Morgan Stanley, lejos de imitar a Lehman

Analistas dicen que detrás de la potencial quiebra del banco, hay más especulaciones que verdad; sin embargo, es un hecho que la compañía ha perdido más de la mitad de su valor de mercado en 2011.
banco morgan stanley  (Foto: AP)

Morgan Stanley no está al borde del colapso, pero la conducta alterada de los inversionistas pareciera sugerir lo contrario. 

Las acciones de Morgan Stanley se hundieron más de 10% el viernes pasado. Ese desplome remató una semana caótica donde los títulos de la firma cayeron 5% el miércoles y repuntaron más de 6.5% al día siguiente. 

A los inversionistas les preocupa la exposición que Morgan Stanley pueda tener a la deuda soberana griega y a los bonos de otras naciones periféricas de la zona euro. Específicamente, existen temores de que Morgan Stanley pudiera sufrir un gran daño colateral debido a su exposición a bancos franceses que tienen fuertes vínculos con Grecia y el resto del bloque PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia y España).

En las últimas semanas, las preocupaciones en torno a Europa han ocasionado fluctuaciones en los títulos de Morgan Stanley. Las acciones intentaron recuperarse el pasado lunes, ganando hasta 4% en las operaciones matutinas antes de volver a perder terreno a medida que avanzaba la jornada. Para el mediodía del lunes, las acciones habían perdido 6%. Últimamente, esta oscilación se ha hecho costumbre en Morgan Stanley. Los días bajistas son más comunes (y más dramáticos) que los días alcistas. La compañía ha perdido más de la mitad de su valor de mercado en 2011. Bank of America es el único gran banco estadounidense con un desempeño peor. 

No obstante, parece que los inversionistas están entrando en pánico y sobreactuando. Si vemos los números, Morgan Stanley está muy lejos de convertirse en el próximo Lehman Brothers. 

Por su parte, Morgan Stanley no ha vertido ningún comentario sobre la caída bursátil o su exposición a los bancos europeos o a la deuda soberana. Y es poco probable que ofrezca cualquier información sobre su posición en Europa antes de que publique sus resultados financieros del tercer trimestre. Esas cifras se conocerán seguramente durante la tercera semana de octubre.

Varios analistas, sin embargo, han salido en defensa de la firma. Los analistas de Wells Fargo emitieron el lunes anterior un reporte en el cual estimaban que la exposición bruta de Morgan Stanley a la deuda francesa y a los bancos galos era de solamente 2,400 millones de dólares (mdd). Los analistas de Wells agregaron que, en su opinión, los temores sobre una exposición de Morgan Stanley a la deuda europea han sido "excesivamente anticipados por el mercado en semanas recientes".

De hecho, una persona familiarizada con las finanzas de la entidad señaló que la exposición neta del banco al país galo es de cero.

Morgan Stanley ha sido más comunicativa y transparente en lo que respecta a su exposición a la deuda de Grecia y del resto de los países PIIGS. En su más reciente declaración ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, el banco indicó que su exposición bruta a Grecia y a otros países periféricos de la eurozona era de sólo 5,000 millones de dólares. Mientras que su exposición neta ascendía a 2,000 millones de dólares. 

Apoyándose en esa información, los analistas de Credit Suisse señalaron en un reporte el mismo lunes que ellos creían que una pérdida asociada a la exposición a Grecia, Francia u otro país europeo sería "digerible" para Morgan Stanley, y también para su rival Goldman Sachs. Los expertos de Credit Suisse señalaron que ambas compañías serían capaces de absorber un golpe así, advirtiendo que ambas entidades aún tendrían "suficiente espacio... para estar en una posición fuertemente capitalizada". 

Eso parece ser especialmente cierto en el caso de Morgan Stanley. Su ratio de capital Tier 1, un indicador clave de la salud financiera de un banco, es de un vigoroso 14.6%. Una mejora considerable respecto al ratio de sólo 6.2% que tenía en el punto álgido de la crisis financiera en el primer trimestre de 2009. 

Por otro lado, Morgan Stanley ha recibido inyecciones de capital provenientes de China Investment Corp. y la japonesa Mitsubishi UFG Financial Corporation, que adquirieron acciones de la entidad durante el peor momento de la crisis crediticia.

Sin embargo, tampoco puede decirse que Morgan Stanley rebosa salud. Las estimaciones de ganancias para el resto de este año y para 2012 se han rebajado considerablemente en los últimos meses. Y tiene perfecto sentido: la combinación de una lenta recuperación en el mundo desarrollado y la volatilidad de los mercados financieros probablemente conduzca hacia una reducción de los ingresos por operaciones bursátiles así como de las comisiones que cobra la banca de inversión. 

Otro analista, que pidió permanecer en el anonimato, agregó que Morgan Stanley está "rezagada" en términos de reducción de costos cuando se la compara con sus principales rivales. Goldman Sachs y Bofa (al igual que los bancos europeos UBS y HSBC) han anunciado importantes despidos de personal en los meses pasados. Es posible, pues, que Morgan Stanley tenga que seguir ese ejemplo si los mercados y la economía siguen deteriorándose. 

Con todo, no creo que todas estas sombrías proyecciones justifiquen la caída bursátil que ha sufrido Morgan Stanley. 

Cierto que existe el riesgo de que un colapso de Morgan Stanley pueda convertirse en una profecía cumplida si los inversionistas siguen empujando las acciones a la baja. En ese sentido, la caída de las acciones de Morgan guarda una inquietante similitud con lo ocurrido en 2008.  

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Pero hay una enorme diferencia entre predecir tiempos difíciles para Morgan Stanley y augurar una crisis financiera inminente. Sería temerario predecir lo segundo a menos de que los datos respaldaran ese pronóstico. Y no es el caso.

*Paul R. La Monica es columnista de CNNMoney.

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