Murdoch perdió su ‘toque de Midas’

El magnate de los medios de comunicación se encuentra en tiempos bajos…pero ¿se acabará su imperio?; eso dice la competencia, pero Fox, Wall Street Journal o sus estudios de cine aún son referencia.
murdoch news corp escandalo escucha celular 2  (Foto: CNN)
Paul R. La Monica
NUEVA YORK -

Estos días han sido difíciles para Rupert Murdoch. El miércoles pasado, su conglomerado de medios finalmente cedió ante la intensa presión política en Reino Unido y abandonó sus planes para comprar el resto de la compañía de televisión satelital British Sky Broadcasting (BSkyB).

News Corp se ha visto envuelta en un escándalo de dimensiones masivas. La compañía cerró el tabloide News of the Word debido a la intervención ilegal a teléfonos de celebridades, políticos, familiares de soldados muertos e incluso de una adolescente asesinada. 

Antes de que el escándalo de las escuchas telefónicas saliera a la luz, las acciones de News Corp se desempeñaban bien. Pero desde principios de la semana pasada, los títulos del conglomerado han perdido más del 10% de su valor.

En lo que va de año, las acciones de News Corp han subido 11%, rezagándose con respecto a las ganancias de las acciones de otras grandes empresas mediáticas como CBS, Viacom, Comcast y Time Warner. Si le queda algún consuelo a Murdoch, es que sus títulos han subido más que los de Walt Disney.

¿Qué sigue? Como bien apunta la periodista Katie Benner de Fortune, News Corp tiene que encontrar otro destino para su dinero. Y la recompra de acciones por 5,000 millones de dólares (mdd), anunciada el martes pasado, no será suficiente. Algunos expertos en medios incluso predicen que este es el principio del fin para Murdoch.

En mi opinión, esas predicciones sobre la desaparición de la era Murdoch son exageradas. Para empezar, Murdoch y su familia poseen cerca del 40% de las acciones con derecho a voto de News Corp. Cierto, eso es pluralidad, pero no verdadera mayoría.

No obstante, es difícil imaginar una rebelión generalizada de todos los accionistas para expulsar a Rupert y a su hijo James, quien supervisa las operaciones internacionales de News Corp. Después de todo, otro de los grandes accionistas del grupo es el príncipe saudí Alwaleed bin Talal, y éste ha apoyado públicamente a los dos Murdoch.

Hay además otro elemento que se deja de lado. Este escándalo ahora acapara muchos titulares, pero con el tiempo perderá notoriedad. Aunque lo que hicieron los ‘periodistas' de News of the World fue moralmente repugnante, es tonto pensar que habrá una reacción anti-News Corp que afecte a la compañía en el largo plazo.

Ahora que la compra de BSkyB se ha cancelado y que News of the World ha cerrado sus puertas, ¿realmente alguien cree que los consumidores (especialmente en EU) boicotearán las propiedades y publicaciones de News Corp.?

Millones de personas siguen viendo la programación de Fox, yo mismo vi ayer el juego de estrellas de las Grandes Ligas, y no quiero deshacerme de mis películas de "La Guerra de las Galaxias". ¿Dejaremos de leer The Wall Street Journal? ¿Las fuentes se negarán a hablar con los reporteros de ese diario? ¿Se retirarán los anunciantes? Por favor.

Los analistas de la industria, en particular aquellos que envidian el éxito que Murdoch ha tenido en las décadas pasadas, están indignados por la mala práctica periodística. Pero la gente "de a pie" no. Su memoria es corta.

"Los inversores necesitan tomarse un respiro y entender que habrá mucho ruido. Pero una vez que se disipe el clamor por el sacrificio ritual, la gente se dará cuenta de que los activos que tiene News Corp. son extremadamente atractivos", indica Larry Haverty, gestor del fondo Gabelli Global Multimedia Trust, que tiene en su cartera títulos de News Corp.

Según Haverty, dentro de seis meses los inversionistas estarán más entusiasmados por el dinero que generará News Corp por la publicidad política de una campaña presidencial muy competida.

Es válido cuestionarse si es el momento para comprar acciones de la compañía. Pero si eres de los que apuesta al alza, es difícil imaginar que News Corp se quedará rezagada por mucho tiempo en el más amplio sector de los medios. Cierto que perder la oportunidad de tener el control absoluto de BSkyB dolerá. Pero los negocios principales de News Corp (la transmisión en EU, las cadenas de cable y sus estudios cinematográficos) tienen un boyante desempeño.

Eso ha contribuido a que la compañía incrementara sus beneficios totales en más del 15% en los primeros nueve meses del año fiscal en curso.

Así que quizá sea exagerado preocuparse por las consecuencias que tendrá el escándalo de las escuchas en las ventas y las ganancias de la compañía a corto plazo. Lo que debería preocupar a los inversionistas es si Murdoch ha perdido su "toque" de Midas.

Justo antes de que explotara el asunto de News of the World, Murdoch había sido criticado por la pobre labor que su compañía había hecho con la red social Myspace. En 2005, News Corp compró Intermix (propietaria de Myspace) por 580 mdd y se negó testarudamente a considerar a Facebook como una amenaza. El mes pasado, Murdoch finalmente tiró la toalla y vendió Myspace por sólo 35 mdd.

Hay quienes piensan que Murdoch se enamora demasiado de los objetos que codicia y termina pagando por ellos un precio excesivo. Haverty, por ejemplo, cree que Murdoch pagó de más por Dow Jones. Y algunos temían que la historia se repitiera con BskyB.

También es válido cuestionarse si James, el hijo de Murdoch, es el hombre indicado para dirigir el barco. Habrá quienes recuerden con nostalgia los tiempos en los que Peter Chernin mantenía a Murdoch a raya. Pero Haverty indica que el actual director de operaciones, Chase Carey, es un ejecutivo muy respetado.

Además de Carey, a los inversionistas posiblemente les gustaría que Thomas Perkins, el capitalista de riesgo que tuvo experiencia de primera mano con un escándalo de escuchas telefónicas cuando él era miembro del consejo de Hewlett-Packard, jugara un papel más importante.

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Quizá la pregunta es si otros ajenos al apellido Murdoch (el primogénito, Lachlan, también está en el consejo directivo) necesitan aumentar su presencia en la cúpula y ejercer más influencia.

Pero dudo que Murdoch quiera ceder el control del imperio que él fundó. Debido a su estructura, la empresa continuará siendo dirigida más como un feudo que como una compañía cualquiera que cotiza en Bolsa. Y es justo eso, y no las prácticas periodísticas poco éticas, lo que debería preocupar a los inversionistas.

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