La ‘truculenta’ demanda contra Chevron

En el pleito legal entre la petrolera y Lago Agrio se han encontrado anomalías sorprendentes; un juez en EU encontró que abogados demandantes y un perito “independiente” confabularon.
chevron demanda  (Foto: Cortesía Fortune)
Roger Parloff

En circunstancias normales, denunciar que los abogados del demandante pudieran estar implicados -clandestinamente- en el fallo de un juez que favoreció con 18,200 millones de dólares a su cliente, atraería mucha atención. Pero en el caso ambiental contra Chevron, que se libra en Ecuador, ya prácticamente nada sorprende. Esta acusación es el último capítulo de una turbulenta batalla legal que gira en torno a Lago Agrio, el centro productor de petróleo del país sudamericano.    

El caso busca responsabilizar al gigante petrolero del daño infligido a la selva amazónica ecuatoriana y a sus habitantes, por la explotación de petróleo realizada por Texaco entre los años 1964 y 1990. Chevron, que adquirió Texaco en 2001, sostiene que Texaco resolvió sus problemas medioambientales en Ecuador en 1998.

Muchos lectores creerán que leyeron sobre este escándalo el año pasado. Pero se trataba de una situación diferente. En aquella ocasión, los representantes de los demandantes de Lago Agrio presuntamente escribieron un informe pericial clave en el proceso, que después haría pasar como suyo Richard Cabrera, un perito supuestamente independiente designado por la corte, y lo distribuyeron entre las cortes ecuatorianas y estadounidenses, autoridades gubernamentales y medios de comunicación.

Esa causa legal se extendió desde principios de 2007 hasta mediados de 2010, cuando Chevron finalmente acudió a una corte federal en Denver y descubrió, entre los archivos del bufete estadounidense que representa a los demandantes, borradores en inglés que aparecían luego en fragmentos clave del informe firmado por Cabrera, poniendo en entredicho su imparcialidad.

Por ello, este marzo, el juez estadounidense Lewis Kaplan encontró "amplia evidencia" de que los abogados de los demandantes de Lago Agrio, incluido el abogado defensor principal Steven Donziger, habían, de hecho, perpetrado una confabulación para escribir "todo o gran parte" del reporte de Cabrera. Por esa y otras razones, el juez Kaplan dictó un requerimiento preliminar que prohíbe a los abogados de Lago Agrio ejecutar la sentencia fuera de las fronteras de Ecuador. El fallo fue apelado.

Pero el nuevo escándalo es diferente, o al menos es una variación del tema. Éste cuestiona el propio fallo judicial de la corte de Lago Agrio, cuyo tribunal impuso en febrero la indemnización por 18,200 millones de dólares. Los abogados de los demandantes sostienen que la sentencia, fallada por el juez ecuatoriano Nicolás Zambrano, no se vio corrompida por ningún fraude, pues desestima el informe de Cabrera en sus conclusiones. Sin embargo, el juez Kaplan descubrió que, pese a las protestas de Zambrano, el fallo en realidad sigue basándose en el informe de Cabrera.

Chevron ha presentado ante el tribunal las declaraciones de dos expertos forenses que aseguran, con ejemplos, que el fallo de Zambrano  es un "refrito", tanto de datos anómalos como de extensos pasajes -copiados casi a la letra- de reportes que Chevron dice no aparecen en ninguna parte del sumario oficial del juicio, pero que sí se encuentran en los archivos internos del equipo que representa a los demandantes.

¿Y cómo pudo Chevron conocer esos archivos internos? En el proceso que siguió al escándalo de Cabrera, los jueces estadounidenses permitieron a los legistas de Chevron solicitar archivos de los demandantes que, en circunstancias ordinarias, hubieran estado protegidos. Y he aquí que, de acuerdo a los expertos de Chevron, esos archivos parecen ser la única fuente tanto de los datos anómalos como del texto plagiado. Eso, en consecuencia, hace suponer que hubo cierta interacción clandestina entre alguien cercano a los abogados de los demandantes y alguien cercano al juez Zambrano (quien, por lo demás, no respondió a nuestras llamadas).

