Los deseos de Bill Ford para 2012

El nieto del fundador de la automotriz agradece el buen año que tuvieron y va por más el siguiente; el empresario repasa algunos de sus fracasos, y cuenta sus planes para ganar más mercado.
ford 2012 planes  (Foto: CNN)
Alex Taylor III

Esta será una época navideña especialmente boyante para Bill Ford, el presidente ejecutivo de Ford Motor: cuando apareció en una fiesta que la automotriz celebró en Manhattan esta semana, irradiaba cada ápice de su buena fortuna. Está complacido con los planes de sucesión de CEO; ha reanudado el reparto de dividendos sobre las acciones de Ford por primera vez en cinco años, y la compañía ha hecho avances en el frente medioambiental, reconvirtiendo una vieja planta de ensamblaje en un parque de energía alternativa. Incluso los Leones de Detroit, que por mucho tiempo fueron los últimos en la Liga Nacional de Fútbol Americano, están teniendo una temporada exitosa. 

En nuestra conversación, Ford acalló pronto los reportes publicados en torno a quién sustituiría al CEO Alan Mulally -hoy de 66 años- cuando se jubile. Ford insistió enfáticamente que, si bien la junta de directores tiene la obligación de fichar al mejor candidato disponible, no han estado buscando fuera de la compañía ni tampoco han empleado a ninguna firma de investigación para que lo haga. Rechazó específicamente los nombres de dos ex ejecutivos de Ford mencionados por la prensa, John Krafcik (presidente de Hyundai Motor America) y Phil Martens (presidente y CEO de Novelis), para cualquier cargo. Y aunque no ofreció ningún comentario sobre la identidad de los candidatos internos para el puesto de CEO, acudió al evento acompañado por su colega de largo tiempo, Mark Fields, quien supervisa las operaciones de Ford en norte y Sudamérica.

En cuanto al dividendo, haberlo reinstaurado es un motivo de considerable orgullo para Bill Ford. Entre otras cosas, la medida afianza su posición con la a menudo displicente familia Ford. A pesar de que la familia controla la compañía con 40% de las acciones con derecho a voto, dependen de los dividendos de las acciones como ingreso. Incluso a cinco centavos de dólar por acción (el nivel al que fue restituido el dividendo, el retorno para los miembros de la familia ascenderá a 3.5 millones de dólares (mdd) trimestrales, según estima el periódico Detroit Free Press). El propio Bill Ford, de acuerdo al rotativo, recibirá 979,000 dólares en dividendos cada tres meses.

Aunque las acciones de Ford han tenido un desempeño heróico en los últimos años, su rendimiento palidece cuando se compara con la inversión que el padre de Bill hizo en el equipo de los Leones hace casi 50 años, cuando compró una participación mayoritaria por 4.5 mdd. El valor de esa inversión escaló a 1,000 mdd esta semana, luego de que la NFL negociara un nuevo acuerdo televisivo por 28,000 mdd.

Bill Ford vino a Nueva York para el relanzamiento de Lincoln como una marca de lujo. Una acción que ya ha repetido en otras ocasiones. Lincoln nunca ha sido una pieza cómoda para una compañía que fue fundada con el propósito de ofrecer vehículos para las masas, y Ford ha luchado por encontrarle una razón de ser. Los esfuerzos de rehabilitación han sido numerosos, incluido un intento muy publicitado en 1999, cuando la compañía fichó al especialista de producto Wolfgang Reitzle de BMW y entregó un cheque en blanco para reinventar las marcas de lujo de Ford. Reitzle abandonó la empresa en 2002, y sus planes nunca se materializaron. Lincoln ha sufrido desde entonces, limitándose a vender versiones de lujo de modelos Ford a un mercado de consumidores que desaparece lentamente.

Según se ha concebido, la nueva Lincoln ofrecerá también versiones modificadas de los modelos Ford, pero los ejecutivos insisten en que esta vez será diferente. Las semejanzas entre las dos marcas no serán notorias, y Lincoln además incorporará algunos diseños y funciones de ingeniería exclusivas. Por otro lado, Ford está repensando el mercado de lujo, empleará a una agencia de publicidad que esté arraigada en Nueva York y no en Detroit. La presión es fuerte. Dada la velocidad de los avances en las marcas de lujo, un ejecutivo reconoce que esta podría ser la última oportunidad que tenga Lincoln para hacerse presente en el segmento de élite.

Por lo demás, Bill Ford puede contar con el lanzamiento en 2012 de dos productos populares más predecibles: el sedán Ford Fusion de tamaño medio y el todoterreno Ford Escape. A pesar de haber llegado al final de sus ciclos de producción, ambos vehículos se han vendido bien (más de 225,000 unidades cada uno en lo que va de año). Su debut marcará la renovación de la línea de producto de Ford, colocándola en la mejor posición competitiva que haya gozado en años.

En el pasado, la industria automotriz ha atravesado violentos ciclos de ascenso y caída, y Bill Ford ha resistido varios de ellos, en especial durante su gestión como CEO de 2001 a 2006. Físicamente, el estrés no dejó cicatrices permanentes: a sus 54 años, Bill mantiene la frescura y la energía de un hombre mucho más joven. Y su intención es continuar así. Dice que sigue el consejo de sus amigos y disfruta de los buenos tiempos, mientras duren.

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