Europa frena a Ford, GM y Chrysler

Las automotrices reportan ganancias en Estados Unidos pero pierden millones por el mercado europeo; el viejo continente comprará este año 1 millón de vehículos menos que los estadounidenses.
FABRICA AUTOS EUROPA  (Foto: De CNNMoney)
Chris Isidore
NUEVA YORK -

Los mayores problemas de la industria automotriz estadounidense no han acabado. Están a 7,000 kilómetros hacia el este.

Al tiempo que un repunte en las ventas de automóviles en Estados Unidos y una menor estructura de costos han permitido a The Big Three (los Tres Grandes: General Motors, Chrysler y Ford)  superar algunos de sus problemas y, finalmente, registrar algunos beneficios, Europa se ha convertido en un gran agujero negro para estas compañías, absorbiendo cientos de millones de dólares de sus ganancias en Estados Unidos.

El viernes, Ford Motor reportó el que quizás fue su trimestre más rentable en la historia de sus operaciones en Norteamérica. Sin embargo, las pérdidas en el extranjero, especialmente en Europa, impactaron profundamente en sus ganancias.

Y es probable que General Motors reporte la misma situación al dar a conocer sus resultados financieros el próximo jueves.

Chrysler Group acaba de registrar su trimestre más rentable desde 1998, pero tiene relativamente poca exposición a Europa - a excepción del hecho de que es propiedad del fabricante italiano Fiat. Incluso si los resultados de Chrysler no se ven perjudicados por la debilidad en Europa, las pérdidas de su matriz Fiat no ayudan.

Y no se trata de un problema exclusivo de las automotrices estadounidenses. Toyota Motor, que hasta el año pasado fue el mayor fabricante de automóviles del mundo, también ha estado perdiendo dinero en Europa.

A pesar de que ha reducido las pérdidas en fechas recientes y reportó en el viejo continente una pequeña ganancia en los últimos tres meses del 2011, las débiles ventas de automóviles en Europa implican que aún no está fuera de peligro.

Este año, los europeos comprarán cerca de 1 millón de vehículos menos que los estadounidenses. Y las automotrices están tratando de adaptarse a la menguante demanda, que tal vez se repita en los próximos años.

Apenas la semana pasada, el Reino Unido cayó en otra recesión, mientras que la tasa de desempleo en España alcanzó un récord máximo del 24.4%. Al momento, hay por lo menos una docena de países en recesión en Europa y el continente entero puede muy bien haber entrado en una desaceleración económica.

"Entramos con un modelo de negocio que claramente no es rentable", dijo el director financiero de Ford, Bob Shanks, en una reunión con inversionistas y prensa el viernes pasado. "Ahora iniciamos con el punto de vista de que el entorno económico y las cuestiones relacionadas con la deuda soberana estarán presentes durante bastante tiempo".

Shanks no espera que las ventas europeas vuelvan a niveles "normales" de más de 15 millones de vehículos al año durante al menos cuatro o cinco años.

Ford ha dicho que este año prevé una pérdida de entre 500 y 600 millones de dólares en Europa. Afortunadamente, las ventas son lo suficientemente fuertes en otros mercados como para esperar una mejoría en las ganancias operativas de la compañía, incluso con las pérdidas que registren en Europa.

Resolverlo es costoso: Los expertos señalan que arreglar los problemas en Europa podría costar miles de millones de dólares, pues además de las pérdidas actuales las leyes laborales en gran parte de Europa hacen que sea mucho más difícil y gravoso cerrar plantas no rentables.

"Es un tercio del mercado mundial, no es un mercado que puedas abandonar", advierte Rebecca Lindland, directora de investigación de IHS Automotive. "Incluso si se precisan 1,000 mdd a 2,000 mdd para reparar estos problemas, ¿qué otra opción tienen?"

Empero, los problemas y las pérdidas no llegaron de la mano de la actual crisis de deuda soberana. Europa ha vivido una situación de sobrecapacidad en la industria automotriz desde hace años, y en ese mercado los fabricantes estadounidenses han lidiado con pérdidas un día sí y otro no por bastante tiempo.

De hecho, General Motors planeaba cancelar sus operaciones en Europa, vendiendo una participación mayoritaria en su marca Opel como parte de su reorganización por bancarrota en el año 2009, con el objetivo de ahorrar el mayor dinero posible. Pero cuando la situación financiera de GM comenzó a mejorar más rápido de lo esperado, la automotriz dio marcha atrás y decidió quedarse.

Aún así, GM perdió 747 millones de dólares en Europa en 2011, una cifra que no se veía tan mal en comparación con los 1,950 millones de dólares que perdió allí en 2010. Y las pérdidas no desaparecerán este año, considerando los niveles actuales de ventas.

Hace un mes, GM hizo su último esfuerzo para contener las pérdidas anunciando una alianza con el fabricante francés PSA Peugeot Citroen. Las automotrices dicen que el pacto les ahorrará a ambas, en conjunto, 2,000 millones de dólares en cinco años.

Pero las alianzas (que no son fusiones, sino meros acuerdos para compartir recursos) tienen un registro infausto en la industria automotriz. La última alianza europea de GM, con Fiat desde 2000 hasta 2005, le costó alrededor de 2,000 millones de dólares... para romperla.

 

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