BofA, la última apuesta del ‘sensei’

Warren Buffett, experto en ‘jugársela’ en compañías con problemas, invertirá 5,000 mdd en el banco; la historia de éxito del empresario podría repetirse y ganar esta vez 10,000 mdd en unos años.
buffet  (Foto: AP)
Shawn Tully

Primero fue American Express, luego GEICO, ahora Bank of America (BofA). Warren Buffett recuerda cómo las crisis pasadas crearon grandes oportunidades para Berkshire Hathaway. Si está en lo cierto, la inversión de 5,000 millones de dólares en Bank of America podría ser uno de sus negocios más prometedores. En la mañana del miércoles 24 de agosto, Warren Buffet se relajaba en la bañera de su casa de ladrillos rojos en Omaha, meditando cómo hizo sus mejores adquisiciones cuando rescató sólidas compañías que atravesaban una tormenta bastante publicitada. Muy acertadamente predijo que sobrevivirían el trance, y ganarían miles de millones de dólares una vez recuperadas. Desde la bañera, Buffett evoca dos ocasiones así.

La primera fue el llamado ‘Great Salad-Oil Scandal' (el Escándalo del Aceite para Ensalada). A principios de la década de 1960, un magnate de los commodities solicitaba grandes préstamos y los garantizaba con enormes inventarios de aceite vegetal almacenado en bodegas propiedad de American Express en Bayonne, Nueva Jersey. Como después se descubrió, los tanques que servían de colateral contenían principalmente agua, y una fina capa de aceite flotaba en la superficie para camuflar el engaño. Las acciones de American Express cayeron un 50%. Buffett se abalanzó y quintuplicó su inversión en cinco años.

La segunda crisis que le obsequió una oportunidad vino en 1976, cuando las acciones de GEICO se desplomaron de 61 a 2 dólares por papel. La aseguradora había perdido el rumbo al infravalorar sus políticas en la búsqueda de un agresivo crecimiento. Una vez más, Buffett estimó que GEICO superaría la prueba si la nueva gerencia restauraba su estrategia de bajo costo y bajo riesgo. Mientras otros inversionistas huían, Berkshire Hathaway incrementó su participación y, para 1996, había acumulado el 51% de sus acciones. Ese año, Berkshire compró el resto de las acciones por 2,300 millones de dólares, a 71 dólares por papel, un precio que ahora parece una verdadera ganga.

Treinta y cinco años después, Buffett creyó ver el mismo patrón en una gran compañía que los inversionistas denostaron más que a ninguna otra: Bank of America.

Buffett le pidió a su asistente que lo comunicara con Brian Moynihan, director ejecutivo del banco. Se reunieron en el rascacielos que la institución financiera tiene en Manhattan, allí Buffett le propuso un acuerdo relativamente ligero en dividendos, y pesado en warrants que, de recuperarse BofA, producirán enormes ganancias.  Moynihan, un negociador experimentado, quiso total confidencialidad. No incluyó a los bancos de inversión, no consultó con sus lugartenientes y sólo discutió el asunto con su presidente, Chad Holliday.

El consejo directivo votó vía telefónica el miércoles por la mañana. El acuerdo por 5,000 mdd se cerró en 24 horas, una velocidad que sólo ocurre en el mundo de Buffett. Berkshire Hathaway recibirá un dividendo anual del 6%, además de warrants que le permitirán comprar 700 millones de acciones a un precio unitario de 7.14 dólares. Las acciones de BofA ya se cotizan por encima de ese nivel.

Gestores de fondos y analistas temen que BofA necesite reunir mucho capital adicional a través de la venta de acciones, a un precio extremadamente bajo. Creen que el banco no cuenta con la fortaleza financiera necesaria para cubrir su enorme exposición a las hipotecas tóxicas. Comentaristas, inversionistas decepcionados e incluso bancos de inversión dentro de BofA, tienen una sombría visión de su futuro y del liderazgo de Moynihan. En los titulares noticiosos, los continuos comentarios negativos sobre Bank of America rivalizan con las notas sobre la crisis de deuda en Europa.

Pero Buffett ve las cosas desde otra perspectiva: Berkshire no hubiera invertido en BofA si ésta necesitaba su dinero. El presidente de Berkshire considera que el banco saldrá avante de su actual crisis, y el negocio probará ser altamente rentable.

Para salir del atolladero GEICO necesitó a alguien como Jack Byrne, un ejecutivo irlandés-estadounidense con excelentes habilidades analíticas y para las ventas, quien dirigía a las tropas cada mañana como un auténtico entrenador. La prensa financiera y casi todo Wall Street creyeron que Byrne fracasaría, pero les demostró que estaban equivocados.

La inversión que Berkshire ha realizado en BofA es claramente un apoyo a Moynihan, tal como lo fue para Byrne. Y si resulta correcta la afirmación de Moynihan de que BofA puede generar 25,000 mdd en unos años, las ganancias de Berkshire superarán los 10,000 mdd.

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