HP se divorcia del ‘hardware’

La firma segregará su negocio de computadoras personales, el cual será una división independiente; el fracaso de la fusión entre HP y Compaq en 2002 la posicionó detrás de IBM, y eso no ha cambiado.
Carly fiorina  (Foto: Cortesía Fortune)
Duff McDonald

HP, el primer fabricante de computadoras del mundo, anunció que planea separar su división de computadoras personales y comprar a Autonomy, empresa británica desarrolladora de software, por 10,000 millones de dólares. La noticia permitió que, por unos breves instantes, las acciones de HP nadaran a contracorriente del mercado bursátil (llegaron a subir hasta 8.3%), pero los títulos de la tecnológica pronto se unieron a la tendencia general bajista. Al cierre de la Bolsa habían perdido 6%. 

La decisión de segregar el negocio de las PC, convirtiendo esa división en una compañía independiente (spin off es el término técnico), no es una medida inesperada, incluso para una compañía que lo apostó todo a las computadoras personales hace menos de una década, cuando se fusionó en 2002 con Compaq Computer. La mayoría (y me incluyo) pensamos que el acuerdo era un error desde el primer día en que se anunció, pues semejaba a dos borrachos apoyándose uno en el otro. Con todo, Carly Fiorina, entonces CEO de la compañía, impuso el acuerdo a los accionistas, entre los que estaba un enfurecido Walter Hewlett, hijo del fundador de la empresa. 

Fiorina fue despedida el 9 febrero de 2005 dado el fracaso de la adquisición, y tras la noticia de su salida, las acciones de HP subieron 6.8%. Al parecer, para ganar dinero con HP hay que esperar a que cometa una estupidez, darles cinco años para que corrijan el rumbo, y comprar sus títulos antes de que hagan el anuncio.   

¿Por qué recordar a Fiorina, quien dejó la compañía hace seis años? Porque el anuncio de la segregación o spin off es el verdadero final de su mandato. (Y no me refiero a su mandato legislativo, pues nunca llegó a ganar la candidatura senatorial por California en 2010 a pesar de haber gastado 5.5 millones de dólares de su propio dinero en su búsqueda por una curul).

Este es el desenlace de la ‘era Fiorina' en HP. Después de miles de millones de dólares, de decenas de miles de despidos y de un cambio de paradigma en las computadoras (de la PC a la ‘tablet', cortesía de Apple), una de las decisiones más torpes en la historia empresarial ha llegado a su fin. Pero tenemos que darle crédito: obtuvo ese trabajo gerencial y tomó una decisión audaz, era más divertido observar los avatares de esta compañía que monitorear el desempeño de Dell o IBM. Pero eso no quita que el acuerdo con Compaq fuera una estupidez. 

Quizá alguien debió decirle que, con esos antecedentes, candidatearse para un puesto en el Senado era una táctica fallida, incluso si eres una republicana inflexible en un estado que necesitaba con desesperación una dosis de disciplina financiera. Quizá sí se lo dijeron, pero ella no hizo caso. ¿Y por qué habría de hacerlo? Fiorina tiene el hábito de obtener crédito por cosas que no hizo: su nombramiento en HP vino luego de que la empresa de telecomunicaciones Lucent reportara una estupenda temporada de ventas, algo que, bien valorado, ocurrió durante una época en la que cualquier tonto con maletín y vocabulario técnico podía vender algunos millones de dólares en equipos cada semana. 

¿Será Walter Hewlett -quién peleó contra Fiorina con dientes y uñas- el que ría al último? Quizá no. La HP de hoy ha vuelto a colocarse detrás de IBM, tragando el humo que la llamada ‘Big Blue' deja a su paso. Antes que Carly asumiera el mando, HP parecía tener posibilidades de aventajar a IBM. 

Gracias a Carly, esa posibilidad es más que remota. Tanto así, que es más probable verla como senadora.

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