Best Buy, el drama de su declive

El caos interno en la cadena minorista se ha combinado con malos rendimientos en el último año; la firma ha iniciado un plan de ahorro, cerrando 41 tiendas y recortando los apoyos corporativos.
best buy  (Foto: AP)
Don Reisinger
NUEVA YORK -

Con los años, un sinnúmero de minoristas de tecnología han sufrido en su camino hacia la muerte. Compañías como Circuit City y CompUSA fueron alguna vez el destino favorito de los consumidores en busca de las últimas novedades tecnológicas. Incluso Babbages era popular. Ahora, todos han desaparecido. A pesar de que Systemax compró las marcas CompUSA y Circuit City, no son lo mismo. Y nunca lo serán.

Hasta hace poco, eso había sido una buena noticia para su rival Best Buy. Desde su sede en Richfield, Minnesota, la compañía veía caer a sus competidores y encontraba la manera de competir con los minoristas en línea como Amazon.

Se ramificó, por ejemplo, en servicios como el de Geek Squad, una especie de versión itinerante de los 'genius' de las tiendas de Apple. Sin embargo, el propio Best Buy está ahora en serios problemas. Y a diferencia de sus viejos competidores tradicionales, quienes murieron principalmente a causa de fuerzas externas, parece que el caos interno, al igual que la dura competencia, están destrozando a Best Buy.

Empecemos a analizar el caos. En abril, el entonces Presidente Ejecutivo Brian Dunn renunció a su cargo después de que presuntamente estuvo involucrado en "una relación personal extremadamente cercana con una empleada, lo cual impactó negativamente el ambiente de trabajo".

Una investigación realizada por el comité de auditoría de la compañía reveló en mayo que Dunn había dado a esta persona 600 dólares y que la había contactado "a través del teléfono celular por lo menos 224 veces, incluyendo 33 llamadas de voz, 149 mensajes de texto y 42 mensajes con imágenes o video".

Las consecuencias de esa relación, que el comité de auditoría dijo que "no era romántica o de alguna otra manera inadecuada", no finalizó con la renuncia de Dunn. El comité de auditoría también descubrió que el fundador y entonces Presidente de Best Buy, Richard Schulze, supo de la relación en diciembre pasado y no informó al comité de auditoría, a recursos humanos o a cualquier miembro del consejo. Esa conducta, argumentó el comité, fue "inapropiada", y llevó a Schulze a renunciar como Presidente.

Con un CEO interino y un nuevo Presidente, la telenovela de Best Buy parecía haber terminado. ¿O no?

The New York Times informó en junio que Schulze, quien todavía posee el 20.1% de Best Buy, estaba en conversaciones con banqueros para conseguir el control de la empresa y volverla privada. No está claro si ha hecho equipo con grandes inversores para adquirir las acciones restantes o si abandonará sus participaciones actuales para entrar en un acuerdo con posibles compradores.

Al menos, los informes de la prensa sugieren que Schulze podría estar al acecho, esperando una oportunidad que podría estar a la vuelta de la esquina. Las acciones de Best Buy han caído 24% desde el comienzo del año y 38% desde el verano pasado. Con una capitalización de mercado de 6,040 millones de dólares en el momento de esta publicación, sus problemas han hecho que sea más asequible que nunca.

Peor aún, la empresa enfrenta todo tipo de presiones externas y dificultades económicas que podrían reducir aún más su cotización.

A primera vista, el desempeño financiero de Best Buy podría no parecer tan preocupante. Durante el primer trimestre fiscal de la compañía, terminado el 5 de mayo, registró una ganancia de 158 millones de dólares con ingresos por 11,600 mdd. Su ingreso subió hasta casi 300 millones durante el mismo período del año pasado. Sin embargo, las ganancias de Best Buy se redujeron desde los 212 mdd que generó en el año anterior.

Ésa no fue la única nota amarga. La empresa reportó que sus ingresos por pie cuadrado de espacio comercial se mantuvieron sin cambios a tasa anual (un gran problema), y su utilidad operativa por tienda bajó 13%.

Ésta fue la realidad que reconoció el Presidente Ejecutivo interino Mike Mikan en su declaración a los inversores anexa al reporte de resultados. "Sabemos que tenemos que adaptarnos mejor a las nuevas realidades del mercado, y estamos creando un plan a largo plazo diseñado para que hacer a Best Buy más relevante ante los clientes y posicionar a la compañía para rendimientos sostenidos y rentables en los años por venir", dijo Mikan, tratando de tranquilizar a los inversores.

El problema para Best Buy es que sus costos son simplemente demasiado elevados. Best Buy estaba pagando por 42.4 millones de pies cuadrados de espacio comercial el trimestre pasado; una cifra por la cual Amazon, Overstock y otros minoristas en línea obviamente no necesitan preocuparse. Y con el fin de generar una ganancia, Best Buy se ve obligado a incorporar ese costo en sus productos, elevando los precios e impulsando a los consumidores a conectarse a Internet. No es un tema nuevo, claro, pero es uno cada vez más preocupante.

Para combatir eso, Best Buy anunció a principios de este año que iba a cerrar 50 de tiendas con bajo rendimiento. Al 12 de mayo, la empresa había cerrado 41 de esos puntos de venta. Los cierres de las tiendas son parte de una reestructuración más amplia que incluye la reducción de costos en su función de apoyo corporativo y el recorte de su costo por bienes vendidos. En total, Best Buy espera ahorrar 800 millones de dólares para el año fiscal 2015.

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Pero aún está por verse cómo lucirá la empresa -y si será pública- para entonces.

Después de todo, los minoristas tecnológicos tradicionales se han deslizado por una pendiente resbaladiza antes, colapsando en casi todos los casos. Todo ello sin el preámbulo teatral de un fundador derrocado.

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