Demanda de EU a Apple, culpa de Jobs

El acuerdo con editoriales, que causó un conflicto legal a la tecnológica, parece idea del ex líder; la acusación del Departamento de Justicia se centra en una cláusula que limita la competencia.
sombra steve jobs paco  (Foto: AP)
Philip Elmer-DeWitt

Eddy Cue hizo todo el trabajo, pero la mano de Steve Jobs se percibe en el polémico acuerdo con las editoriales.

Después de 56 llamadas telefónicas en el lapso de dos meses, de reuniones clandestinas en lujosos restaurantes de Manhattan, de e-mails secretos "doblemente borrados" para asegurarse de que no pudieran ser rastreados, todo se redujo a tres días de enero de 2010, cuando Eddy Cue, vicepresidente de Servicios de Internet en Apple, presionó a cinco de las seis editoriales más importantes para que tomaran una decisión "final de continuar o no" con un acuerdo que el Departamento de Justicia estadounidense ha descrito como una "violación per se" de la ley antimonopolio Sherman Antitrust Act.

La demanda antimonopolio presentada el miércoles en la Corte federal se lee como una novela de conspiraciones, y alcanza su punto culminante en la página 25 de 36:

En la tarde del sábado 23 de enero de 2010, Cue de Apple envió un e-mail a su jefe, Steve Jobs, y señaló que el CEO de Penguin USA, David Shanks "quiere que le aseguren que él es uno de los cuatro antes de firmar...

El 24 de enero de 2010, la editorial Hachette firmó un acuerdo de distribución de libros electrónicos con Apple. Durante los próximos dos días, Simon & Schuster, Macmillan, Penguin y HarperCollins siguieron su ejemplo.

Un punto central en la objeción que presentó el Gobierno contra dicho acuerdo es una cláusula que se añadió a principios de enero. Es un requisito ingenioso -si bien legalmente problemático- en la negociación que da la sensación de ser algo que Steve Jobs pudo haber ideado:

 Apple sustituyó el requisito expreso de que cada editor adoptara el modelo de agencia con cada uno de sus distribuidores por una inusual disposición que fijaba los precios según el principio de la nación más favorecida ("NMF"). Esta disposición no se estructuró como una cláusula NMF estándar a favor de un minorista, que le hubiera asegurado a Apple el recibir el mejor precio al por mayor disponible. La cláusula NMF tampoco garantizaba a Apple que las Editoriales Demandadas no fijarían un precio de venta más alto en la iBookstore que el fijado en otros sitios web donde ellas controlaban los precios de venta al por menor. En cambio, la cláusula NMF allí estipulada requería que cada editorial garantizara que bajaría el precio de venta de cada libro electrónico en la iBookstore de Apple para que coincidiera con el precio más bajo ofrecido por cualquier otro minorista.... Es decir, en lugar de una cláusula NMF diseñada para proteger la capacidad de Apple para competir, esta NMF fue diseñada para proteger a Apple de tener que competir del todo en términos de precio, a la vez que mantenía el margen del 30% para Apple

Unas páginas más adelante, Pete Alcorn de Apple describe una reunión con Cue y otro ejecutivo de Apple:

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"Creo que él y Eddy consiguieron, como mínimo, llegar a medio camino para cambiar a la industria de forma permanente.... La idea interesante en la reunión fue la explicación de Eddy de que (la cláusula) no tiene que ser tan amplia, cualquier trato NMF decente obliga a ese modelo".

No suelo recomendar las demandas del Departamento de Justicia como lectura para antes de dormir. Pero esta vez haré una excepción, el texto no tiene desperdicio. Puedes obtenerlo en PDF aquí.

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