Importación de gasolinas pega a México

El retraso en refinerías complican al país lograr la meta de reducir la compra de combustible; el subsidio que México otorga a los combustibles provoca que su precio sea 30% menor al de EU.
gasolina  (Foto: Thinkstock)
CIUDAD DE MÉXICO (CNN) -

Un crecimiento fuerte y sostenido de la demanda local y un lento proceso para elevar la capacidad de refinación amenazan con echar por tierra los planes de México para reducir sus importaciones de gasolina, cuyos costos se han disparado en los últimos años. El presidente Felipe Calderón y funcionarios de alto rango de la petrolera estatal Pemex han dicho que la meta es recortar esas importaciones a entre un 34% y un 36% del consumo total para el 2016, desde el 47% en el 2010.

La apuesta del Gobierno descansa en un incremento de la capacidad de refinación doméstica, pero los retrasos en las obras parecen hacer naufragar esos planes.

Los históricos subsidios a la gasolina -que cuesta en México un 30% menos que en Estados Unidos y casi la mitad que en Argentina o Chile- son un problema para reducir el consumo y es impensable su retiro porque son políticamente sensibles y una forma de control de la inflación.

El uso de fuentes alternativas, como los biocombustibles, tampoco es una opción, ya que está en pañales en México y no se espera un desarrollo en los próximos años de la magnitud que pueda ser un complemento, como ocurrió en países como Brasil.

Ello sólo anticipa más problemas para el séptimo mayor productor de petróleo del mundo, cuya pobre infraestructura ha alimentado la dependencia de importaciones cada vez más costosas para el fisco.

"El problema no se va a solucionar con reconfiguraciones ni con prácticas o estrategias convencionales. Son paliativos que van a ser rápidamente rebasados", dijo el investigador de la UNAM Jorge Islas, especialista en energía.

"La demanda está creciendo muy por encima de la oferta de gasolina que puede ofrecer el país y entonces la solución va a seguir siendo importar", añadió.

En la última década, las importaciones de gasolinas para suplir el consumo interno pasaron de un 31% al 47%, en el 2010, según Pemex, debido a un crecimiento promedio de la demanda del 4.2% anual, liderada por el transporte.

Y las importaciones de gasolinas crecieron 10 veces desde el 2000 al 2010, a 13,887 millones de dólares.

Pemex espera que en el próximo lustro la demanda de gasolina -que fue de 802,000 billones de barriles por día (bdp) en 2010- crezca en promedio un 4.5% o 203,000 bpd, lideradas aún por el transporte.

Planes

Pero pese a que Pemex elevó este año el procesamiento en sus seis refinerías a 1.3 millones de barriles por día, tras la modernización de su planta en Minatitlán, en el Golfo de México, la oferta es insuficiente.

El gigante estatal planea elevar la capacidad de refinación en 300,000 bpd con la construcción de una refinería en Tula y sumar 30,000 bpd con la modernización de la de Salamanca, en Guanajuato, ambas en el centro del país.

Pero esos planes, anunciados en el 2009, están retrasados.

En el caso de Tula tan sólo se ha delimitado el terreno donde será construida la refinería. Aún así, Pemex mantiene la meta de que entre en operación en el 2016.

Algunos analistas no creen que eso sea posible y más cuando se avecinan unas elecciones presidenciales en julio que podrían suponer cambios en la política petrolera nacionalista.

"Yo no contaría con la refinería de Tula. Si no arrancó con el Gobierno de Calderón es incluso menos factible que arranque con un Gobierno que es totalmente disociado de la intención de Calderón", dijo Miriam Grunstein, profesora del centro de estudios CIDE al referirse a Tula como "algo aspiracional".

El candidato que lidera las encuestas para suceder a Calderón en el 2012, Enrique Peña Nieto, del opositor PRI, se mostró a favor de abrir Pemex al capital privado en todas las áreas, algo inédito viniendo de un partido que nacionalizó el petróleo y siempre rechazó la inversión privada en la petrolera, pero sus planes aún son desconocidos.

México inició en el 2010, además, un aumento mensual mínimo, de centavos, en el precio de la gasolina para paliar el impacto de los subsidios, que se han disparado en los últimos años por el alza de los precios internacionales del petróleo, pero la medida es insuficiente.

"Si no se quita el control de precios eso va a ser muy difícil (reducir la demanda) porque no tenemos ningún incentivo para utilizar gasolina eficiente", dijo Grunstein.

Buscar alianzas en el extranjero

Además de la modernización de instalaciones locales para elevar la cantidad y calidad de las gasolinas producidas, se ha planteado la posibilidad de que Pemex haga nuevas alianzas en el extranjero para mejorar su disponibilidad de combustibles.

La firma es copropietaria de una refinería en Estados Unidos junto con Shell y, aunque no ha anunciado alianzas, su director general, Juan José Suárez Coppel, ha dicho que se debe aprovechar la capacidad instalada excedente en otras partes del mundo para traer a México la gasolina en las mejores condiciones de negocio.

Para México, uno de los mayores proveedores de petróleo de Estados Unidos, no es viable reducir sus exportaciones de crudo para satisfacer la demanda doméstica, ya que depende de las ventas al exterior para alimentar sus arcas fiscales.

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Las voces en contra de más alianzas en refinación dicen que ello sólo resolvería el problema en el corto plazo, que dejarían de generarse empleos en México y que no reduciría la dependencia de las importaciones.

"Si queremos ver la cuestión económica de corto plazo, es más barato comprar una refinería que hacerla aquí. Si queremos realmente empujar a este país a un mayor desarrollo económico, sin lugar a dudas construir una refinería aquí va a esa dirección", dijo Islas.

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