Netflix pierde hoy para ganar mañana

La empresa ha gastado fuertes cantidades de dinero para adecuar su modelo de negocios; este factor aparenta ser negativo, pero la acción de la firma podría ser rentable en el futuro.
netflix  (Foto: Cortesía Fortune)
Duff McDonald

Si andas en busca de una acción bursátil que te de alegrías y estás cansado de los bancos, no busques más. Te presento a Netflix, el indiscutible chivo expiatorio de finales del 2011.

Todo comenzó con una polémica alza en los precios de sus servicios aplicada en el verano, y el trance continúa hasta hoy. A comienzos de esta semana, Netflix soltó una "bomba doble" sobre el mercado: primero, la compañía anunció una venta de títulos y bonos convertibles con efectos altamente dilusivos; y segundo, amplió las previsiones de pérdidas para el 2012. En otras palabras, el próximo año no será mejor que el actual. Los papeles de la compañía cayeron 5.4% el martes, descendiendo a 70.45 dólares por acción.

Aunque los bajistas están, obviamente, ganando el debate en este momento, en todo dato hay un ángulo alcista. 

Primero lo primero: las relaciones públicas de la compañía sufrieron un revés este verano. Cuando Netflix anunció que la tarifa para los clientes que deseaban tanto el servicio de streaming como el alquiler de DVDs aumentaría de 10 a 16 dólares mensuales, una clientela enfurecida abandonó la compañía. No importa que el alza fuera de apenas 6 dólares al mes, y que la tarifa anterior de 10 dólares por streaming gratuito y la renta de películas fuera una verdadera ganga. Los estadounidenses hoy en día detestan a cualquiera que se atreva a elevar los precios, y las consecuencias para la empresa fueron dramáticas: Netflix tuvo que recortar en un millón las estimaciones de suscripciones para el tercer trimestre, las redujo en 4% hasta 24 millones. El CEO Reed Hastings reaccionó con torpeza, disculpándose no una vez (por el alza en los precios), sino dos veces (por su fallido plan para separar los dos negocios en Netflix y Qwikster). 

Los inversionistas, naturalmente, castigaron las acciones por los errores de la compañía. Cotizándose en 70.45 dólares, el título ahora vale el 23% respecto al pico máximo de 52 semanas de 304.79 dólares por acción. ¿En realidad las perspectivas de la compañía han caído en un 77%? No, lo que pasó fue que el aura que acompañaba a esta acción ha desaparecido. Cualquiera que previamente hubiera dicho que la acción realmente valía 305 dólares lo hacía por interés, no por convicción. Pero ahora que todos la repudian, tal vez sea el momento de adquirirla.  

¿El valor actual de la acción está más cercano a la realidad? Sí. Pero al igual que un sentimiento negativo puede castigar una acción, un sentimiento positivo puede ayudar a que su precio aumente. Y es difícil imaginar que Netflix no mejorará  durante el próximo año, en especial a medida que apuntale la interfaz de usuario a la vez que agregue más contenido. Si estás interesado en comprar acciones, es el momento ideal para ir por Netflix, al menos en cuanto se refiera al sentimiento del consumidor. 

Aumento en los costos

Segundo: no hay que dejar de lado los miles de millones de dólares (mdd) desembolsados para adquirir contenido. Las cifras que últimamente se citan son los crecientes costos que le supone la compra de nuevo contenido a Netflix. Antes, la empresa obtenía acuerdos bastante favorables con un Hollywood urgido en participar en el streaming, pero hoy las cosas han cambiado; los productores de contenido como Dreamworks y CBS están pidiendo un buen dinero a cambio de los derechos de sus programas televisivos y películas. Netflix ya se ha comprometido a pagar más de 3,400 millones de dólares por contenido en streaming en los próximos cinco años; eso incluye pequeños acuerdos (como los derechos exclusivos de la serie de AMC "The Walking Dead" por 35 millones de dólares), y grandes convenios (como 700 horas de shows de CW que costarán un estimado de 1,000 millones de dólares, entre los que están "Gossip Girl" y "The Vampire Diaries", así como futuras temporadas hasta el 2015).

Esas son grandes cifras. Pero a medida que la tendencia continúa su inexorable huida de los DVD y migra hacia el streaming, estos costos son primarios para Netflix, y constituyen un baluarte competitivo contra las incursiones de rivales como Amazon Prime y Hulu Plus, que no podrán ofrecer a sus clientes el mismo producto. 

