El misterioso líder del fondo Oceanstone

Inversores y observadores se preguntan quién es James Wang, el callado y exitoso gestor financiero; el rendimiento de su fondo ha subido 40.5% desde 2007, pero él se niega a revelar su secreto.
misterio fondo  (Foto: Thinkstock)
Kimes Mina

¿Quién es James J. Wang? Es una de las preguntas más intrigantes en el mundo de los fondos de inversión hoy en día. En los últimos cinco años, el diminuto Fondo Oceanstone (OSFDX) de Wang ha superado a cada fondo de inversión en cada categoría - y por mucho. Su rendimiento anualizado de 40.5% desde 2007 es casi el triple que el de su competencia más cercana y hace lucir pequeño el rendimiento de 1% en promedio del S&P 500 en ese periodo. Sin embargo, el apartado inversionista, que dirige el fondo de 17 millones de dólares desde San Diego, se ha negado repetidamente a conceder entrevistas.

La combinación de un récord tan espectacular con su decidido silencio ha llevado a algunos a preguntarse si es demasiado bueno para ser verdad. "Tenemos gente que nos llama y pregunta, '¿Qué está pasando con esto? ¿Son correctos esos números?'", dice Jeff Tjornehoj, un gerente de investigación del servicio de seguimiento de fondos de Lipper. Oceanstone ha recibido una puntuación alta por rendimientos consistentes por parte de Lipper durante 27 meses consecutivos, una hazaña lograda por solo 1.7% de los fondos en ese periodo.

Rajendra Prasad, un médico de Long Beach, California, quien se ha desempeñado como administrador de Oceanstone desde su lanzamiento en 2006, dice que Wang -quien no respondió a las llamadas telefónicas de Fortune- le dio instrucciones de no hablar con la prensa. "Lo conozco bien, es muy reservado", dice Prasad. "No quiero revelar nada porque se enojaría conmigo".

Oceanstone llamó la atención por primera vez en 2009, cuando el fondo tuvo un rendimiento sorprendente de 264%. Wang se benefició principalmente ese año de grandes inversiones en los operadores de renta de automóviles Dollar Thrifty y Avis Budget, cuyas acciones subieron más de 1,000% después de que él las compró.

Es verdad, es mucho más fácil producir un porcentaje enorme de ganancias mientras gestionas un fondo pequeño que si estuvieras manejando mucho dinero. Sin embargo, un vistazo detallado a los documentos presentados ante la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por su siglas en inglés) por Oceanstone durante los últimos cinco años, revela que Wang no es alguien de un sólo éxito. Ha tenido éxitos constantes en inversiones en empresas de diversos tamaños y en diferentes sectores. Y ha producido rendimientos mejores al promedio, tanto en mercados a la alza y a la baja.

En 2008, un año en el que el S&P 500 se desplomó un 37%, Oceanstone cayó sólo 10%, gracias a sus apuestas en empresas con capitalización reducida como la farmacia veterinaria PetMed Express. También duplicó su posición en efectivo a 40% justo antes de que el mercado se desplomara, y luego la redujo a 3% justo cuando las acciones tocaban fondo la primavera siguiente. Después de arrasar con el mercado en 2009, Oceanstone tuvo un rendimiento mejor al promedio de nuevo en 2010, regresando al 31% mientras el S&P volvía al 15%.

En 2011, Oceanstone aumentó 1%, algo nada espectacular, pero siguió siendo mejor que el 92% de sus rivales. Wang ha prosperado, no sólo por elegir ganadores, sino también por evitar los peligros. Compró acciones de Bank of America a principios de 2011, pero vendió antes de que la acción cayera en picada durante el verano.

Las declaraciones de Oceanstone revelan poco acerca de Wang y sus métodos. Sin embargo, un estudio de sus documentos y entrevistas con antiguos colegas revelan un arco inusual en su carrera. Resulta que Wang, de 48 años, comenzó como un científico. Estudió Bioquímica en la Universidad Johns Hopkins en la década de 1990, después de emigrar de China. (En 2005, se cambió el nombre de Wang Jinting a James Wang, de acuerdo con los registros del Condado de San Diego). Frank Chen, un científico del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, dice que trabajó con Wang en el Laboratorio Nacional Los Álamos en Nuevo México, a finales de 1990. Los dos científicos estudiaron la reparación del ADN. Pero la verdadera pasión de Wang, dice Chen, fue siempre la inversión. "Él jugaba con su propio dinero y se volvió bastante bueno", dice Chen. "Él leía todos los libros de Buffett, y también a Ben Graham y Philip Fisher. Es un inversor que se formó a sí mismo".

Según Chen, Wang dejó su trabajo en Los Álamos para enfocarse plenamente en las finanzas. Más tarde, Wang se mudó a San Diego, donde, dice Chen, pudo disfrutar de su estilo de vida preferido: Trabajar temprano en la mañana y luego correr y relajarse en las tardes. En 2003, Wang se convirtió en un asesor de inversiones registrado. Tomó un curso de impuestos en un colegio comunitario y pidió a su maestro, un abogado llamado Thomas Severance, ser administrador de su fondo de inversión. "Pasaba horas y horas analizando estas cosas, y tenía su propia manera de hacerlo", recuerda Severance, quien fungió como administrador durante un año.

Los gestores de fondos suelen exponer su estrategia en las cartas a los accionistas. Las notas de Wang son cortas, esotéricas, y humildes (Después de sus increíbles resultados en 2009, señaló: "Es mucho más fácil gestionar una cartera muy pequeña"). Wang escribió que utiliza una ecuación específica para calcular lo que él llama el "valor intrínseco" de las acciones: IV = IV/E x E. Sin embargo, la ecuación -en la que IV representa el valor intrínseco (intrinsic value) y E representa las ganancias (earnings)- parece no tener sentido. IV/E x E es lo mismo que IV, que por supuesto es igual a IV.

Chen, el compañero de trabajo de Wang en Los Álamos, ofrece una visión sobre el enfoque de Wang. "Tenía un método de detección muy simple", dice Chen, quien recuerda que Wang solía buscar empresas con relaciones precio/ganancia de menos de 12 y proyecciones de crecimiento de ganancias anuales de más de 20%. Después de elegir las acciones, Wang examinaba los informes anuales de las empresas, según Chen. "Él evita las empresas que no entiende", dice Chen.

Su última apuesta es en el sector de servicios financieros. En el tercer trimestre de 2011, Wang compró acciones de Janus Capital Group, JP Morgan Chase y Goldman Sachs. Todas ellas tenían bajas relaciones precio/ganancia en ese momento. La medida dio sus frutos: En lo que va del año, Oceanstone ha subido 14%, lo cual casi duplica el rendimiento del S&P 500.

El secretismo de Wang sin duda ha disuadido a inversionistas potenciales. A pesar de su increíble rendimiento, Oceanstone no ha crecido mucho. Uno de los mayores accionistas de Wang, un médico de Michigan llamado Raymond McDonald, dice que el gerente no responde sus consultas. "De hecho, he pedido hablar con él, y él no quiere hablar conmigo", dice McDonald, quien posee 5.99% del fondo. McDonald -quien se describe como "adicto a los fondos de inversión"- dice que tomó una gran participación, en parte porque "el asunto es totalmente curioso". Dice que no se dejó intimidar por el tamaño del fondo. McDonald dice: "Warren Buffett no fue grande por mucho tiempo". Si Wang sigue reportando rendimientos grandes, puede que le sea difícil evitar los reflectores para siempre".

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Reportera asociada: Doris Burke

Este artículo es de la edición del 19 de marzo de 2012 de Fortune.

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