Banca, negocio para extranjeros: Ortiz

Los bancos foráneos han pagado en dividendos lo que costaron, dice el ex secretario de Hacienda; los mercados emergentes deberían considerar obligar a las financieras a ir a Bolsa, añade.
CAJERO  (Foto: Thinkstock)
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Es imperante para las economías emergentes, como la mexicana, implementar medidas que permitan limitar la expansión de la banca global, reforzando un marco regulatorio que proteja a las filiales de la debilidad de sus propias matrices, dice Guillermo Ortiz Martínez, ex gobernador del Banco de México y actualmente presidente del Consejo de Grupo Financiero Banorte. Respecto a México, el ejecutivo apunta en un artículo publicado este lunes en el diario Financial Times, de acuerdo con un comunicado enviado por Banorte, que después de la crisis de 1994 el Gobierno rescató a todos los ahorradores y llevó a la práctica reformas para rescatar al propio sistema bancario. Como los inversionistas locales no estaban dispuestos a inyectar capital, se permitió la participación extranjera.

"Luego de esta recapitalización y de la limpieza del balance general, los bancos obtuvieron una mayor rentabilidad, lo que condujo a un incremento en el pago de dividendos. En síntesis, este ha sido un negocio increíblemente rentable para los bancos internacionales. Pero, no para México", se describe en el texto.

El valor de los cinco bancos más grandes que operan en México (a dos veces su valor en libros) es de alrededor de 75,000 millones de dólares. Entre 2003 y 2011, los dividendos que pagaron los bancos de propiedad extranjera ascendieron a 20,000 millones de dólares, lo cual equivale aproximadamente a lo que se pagó originalmente por ellos, dice el también ex secretario de Hacienda.

Añade que si en vez de desembolsar en pago de dividendos las tres cuartas partes de las utilidades anuales, se hubiera destinado una quinta parte, la razón de crédito otorgado a Producto Interno Bruto estaría entre el 28% y el 38%, en lugar del 23% actual. "Hoy en día, los ahorros internos se utilizan para recapitalizar a los bancos extranjeros, privando a México, y a los mercados emergentes en general, de recursos".

Ortiz Martínez explica que tras la crisis de 2008 se derrumbaron viejos paradigmas en el sistema bancario, pues las empresas matrices no contaron con el capital para cumplir con los requisitos normativos. Las subsidiarias fortalecieron su perfil financiero como respuesta a un marco normativo más prudente y a una supervisión local más estricta. Los bancos de mercados emergentes se volvieron una fuente de estabilidad.

"Así, muchos bancos de la eurozona enfrentan un círculo vicioso de menor rentabilidad, crecimiento limitado, morosidad y castigos crediticios más altos, así como requisitos de mayor capital. En consecuencia, están volteando hacia sus subsidiarias en busca de rentabilidad, liquidez y capital, o bien, están reduciendo su exposición en mercados emergentes al desapalancar sus activos y venderlos", advierte el banquero.

Mercados emergentes como el de México deberían considerar a la brevedad obligar a las subsidiarias de bancos globales a limitar el pago de dividendos y/o enlistarse en los mercados de valores de cada país, que "alinearía los intereses del banco extranjero con los de las economías que los acogen y probablemente moderaría la transferencia de recursos hacia las empresas matrices".

"No hay mejor tiempo que éste, en que las finanzas globales están siendo rediseñadas para evitar que se repita una de las peores crisis bancarias. El resultado tendría importantes implicaciones para la rentabilidad, solvencia y capitalización de los bancos. Pero hasta ahora, los mercados emergentes han tenido una participación muy limitada en este debate".

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