Apple y la derecha, una pareja extraña

Senadores del Tea Party y un periódico conservador salieron en defensa de la compañía; criticaron la comparecencia de Tim Cook por las prácticas fiscales de Apple.
APPLE CONTRAPICADA  (Foto: Thinkstock)
Philip Elmer-DeWitt

Steve Jobs no era dado a hacer declaraciones políticas, pero sí dejó entrever sus preferencias: mantuvo una relación con Joan Baez, brindó con Barack Obama y, según la biografía de Walter Isaacson, amonestó a Rupert Murdoch en privado por dejar que Fox News se convirtiera en "una increíble fuerza destructiva en nuestra sociedad".

Pero cuando Tim Cook testificó ante un subcomité del Senado estadounidense por los impuestos de Apple, fue un demócrata, Carl Levin, el más crítico con el sucesor de Jobs, y fueron dos republicanos elegidos con el apoyo del Tea Party -Ron Johnson y Rand Paul- quienes salieron en su defensa. ("Estoy indignado por el tono de estas audiencias", dijo el senador Paul, "Apple ha hecho mucho más por enriquecer la vida de las personas que lo que jamás harán los políticos").

Tal vez el apoyo más sorprendente recibido por Apple tras la audiencia provino del Washington Examiner, un periódico gratuito propiedad del multimillonario Philip Anschultz y descrito por el portal especializado Politico como "un megáfono para las opiniones de derecha (de Anschutz) sobre los impuestos, la seguridad nacional y el presidente Barack Obama". El rotativo publicó un texto del columnista Tim Carney, que llevaba el encabezado ‘Apple becomes latest target of the Beltway Shakedown' y afirmaba lo siguiente:

"El escrutinio al que ha sido sometida Apple puede verse como una intimidación por parte de políticos molestos porque no participa en el juego de Washington que trae contribuciones, poder y riqueza personal a los congresistas y sus asistentes".

"Apple no tiene un comité de acción política que financie las reelecciones de los susodichos. No contrata como lobbistas a funcionarios del Congreso ni a ningún ex congresista. Apple principalmente se ocupa de sus propios asuntos... y eso no ayuda a la clase política."

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En este contexto, el reciente nombramiento de Lisa Jackson, ex administradora de la Agencia de Protección Ambiental de EU, como vicepresidenta de Apple para iniciativas ambientales, puede tener un doble efecto. Familiarizada con los entresijos de Washington, Jackson podría ser la puerta de entrada de la compañía a los pasillos del poder. Y como azote de los columnistas, que la veían como "tirana" y una "reguladora especialmente abusiva y voluntariosa" (por citar al Wall Street Journal), ella podría atraer el apoyo de la derecha.

 "Su especialidad  en la Agencia de Protección Ambiental era imponer reglas sin importar los costos, mientras recargaba los ‘beneficios' con conceptos pastosos como la redistribución económica y paliar los agravios raciales," escribió Joseph Rago el jueves en el Wall Street Jorunal. "Por otra parte, con aproximadamente 145,000 millones de dólares en efectivo, Apple acaso sea la única empresa estadounidense lo suficientemente rica como para permitirse contratar a la Sra. Jackson".

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