les dijo que era hora de cerrar la investigación y cambiar de capítulo.

Ostrow y Lamore terminaron su informe de Madoff el 8 de septiembre de 2005. Citaba tres violaciones técnicas menores que descubrieron en las operaciones de mercado de Madoff.

Madoff navega por más alertas rojas

Unos meses después, en octubre de 2005, después de que Harry Makopolos entregara su famoso informe alegando que Madoff estaba cometiendo un fraude, la SEC lanzó otra investigación en Nueva York.

El informe de Markopolos fue asignado a Meaghan Cheung, jefa de división, y Simona Suh, abogada. Suh investigó a Markopolos y le envió la información a Meaghan, junto con una cita de Markopolos: "yo les puedo mostrar cómo detectar fraude y qué hacer con la información".

"Yo dudo de un analista independiente de fraudes, pero vamos a ver", respondió Cheung, con su actitud escéptica sobre Markopolos.

Ahora que el caso de Madoff era una investigación informal, entró a la base de datos de la SEC, y comenzaron a interrogar gente y tomar declaraciones. El 19 de mayo de 2006, Madoff llegó a las oficinas de la SEC en Nueva York para rendir su declaración. Fue la primera vez que se le pidió dejar su casa para declarar. Como lo hizo con Lamore y Ostrow, Madoff habló de sus orígenes humildes, de Wall Street, y de cómo su compañía comerciaba para fondos de cobertura, siempre interrumpiendo con detalles anecdóticos. "Regresemos al punto", decía Suh. "Explique qué es lo que lo hace a usted el comerciante".

"Cuarenta y muchos años de experiencia. Es la mejor respuesta que le puedo dar. Tengo relación con los reguladores y compañías en Wall Street, y nunca, nunca... Conozco las reglas y regulaciones mejor que la mayoría de la gente porque yo ayudé a redactarlas. La experiencia y las herramientas están abiertas... La ventaja que tengo y la razón por la que no tengo que ser representado por un abogado es porque no estoy haciendo nada malo".

Madoff parecía dispuesto a discutir la estrategia de conversión dividida y el modelo de propiedad de su creación. "Digamos que estoy cocinando. Tú pones zanahorias y naranjas, las mueles, esperas dos minutos, y tendrá una consistencia distinta. Dependiendo de lo que busques, todos buscan algo distinto, así que la gente dice qué le importa y qué no. Yo no le doy mucha importancia a la información que hay al respecto. Está disponible para todos, no es información única. Algunas personas ‘sienten' el mercado".

El resto del testimonio de Madoff estaba lleno de contradicciones. Dijo que mantenía cuentas separadas con Depository Trust Co., y DTC; antes había dicho que era sólo una cuenta. Dijo que comerciaba opciones de mostrador en la Oficina de Nueva York, no en Londres, como había dicho a Lamore. Dijo tener registros electrónicos de los contratos de opciones, cuando antes dijo que no existían. Negó haberle dicho a Lamore que había dejado de comerciar opciones. Lo único consistente que había dicho era que "algunas personas pueden sentir el mercado".

Lamore estaba furioso con el testimonio de Madoff, que implicaba que Lamore había mentido o se había equivocado. "Yo estaba ahí sentado, y sabía que estaba mintiendo", dijo Lamore. "Impresionante". Según Ostrow, Lamore le hacía saber a los abogados cuáles eran las discrepancias".

Lamore pensó que había información suficiente para referir el caso al Departamento de Justicia. Al menos Madoff mentía bajo juramento. Lamore dice: "Estaba ahí sentado y pensé que era una broma. Esto es grande, este tipo está mintiéndoles en la cara". Pero Cheung y su superior no consideraron esa posibilidad. Como dice Ostrow, "Peter Lamore estaba muy decepcionado de que no tomaran en cuenta el hecho de que todo era una mentira. Había muchas contradicciones". Suh explicó después que "Meaghan Cheung no pensó que tuviéramos un caso". Lamore tuvo que hacer otras tareas y ya no participó en la investigación de Madoff.

Madoff, "impresionado" porque la SEC no lo haya descubierto

El 16 de diciembre de 2008, cinco días después de que Madoff confesara ante las autoridades del FBI, el presidente Christopher Cox anunció una investigación interna en la SEC por no haber logrado detectar el fraude de Madoff, y el caso fue asignado a David Kots, inspector general de la SEC. Después de meses de negociaciones con los abogados de Madoff, él aceptó una entrevista. La tarde del 17 de junio de 2009, Kots y un colega llegaron al Centro Correccional Metropolitano. Madoff estaba listo para dar a conocer sus secretos.

Bernard dijo que estaba "impresionado" porque la investigación de la SEC no había expuesto su fraude, y agregó que en dos ocasiones se sintió "atrapado": durante una investigación de Lamore y Ostrow, porque pensó que habían consultado con partes terciarias, y cuando Suh le pidió el número de cuenta de DTC, y él supuso que la SEC iría a DTC. "Pensé que se había acabado el juego", dijo.

Madoff se refirió a Lamore y a Ostrow como "dos jóvenes que no entendían lo que estaban buscando". Le irritaba, sobre todo, Ostrow, quien "llegaba como Columbo", y perdía el tiempo viendo cheques cancelados. Dijo que le impresionó que tampoco fueran a DTC, como Madoff les había ofrecido, o con sus supuestas contrapartes comerciales. "Era fácil que lo vieran. Si buscan un fraude, ahí es donde deben buscar", dijo.

Kotz entregó su informe de 457 páginas en agosto de 2009. Kots concluyó que no hubo ninguna falta de conducta ni influencia inapropiada por parte de ningún miembro del personal, sino que nunca tomaron los pasos necesarios para determinar si Madoff representaba incorrectamente su comercio, y había constantes averías en la investigación. Redujeron la investigación a problemas técnicos menores en lugar de confrontar la posibilidad de que se tratara de un fraude masivo. No buscaron a las autoridades de Renaissance y trataron a Markopolos como un cazafortunas que les complicaba la vida. Parecían más interesados en probar que estaba equivocado que en atrapar a un criminal.

Aún así, la SEC estuvo muy cerca de atraparlo. Thomas Thanasules se merece un ascenso por haber encontrado los problemas con Madoff en los correos. Michael Garrity y otros en la SEC en Boston (que sí intentaron investigar las acusaciones de Markopolos) también mostraron su espíritu entusiasta.

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Según la duración y magnitud del fraude, Madoff podría parecer el mentiroso más audaz y hábil. Eso es lo que David Kotz supuso al comenzar la investigación. "Supuse que Madoff era un genio, un maestro, que nadie podría descifrarlo". Pero de hecho, Madoff no era mejor que el promedio. Los registros escritos están llenos de mentiras, si alguien se hubiera tomado la molestia de revisarlos. Cambiaba su historia constantemente. Madoff era un temerario que mintió sobre lo que le dijo a Lamore en su propia cara. "No era un buen mentiroso. No se aferraba a su historia. No era un genio del mal", dijo Kotz.

A finales de 2010, dos años después de que comenzara el escándalo, la SEC no había tomado ninguna medida disciplinaria contra nadie involucrado en las varias investigaciones contra Madoff. Las fallas colectivas de las autoridades de la SEC, como dice Madoff, eran increíbles. Sin duda será vista como una de las fallas regulatorias más grandes de la historia, no sólo por el tamaño del fraude, sino que estaba ahí, frente a sus ojos.

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