Una oferta de compra acecha a Netflix

El desplome de la acción de la firma podría provocar que otro corporativo intente adquirirla; Verizon, Google, Apple y Amazon son algunas de las firmas que aventajarían la potencial operación.
netflix streaming peliculas.jpg  (Foto: Cortesía Fortune)
Kevin Kelleher

El ascenso de Netflix tomó años, pero la caída está siendo más rápida. Tras gozar de un incremento constante en el precio de su acción, de 5 dólares por papel a fines del 2002 hasta 305 dólares por papel este verano, la acción se ha desplomado a los 73 dólares por título en el lapso de cuatro meses.

Tan precipitado ha sido el ocaso de Netflix que ha inspirado algo que hace meses era impensable: hablar sobre su adquisición por parte de un gigante de los medios. Las acciones de Netflix subieron 6% el lunes pasado por los rumores de que Verizon estaba interesado en comprar al pionero del streaming de vídeo, que hoy se cotiza a una capitalización de mercado de 3,800 millones de dólares (mdd). Un segundo reporte que confirmaba el interés de Verizon en Netflix también repercutió favorablemente en el precio de la acción el martes anterior por la mañana. 

Pese a las especulaciones, Netflix cerró ese martes con una pérdida del 4%. Después de todo, el poder bursátil de los rumores no es duradero. Pero una vez que una compañía ha sido etiquetada como carnada para una fusión/adquisición, puede convertirse en una profecía inexorable. Otros potenciales compradores comienzan a preguntarse si deberían pujar también; y los bancos de inversión ven la oportunidad de obtener jugosas comisiones en un acuerdo de gran valor.

Como apuntan los que no creen en los rumores de una fusión Verizon-Netflix, comprar a Netflix supondría costos superiores a su actual valor de mercado; también significaría asumir compromisos de miles de millones de dólares por las licencias de películas y programas televisivos. Además, Netflix tiene tal vena de necia independencia que es probable que prefiera arreglárselas sola en estos difíciles momentos. 

Pero al final, Netflix tal vez no tenga más opción que aceptar una oferta generosa que se le cruce en el camino. Los accionistas, por lo pronto, están descontentos con la cotización de la acción, que se negocia en mínimos de 21 meses. La compañía tiene 366 millones de dólares en efectivo, y el mes pasado dijo que vendería 400 mdd en acciones y deuda para financiar sus operaciones futuras. Una gran empresa mediática con recursos podría aliviar esa carga a la vez que ofrecería una voz más fuerte en la mesa de negociaciones con los propietarios de contenido. 

Así, aunque Netflix acaso mantenga su independencia en el próximo año, vale la pena considerar qué compradores potenciales serían la mejor opción. Esta es la lista de los pretendientes más mencionados:

Verizon: Por un lado, Verizon parece estar mostrando más interés en Redbox, que planea lanzar un servicio de streaming de vídeo en mayo del 2012. Por otro lado, muy posiblemente RedBox afrontará los mismos costos onerosos en materia de licencias que Netflix paga, y Verizon tal vez prefiera adquirir una compañía que ya tiene experiencia en comprar los derechos de transmisión. Además, al insinuar un acuerdo con Redbox, Verizon puede rebajar el precio de Netflix, logrando una compra mucho más barata. 

Pero si un acuerdo con Verizon parece óptimo a primera vista, a la larga podría resultar problemático. Las culturas de las dos compañías son incompatibles. Netflix asume riesgos que con frecuencia (no siempre) dan buenos resultados, y desarrolla sus productos alrededor de la experiencia del cliente. Verizon, por su parte, le tiene aversión al riesgo, y construye sus estrategias exprimiéndoles las tarifas a sus clientes. Si los miembros de Netflix protestaron por el alza en las suscripciones, imaginen cómo reaccionarían si Verizon elevara aún más las tarifas o les exigiera a los usuarios de Netflix suscribirse a su servicio de Internet.  

Microsoft: Netflix podría darle a Microsoft el popular servicio en línea que éste nunca ha sido capaz de crear por su cuenta. La Xbox ha dejado de ser una consola de videojuegos y se ha convertido en un dispositivo de televisión inteligente, e incorporar el servicio de streaming de vídeo de Netflix lo colocaría por encima de Apple y Google. Además, con Reed Hastings llegaría a Microsoft un ejecutivo experimentado que comprende intuitivamente cuál es el futuro del contenido digital. 

Google: Si el gigante de las búsquedas puede comprar a un fabricante de teléfonos, ¿por qué no un servicio de vídeos también? Con 42,600 millones de dólares en efectivo, las arcas de Google son 116 veces más grandes que las de Netflix. Google ya es dueña de la otra propiedad de vídeo digital que ha sido bien recibida por las masas: YouTube. La combinación de las mejores funciones de ambos sitios podría producir el único sitio que necesitaríamos visitar para obtener todo el vídeo que deseemos. No obstante, los recientes comentarios de Google sobre una polémica ley anti-piratería podrían tensar las relaciones con los propietarios de contenido, los estudios que venden a Netflix las licencias. 

Apple: Como ocurre con Google, los 45,000 millones de dólares que tiene Apple en efectivo no sólo bastarían para comprar a Netflix, sobraría para pagar por los  acuerdos de contenido y todavía quedarían miles de millones en las arcas. Gracias a iTunes, Apple lleva años relacionándose con los estudios de televisión y cine, lo que podría asegurarle a Netflix mejores términos para las licencias. Y al igual que iTunes, Netflix podría estimular a tal grado las ventas de dispositivos Apple que la empresa de la manzana no tendría que preocuparse por generar las ganancias que los inversionistas de Netflix exigen hoy. 

Amazon: Desde que Netflix apareció en el panorama, se planteó una fusión con Amazon. Por años los consumidores han comprado DVDs en Amazon, y con IMDB, la mejor base de datos cinematográfica en Internet, buscar y encontrar películas para ver será una tarea sencilla. El problema es que, al adquirir Netflix, Amazon también se queda con las instalaciones para envíos postales que la compañía tiene alrededor de Estados Unidos, lo que le implicaría pagar impuestos en numerosos estados. Sin embargo, eso podría cambiar ahora que Netflix parece estar lista para reducir su negocio de alquiler de DVDs.

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