GM, el barco sin control de Dan Akerson

Las críticas contra el CEO de la automotriz se han recrudecido en Detroit por los malos resultados; la salida de ejecutivos, la filtración de información y la presión de Europa han dañado su imagen.
CEO GM  (Foto: Cortesía Fortune)
Alex Taylor III
NUEVA YORK -

Para ser un marino, a Dan Akerson le ha costado mucho adaptarse a los vaivenes del barco de General Motors. Ahora, las espadas de Detroit están desenvainadas de nuevo.

El dueño de Automotive News, Keith Crain, la voz no oficial de Motor City, opina en la edición de esta semana que "GM va de mal en peor". Y el influyente bloguero de la industria Peter de Lorenzo va aún más lejos en su última publicación: "Para ser franco, Akerson ha sido un fracaso total liderando la reconstituida General Motors, en todos los niveles, y la evidencia de ello se acumula a cada segundo".

Akerson no ha tenido tregua. En una conferencia telefónica con los empleados la semana pasada, se quejó de las filtraciones a los medios de comunicación. "Tenemos que detener la filtración (de información) en esta empresa. Es un acto de traición; en realidad lo es", dijo Akerson.

Exhortó a los empleados de GM a ser leales a su empresa y dijo que aquellos que no quieran seguir las reglas "deben trabajar en otro lugar". Los comentarios de Akerson fueron proporcionados sin demora a Detroit News, lo cual sugirió que los filtradores estaban de vuelta.

Las malas noticias le llueven a Akerson desde todas partes. El fin de semana, un reporte indicó en un periódico alemán que Peugeot, el socio francés de GM, estaba planeando trasladar la producción de un modelo insignia a una infrautilizada planta de Opel de GM en Alemania. El informe provocó una tormenta de protestas por parte de los franceses, que no quieren que ninguno de sus puestos de trabajo vaya a Alemania. Un portavoz de Opel se vio obligado a desmentir la información, declarando que era una " burda mezcla de especulación y chisme".

Pero cuando Akerson trata de hacer algo de valor, sus acciones quedan enterradas. El 9 de agosto, se informó que compró 25,000 acciones de GM a un precio de 20.35 dólares cada una. Notablemente, utilizó sus propios fondos para comprar alrededor de un tercio de las acciones, en lugar de simplemente ejercer opciones como la mayoría de los CEO harían.

De hecho, Akerson estaba respaldando sus dichos con su propio dinero. Pero la noticia se vio ensombrecida por las consecuencias del despido del zar de la mercadotecnia Joel Ewanick.

Según reportes de prensa, Ewanick estaba dividiendo el costo de un acuerdo de patrocinio por 560 millones de dólares con el Manchester United, el equipo de fútbol británico, a través de varios presupuestos distintos, violando las políticas de la empresa. Cuando Akerson supo que la cifra real era mayor a la cantidad que él había aprobado, supuestamente confrontó a Ewanick y exigió su renuncia.

Las abruptas salidas de ejecutivos se han convertido en una característica de la gestión de Akerson. Justo después de que Ewanick se fuera, GM anunció la salida del famoso diseñador Dave Lyon. Lyon fue escoltado fuera de su oficina por razones no reveladas, días antes de que fuera a ocupar el cargo de director de diseño para Opel.

Entre las tareas de Lyon estaba la supervisión del diseño de interiores del Chevrolet Volt -otro dolor de cabeza de Akerson. Continuamente, el Volt se ha quedado corto en los objetivos de ventas que Akerson ha fijado para el modelo, y el mes pasado, Tony Posawatz, quien dirigió el programa de Volt, se "retiró" de GM a la edad de 52 años. Pero tendrá que aplazar la compra de una silla mecedora. Posawatz ha reaparecido en Fisker, donde ha sido nombrado presidente ejecutivo de la problemática fabricante de automóviles híbridos.

La fuga de altos ejecutivos es inaudita en GM, donde la rendición de cuentas ha sido siempre difícil de asignar y los ascensos eran asignados con tanta frecuencia con base en la personalidad como en el desempeño. A pesar de que las salidas de Ewanick, Lyon y Posawatz se debieron a diferentes causas, los críticos se apresuraron a verlas como un reflejo del voluble liderazgo de Akerson y sus irritables reacciones.

En Alemania, otra abrupta salida se produjo cuando el presidente ejecutivo de Opel, Karl-Friedrich Stracke, abandonó la empresa después de poco más de un año en el puesto. GM ha estado tratando de arreglar Opel desde hace 20 años, pero Opel sigue perdiendo miles de millones de dólares y tiene una posición débil en un mercado en contracción. Akerson asignó la tarea de estabilizar Opel a su principal lugarteniente, el vicepresidente Steve Girsky, pero el progreso ha sido lento.

La automotriz necesita cerrar plantas, lo cual es arriesgado en Europa, y los analistas han quedado decepcionados por su alianza con Peugeot, posiblemente la segunda automotriz más débil en Europa. "Espero que los ejecutivos de GM sean lo suficientemente inteligentes como para incluir una cláusula de escape en su contrato con Peugeot para que puedan poner la cola entre las patas y escapar discretamente", escribió Crain de Automotive News. "No tenía sentido entonces, y ahora tiene menos sentido".

Opel no es el único mal negocio de la vieja gestión de GM que Akerson está tratando de arreglar. Él dice que la decisión de GM de escindir la empresa de tecnología EDS en 1996 significó, en efecto, que la firma estaba entregando su gestión de tecnologías de la información a una firma externa. Lo describió recientemente como uno de los peores movimientos que GM ha hecho en los últimos 30 años, debido a que GM está tratando de operar con un sistema informático de la década de los 70 que afecta el diseño, la ingeniería, el pago de nómina y las relaciones con los distribuidores.

Poner de su lado a Detroit no es imposible para Akerson. La ciudad está desesperada por oír buenas noticias. Lo que debe hacer es publicar algunas victorias: uno o dos autos exitosos, un gran avance en la tecnología de baterías, o un acuerdo de alto perfil con una compañía de alto calibre como BMW o Apple. Y entonces, podría dejar a sus críticos a un lado y concentrarse en dirigir GM.

"Queremos construir esta empresa para que sea el león de la industria a finales de esta década y en el futuro", ha dicho Akerson a los empleados. Nadie duda que lo dice en serio, pero tiene que tomar las riendas de su propio destino para hacer que eso se cumpla.

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