Como muestra, Chevron cita este fragmento que aparece en la página 24 del fallo de Zambrano, y que dice:

Es cierto que por norma general una empresa puede tener subsidiarias con personalidad jurídica completamente distinta. Sin embargo, cuando las subsidiarias comparten el mismo nombre informal, el mismo personal, y están directamente vinculadas con la empresa madre en una cadena ininterrumpida de toma de decisiones operativas, la separación entre personas y patrimonios se difumina bastante, o incluso llega a desaparecer. En este caso, se ha probado que en la realidad Texpet y Texaco Inc. funcionaron en el Ecuador como una operación única e inseparable. Tanto las decisiones importantes como las triviales pasaban por diversos niveles de ejecutivos y órganos de decisión de Texaco Inc. ...

Este fragmento repite literalmente el contenido de un memo legal interno escrito en 2007 por uno de los equipos legistas de los demandantes, cuyo contenido, de acuerdo con Chevron, nunca se incluyó en las actas de la corte. En total, los peritos forenses de Chevron detectaron 15 fragmentos de ese tipo en la sentencia de Zambrano, que reproducen a la letra el contenido del memo.

De igual forma, los analistas forenses de Chevron detectaron que el fallo de Zambrano incluye datos que contienen una variedad de errores reveladores que no se incluyeron en las actas de la corte, pero que sí se encontraron en la base de datos interna de los demandantes. Por ejemplo: en varias ocasiones la sentencia de Zambrano cita niveles de contaminación medidos en "miligramos por kilogramo" en lugar de "microgramos por kilogramo" (un desliz que infla la contaminación mil veces), repitiendo un error que aparece también en la base de datos interna de los demandantes, pero no en los documentos presentados ante la corte.

El 5 de abril, hace 8 semanas, Chevron reveló esas irregularidades presentes en fallo de Zambrano ante una corte federal en Vermont, donde los demandantes de Lago Agrio y la compañía petrolera libran una batalla. Los abogados de los demandantes respondieron: no negaron la existencia de las supuestas anomalías ni ofrecieron una explicación, sino que arguyeron que el experto forense de Chevron no hablaba español y sugirieron que sus conclusiones podrían estar "dictadas" por Chevron.

Así que el 2 de mayo, Chevron presentó en una corte federal de Manhattan el reporte forense, que cita los 15 fragmentos que aparecen en el texto del fallo de Zambrano y que fueron copiados del memo interno de los abogados de los demandantes. Pero esta vez, el forense hablaba español.  Los abogados de los demandantes de Lago Agrio no han respondido a esas acusaciones de colusión.

La portavoz de los demandantes, Karen Hinton, había rechazado esas acusaciones en abril, argumentando que "los demandantes presentaron pruebas a expertos que utilizaron el lenguaje legal en los reportes que presentaron ante la corte. No extraña pues, que el fallo incluyera un lenguaje similar. Pasa todo el tiempo en las resoluciones judiciales en Estados Unidos.

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Sin embargo, Hinton no proporcionó ejemplos de documentos presentados en la corte de Lago Agrio, que pudieran servir como fuentes legítimas para los datos o irregularidades presentes en el fallo de Zambrano.

Un mes después, en mayo, la busqué para saber si habían ya encontrado ejemplos que apoyaran su argumento, y me respondió: "Honestamente, no hemos tenido ni el tiempo ni los recursos para revisarlo todo y encontrar esas fuentes", pues el sumario de la corte ecuatoriana consistía de 200,000 páginas y no estaba digitalizado. Sugirió que es Chevron quien debe probar que los datos anómalos y los textos ‘plagiados' no están en algún lugar de las actas de la corte, y no deben ser los demandantes quienes demuestren que esas fuentes legítimas están en las actas.

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