Best Buy se resiste a ser comprada

La caída en los títulos de la firma no facilita su compra por parte del fundador, dice Dan Primack; Schulze Dick tiene que reunir el dinero para pagar los préstamos apalancados además de a los socios.
NEXT Best Buy 1  (Foto: Cortesía Fortune)
Dan Primack
NUEVA YORK -

Las acciones de Best Buy sufrieron una caída este jueves, luego de que el minorista de artículos electrónicos anunciara cambios cupulares y advirtiera que las ganancias del tercer trimestre serían mucho peores de lo esperado.

Los títulos retrocedieron más de 10% para terminar la jornada bursátil en 15.17 dólares cada una, lo que supone una capitalización de mercado de apenas 5,700 millones de dólares.

Para algunos, esto significa que Best Buy está más cerca de ser adquirida por el fundador de la empresa, Schulze Dick. Pero yo no estaría tan seguro.

Para empezar, ¿dónde está la oferta? El 27 de agosto, Best Buy dijo que Schulze pudo ver los libros de la compañía y armó un grupo de inversionistas (algo permitido por la ley de Minnesota, donde está domiciliada la compañía).

A partir de allí Schulze tendría 60 días para preparar una oferta totalmente financiada. De acuerdo con el calendario gregoriano, hoy se cumple el día número 60.

Una fuente cercana a Best Buy dice ahora que el plazo de Schulze vence entre mediados y finales de noviembre, pero sin explicar exactamente por qué. Tal vez él pidió esa prórroga, y se le concedió un aplazamiento de 30 días. O tal vez el acuerdo fue reelaborado o el reloj fue temporizado a modo.

Todo lo que sé es que Best Buy ha sido muy firme e inflexible en que no quería que el proceso mancillara e interfiriera con la temporada de compras navideñas, así que no puedo imaginar que Schulze tenga hasta mediados de noviembre para amarrar el acuerdo y acaso pueda obtener luego una prórroga de 30 días a partir de qué punto.

Pero dejando a un lado los plazos, la creencia popular parece ser que el trabajo de Schulze se facilita más mientras peor es el desempeño de Best Buy en la Bolsa. Es un argumento de precios: mientras más se hundan las acciones de Best Buy, menos capital externo necesita reunir Schulze.

Lo que se olvida es que Schulze no sólo se lo está proponiendo a socios de capital privado como Leonard Green y TPG Capital. También tiene que asegurarse miles de millones de dólares en préstamos apalancados y los bancos prestan más atención al riesgo crediticio que al tamaño del cheque.

Best Buy ya estaba en la categoría de bono basura antes de emitir su última perspectiva financiera, lo que significa que hoy su deuda huele aún peor.

Algunas fuentes dentro del sector del capital privado me han dicho que muchos bancos -salvo Credit Suisse, que está trabajando con Schulze- han expresado serias dudas y que las noticias dadas a conocer ayer por Best Buy podrían ser la gota final que derrame el vaso. Y, dado que la deuda asciende los 5,000 millones de dólares, Schulze necesita el apoyo de varios bancos.

Con toda seguridad Schulze se encuentra bajo una gran presión para poner una oferta sobre la mesa. En Minneapolis es un icono empresarial, y arriesgó su credibilidad al negociar inicialmente con Best Buy a través de comunicado de prensa. Pero, al final, tal vez el asunto ya no esté en sus manos.

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