La mujer más ‘buscada’ de Google

La primera ingeniera en trabajar para la firma de Internet muestra que ser ‘geek’ está de moda; una de las Mujeres más Poderosas de Fortune da tres consejos para triunfar en los negocios.
Marissa Mayer google  (Foto: AP)
Colleen Leahey

Marissa Mayer ha sido una pionera en el movimiento no oficial Geek es Chic. La primera ingeniera de Google, quien ahora es vicepresidenta de la compañía a cargo de todos los asuntos locales, ha aparecido en Vogue, sacudió la portada de la edición de Fortune 40-Under-40, y ha sido nominada para la lista de 'Las Mejor Vestidas de 2011' de la revista Vanity Fair. Es una inversionista ángel en empresas fundadas por mujeres como Minted y One Kings's Lane. Mayer también es mentora de mujeres en ascenso a través del programa de mentoría internacional de Fortune y el Departamento de Estado de Estados Unidos, y hasta permite que sus aprendices se hospeden bajo su techo.

A veces, sus actividades extracurriculares ahogan el reconocimiento de que Mayer, quien tiene 36 años y es la estrella más joven de la historia en la lista de las Mujeres Más Poderosas de Fortune, sabe exactamente cómo salir adelante. Claro, ella ha tenido suerte. Pero también es inteligente y estratégica. El martes, en una entrevista divertida y sincera en la cena de las Mujeres Más Poderosas de Sillicon Valley de Fortune, Mayer explica cómo lo hace:

A veces, sólo necesitas mostrarte

Mayer se encontró a sí misma en una situación extraña y posiblemente fatídica cuando Tim y Nina Zagat, los famosos evaluadores de restaurantes, aparecieron en dos conferencias en las que ella estaba hablando; y se sentaron frente a ella en primera fila. Cuando se conocieron, Tim se acercó a Mayer, le entregó su tarjeta de presentación y le dijo ásperamente: "Bienvenida a lo local".

Poco después, en Nueva York, los Zagat estaban en la audiencia una vez más, al frente y al centro. Y esta vez, Tim le pidió unirse a su club de vinos.

"Creo que los Zagat están acechándome en las conferencias", pensó Mayer, quien tomó el control del 'coqueteo' invitando a Nina Zagat a almorzar. Mayer fue advertida por el ejecutivo de fusiones ya adquisiones de Google Neeraj Arora: "No digas la palabra adquisición". Pero el día que cenó en el Jean-Georges de Nueva York (la costosa sugerencia de Nina) y continuaron su conversación en las oficinas de Columbus Circle de los Zagat, Mayer no pudo evitarlo. Ella exclamó: "Bueno, estamos aquí para hablar contigo, tal vez, posiblemente, de una adquisición".

En realidad, su franqueza funcionó. Google quería evitar una guerra de ofertas; y los Zagat accedieron a hablar exclusivamente con Google durante los meses en que llegaron a conocerse. "Hay momentos en los que simplemente tienes que mostrarte", dice Mayer, quien aprendió esta sencilla verdad a medida que las negociaciones llegaban a la etapa final. Google dejó a Zagat con una propuesta de acuerdo el viernes, que se finalizaría el lunes. Las conversaciones podrían haber tenido lugar a través del teléfono, pero Mayer creyó que era mejor en persona. Así que ella y su equipo pasaron dos noches en vela en cuatro días. "Nina dijo: 'Esa fue nuestra prueba de fuego'", recuerda Mayer. "Estaban pensando: '¿Es éste un buen equipo para trabajar? ¿Cuánta conexión personal quieren con nosotros? Si vuelven, queremos estar (con ellos)'".

En septiembre, Google adquirió Zagat; una solución ideal, considera Mayer, dado el enfoque de Google en la oferta local, móvil y social.

Rodéate de las personas más inteligentes

Mayer se graduó en Stanford en 1999, en medio del pico de la primera burbuja tecnológica, y tenía un buen problema en sus manos: 14 ofertas de empleo. ¿Qué hacer?

Ella dice que buscó el hilo conductor de todas las mejores decisiones que había tomado: ir a Stanford, cambiar su especialidad de Neurociencia Pediátrica a Sistemas Simbólicos, pasando un verano trabajando en Inteligencia Artificial y el otro en el sector bancario de Zúrich.

"Siempre me he rodeado de la gente más inteligente que pude encontrar", dijo. Se decidió por Google, añade, porque sabía que el equipo allí le ayudaría a que sus habilidades de codificación crecieran mucho, independientemente del éxito de la nueva empresa.

Haz algo que estés poco listo para hacer

Mudarse de Wisconsin a California para estudiar la universidad y luego cambiar su enfoque a Sistemas Simbólicos -"una especialidad que ni siquiera podía describirme a mí misma, y mucho menos a mi padre"-. Mayer se demostró a sí misma que podía hacer cosas antes de que se sintiera lista. Su prueba más grande, dice, se produjo durante su verano en Suiza, mientras era estudiante en Stanford.

Y su momento de iluminación llegó mientras compraba alimentos, entre todas las cosas. "El primer día, fui a la tienda y me metí en problemas porque resulta que los productos en Europa se compran de forma completamente diferente (que en Estados Unidos)". Mayer simplemente quería comprar uvas, pero no pudo dominar el proceso de pesar la fruta e imprimir la etiqueta con el precio.

"Esta mujer simplemente comenzó a gritarme en alemán", recuerda Mayer. El momento puede parecer trivial, pero "recuerdo que regresé a mi departamento y pensaba, '¿Qué estaba pensando? No hablo el idioma, ni siquiera puedo comprar productos aquí'".

"Cuando haces algo que no estás preparado para hacer, es cuando te presionas a ti mismo y creces", dice que comprende ahora. "Es cuando de algún modo avanzas de ese momento de malestar a: 'Oh, ¿en qué me he metido esta vez?'".

Pattie Sellers de Fortune cerró la entrevista con Mayer recordando a la audiencia la sabiduría que Ginni Rometty, la nueva presidenta ejecutiva de IBM, compartió en la Cumbre de las Mujeres Más Poderosas en octubre: "El crecimiento y la comodidad no co-existen", Mayer seguramente estaría de acuerdo.

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