Ideas locas… de los multimillonarios

Paul Allen, Richard Branson, Elon Musk y Jeff Bezos encarnan la fraternidad ‘geeks en el espacio’; además conoce perfiles que van de ‘nerds’ tecnológicos, hasta el creador del museo del rock & roll.
multimillonarios  (Foto: Especial)
Duff McDonald

Dejemos que sea un multimillonario del sector tecnológico quien eleve una vez más los estándares de la exploración espacial.  Ante las noticias de que Paul Allen planea construir el avión más grande del mundo (las alas medirán 117 metros), los ‘geeks' seguramente están celebrando. La aeronave, que será fabricada por la nueva empresa de Allen, Stratolaunch Systems, no está diseñada para el traslado de pasajeros, al menos inicialmente. Está pensada para lanzar cohetes al espacio desde 30,000 pies de altura, eliminando de esa forma las costosas plataformas de lanzamiento. Con el anuncio, Allen se reincorpora a la fraternidad de los ‘geeks-en-el-espacio,' a la cual pertenecía hace una década cuando él y Burt Rutan desarrollaron SpaceShipOne, el primer cohete privado tripulado. Hay otros tres prominentes miembros de esa hermandad: Richard Branson (con un patrimonio neto estimado en 4,200 millones de dólares) tiene Virgin Galactic, que ambiciona el vuelo suborbital; Elon Musk (con 680 mdd), cuya compañía SpaceX fabrica cohetes, y serán éstos los que despeguen desde el avión de Allen; y Jeff Bezos de Amazon (con un patrimonio de 19,100 mdd), cuyo proyecto Blue Origin también está enfocado en el turismo espacial.

Al preguntarle cuánto dinero planeaba invertir en Stratolaunch (Allen es el único inversor), su respuesta fue vaga. "Desde luego, no se trata de algo barato. Ésta es obviamente una gran inversión inicial que no estaríamos haciendo si no creyéramos que habrá en el futuro muchos clientes allí afuera, tanto para misiones tripuladas como de transporte," dijo al diario The New York Times, dejando saber que el proyecto sería lucrativo.

¿Misiones para transportar carga? Vamos, Paul, admite que no se trata de dinero, sino de hacer algo creativo con esas enormes pilas de dinero que tienes amontonadas. Y por eso, te admiramos.

Ese respeto, sin embargo, no todos lo comparten. Hace casi diez años, Laura Rich escribió el libro "The Accidental Zillionaire: Demystifying Paul Allen." El título lo dice todo: la opinión generalizada es que Bill Gates y Steve Ballmer eran el verdadero cerebro detrás de Microsoft, y que Allen (cuya fortuna alcanzó los 40,000 mdd en 1999) era, bueno, un rico por accidente. Allen además ha sido ridiculizado por una serie de malogradas inversiones desde entonces, y por haberse convertido en un flagelo para Silicon Valley en la forma de un secuestrador de patentes ("patent troll").

La fortuna de Allen ha declinado desde entonces y actualmente se estima en 13,200 mdd. La riqueza de Bill Gates, que llegó a sumar los 85,000 mdd, también ha disminuido sustancialmente, pero no tanto. Mientras la fortuna de Allen hoy representa el 33% de su pico máximo, Gates se las ha ingeniado para que su fortuna actual equivalga el 69% del máximo alcanzado, o 59,000 mdd. Allen, quien no quiso responder a nuestra solicitud de comentario, era más rico que Warren Buffett en 1999, el Oráculo de Omaha en ese entonces apenas valía 31,000 mdd.

Pero no he redactado esta nota para criticar a Allen, sino para elogiarlo. Después de todo, ¿cuánto necesita realmente un multimillonario?

Algunos multimillonarios parecen querer más y más. En otras palabras, juegan para ganar. Otros parecen seguir un camino más...alternativo. Cuando escriben sobre cómo Warren Buffett todavía vive en la misma casa que compró en 1957, una residencia de cinco dormitorios en Omaha, me quedo perplejo. ¿Qué no ha visto la casa de Bill Gates, no le ha enseñado Gates el tipo de mansión que puedes comprarte con 150 mdd?

Pero volvamos a los ‘nerds' de la tecnología. Los cuatro personajes que mencioné antes me parecen unos optimistas sorprendentes. ¿No es algo encantador? Branson es quien obviamente gana en estilo. Musk es el que más cerca está de ganar dinero con su sueño (Tesla, fabricante de autos eléctricos, es de su propiedad). ¿Y Bezos? Bueno, él dominará el planeta muy pronto, así que tal vez debamos dejarle hacer a su antojo. ¿Y Allen? Para mí, cualquiera que construya un museo del rock-and-roll con su propio dinero (sin mencionar que posee la mayor colección del mundo de objetos relacionados con Jimi Hendrix) es un ganador.

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No hemos mencionado a quien, junto con Musk, cofundó PayPal, Peter Thiel. El patrimonio de Thiel se estima en 1,500 mdd, y además de acertar de lleno con su inversión temprana en Facebook, ha invertido en nanotecnología, exploración espacial y robótica. También participa en la Methuselah Foundation (Fundación Matusalén), cuyo objetivo es revertir el envejecimiento humano. (Si yo fuera millonario, también querría vivir para siempre.) El problema con Thiel es que es un autoproclamado filósofo, y en un extenso perfil que la revista New Yorker le hizo el mes pasado,  dejó claro que sus inversiones vienen con un alto precio: primero tienes que escucharlo hablar y hablar sobre cualquier tema "importante" que ocupe su mente a cambio de que abra su billetera.

Prefiero a Richard Branson sobre Peter Thiel. Branson encarna el famoso ‘carpe diem' más que cualquiera de sus pares. Pero también me quedo con Paul Allen. No tengo ni la menor idea de cuáles son sus opiniones respecto a nada, y tampoco es que me importe. Y aunque su fortuna haya encogido 26,000 mdd -lo que significa que ha perdido más dinero de lo que la mayoría de los multimillonarios acumularán en una vida-, no creo que sea el peor inversor de todos los tiempos. Yo veo el vaso medio lleno: él es uno de los derrochadores más grandes que hayamos conocido. Y lo despilfarra todo en un admirable estado que semeja al asombro de los niños.

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