Netflix espera ingresar 3,600 millones de dólares en suscripciones en el 2012, y 4,200 millones en 2013. Esas cifras también son grandes. El margen de ganancia bruta, que este año se ha visto afectado por la deserción de suscriptores, se recuperará, en especial a medida que los costos de cumplimiento asociados al negocio de DVD continúen cayendo. La tendencia bajista de hoy se convertirá en una tendencia alcista mañana. Netflix con toda seguridad no anunciará ningún acuerdo importante de adquisición de contenido hasta que sepa con mayor certeza cómo crecerá su base de suscriptores, así que el único espacio que queda a partir de ahora es para subir.

Expansión, no contracción 

Tercer factor: el anuncio de esta semana de una ampliación de capital de 400 millones de dólares. Sí, supone una caída en el valor de las acciones, dada la estimada dilución del 10% para los accionistas comunes. Y sí, siempre es más alentador cuando una compañía puede generar suficiente flujo de efectivo sin tener que recurrir a los mercados de capital para financiar su crecimiento.

Una vez que reconocemos eso, hay que admitir también que Netflix está construyendo un negocio. Está expandiéndose en el extranjero (en Brasil y Reino Unido, principalmente) y con mucha razón decidió acolchar sus bolsillos con dinero extra para asegurarse de poder pagar sus facturas. Y consideremos además el hecho de que la firma de capital de riesgo Technology Crossover Ventures (que aportó 200 mdd del total recaudado al comprar deuda convertible de Netflix a un precio de ejercicio de 85.80 dólares) contrató recientemente al ex CEO de Netflix Barry McCarthy. No hay mejor señal que esa: que un ex empleado use dinero externo para comprar acciones de su antigua compañía. Si McCarthy se equivoca, perdería su trabajo. Y puedo garantizarles que él sabe más que el resto de nosotros sobre las estrategias de corto y largo plazo de Netflix. La firma T. Rowe Price también aportó otros 200 millones de dólares en un acuerdo que le permite comprar acciones de Netflix a 70 dólares por papel, y el apoyo de TCV es también una buena señal.

Admito que Netflix pudo haber manejado con más tacto el alza de precios en la suscripción, pero la compañía sigue canalizando el espíritu de Steve Jobs: trazar el futuro (esto es, dirigirlo hacia el streaming) y dejar atrás el pasado (esto es, el envío postal de películas). Su error fue no entender que las personas que ya pagaban cientos de dólares al mes por sus servicios de telefonía celular, televisión por cable e Internet se indignarían tanto por un incremento de 6 dólares en su factura mensual. 

Todo se reduce a eso. Netflix es un negocio de suscripciones, pura y sencillamente, y tiene que mantener a sus suscriptores contentos. La razón por la cual el valor de la acción se ha desplomado este año es porque una compañía acostumbrada a crecer como la espuma y a tener una base angelical de clientes, de repente no pudo retener a sus antiguos fanáticos. Aunque muchos clientes han desertado, hay una ola aún mayor de consumidores que todavía no ha probado las mieles del streaming de vídeo bajo demanda. Actualmente, la compañía cuenta con menos de 24 millones de suscriptores.  Pero Anthony DiClemente, analista de Barclays Capital, cree que para fines del 2012 esa cifra se acercará a los 29 millones. Que no nos sorprenda si Netflix cumple o supera esta previsión. La última apuesta de Hastings, se rumora, ha sido la de firmar un acuerdo para resucitar la comedia de culto "Arrested Development", una jugada genial que demuestra su suprema sabiduría.

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Todos los factores mencionados han perjudicado a Netflix en los últimos tiempos. Sus costos se han elevado, sus suscriptores han disminuido, sus acciones se han diluido y la lozanía de Reed Hastings se ha desvanecido. Pero esos cuatro factores pueden influir en la dirección contraria el próximo año. Y entonces desearás haber comprado sus títulos a 70.45 dólares.

Oh, una cosa más: la guerra contra Apple emprendida por el Kindle Fire demuestra que Amazon busca convertirse en un importante jugador del streaming de vídeo. Y puede lograrlo de dos formas: gastar miles de millones de dólares -como ya lo hizo Netflix- en contenido para intentar aumentar su oferta con la esperanza de robarle suscriptores al líder de la industria. O gastar esos mismos miles de millones comprando directamente a Netflix. Si fueras Jeff Bezos, ¿cuál de las dos elegirías?.

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