Reforma energética: alianzas Pemex-IP

La futura iniciativa podría contemplar proyectos para que privados exploren en aguas profundas; analistas consideran más viable este esquema, ya que habría una menor oposición política.
pemex  (Foto: AP)
Edgar Sigler /
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Una reforma energética moderada, que permita a Pemex aliarse con la iniciativa privada y compartir riesgos pagando a través de regalías y no con petróleo, lograría el consenso de la mayoría de los grupos políticos que se oponen a cambios constitucionales en el sector, consideraron analistas. 

En este escenario, que forma parte de un serial de CNNExpansión para analizar tres posibles propuestas de reforma energética, Pemex podría celebrar contratos con otras compañías para llevar a cabo proyectos en zonas complejas como las aguas profundas, donde se suele tener éxito en sólo dos de cada 10 pozos perforados.

La reforma que enviará el Gobierno de Enrique Peña Nieto en el segundo semestre del año incluiría un cambio al artículo 28 constitucional que le quitaría la exclusividad a Pemex para explotar el sector petrolero.

Expertos señalan que este tipo de propuesta también contemplaría la autonomía de la paraestatal, y que al ser catalogada como una iniciativa de reforma "moderada" sí contaría con un mayor consenso entre los actores de la clase política.

"Lo más viable es una reforma moderada, debido a todos los contrapesos sobre la soberanía del petróleo, pero incluso en este modelo puede haber cambios sustanciales para el sector", aseguró el gerente de la industria de Energía de PricewaterhoseCoopers (PwC), Jorge Pedroza.

La reforma aprobada en 2008 permitió a la paraestatal mexicana realizar contratos incentivados, donde se fijó un precio para la extracción en campos maduros, donde Pemex ya no tiene incentivos para explotar.

Sin embargo, Pedroza consideró que incluso con un cambio moderado se deben aumentar los incentivos a través de un mayor pago de regalías a las empresas participantes, además de compartir los riesgos en el proyecto.

"El problema es que el operador no se lleva nada del riesgo, porque si tienen un fracaso la empresa se lleva al menos el costo de la infraestructura instalada y pierde Pemex" que ya pagó el contrato, explicó.

Este escenario hipotético permitiría a Pemex celebrar alianzas similares a las que concretó en enero de este año con el conglomerado petroquímico Mexichem, mediante la cual el corporativo aportó la mayor parte del capital financiero para crear una productora de monocloruro de vinilo, mientras que la paraestatal participó con los terrenos del complejo petroquímico Pajaritos en Coatzacoalcos.

Este modelo de reforma se asemejaría al esquema legal con que funcionan compañías como Saudiaramco, Petrobas, Petrochina y Sinopec, detalló el banco británico Barclay's en un estudio sobre la posible reforma energética que se presentará en México publicado en octubre de 2012.

Sin prisa para salir a Bolsa

Este cambio tampoco implicaría una salida a Bolsa de la paraestatal, algo que no urge plantearlo en la reforma, opinó el director general adjunto de Mercados e Información de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), Jorge Alegría Formoso.

"Hay pasos anteriores que se tienen que dar sobre la reforma. Creo que sería incluso un tercer paso, si es que se llegue a dar".

Alegría Formoso aceptó que si bien existen casos de éxito en Brasil, Colombia o Noruega, no necesariamente se pueden aplicar a la realidad mexicana. En cambio, consideró que la BMV sí jugará un papel muy importante en financiar los nuevos proyectos que se deriven de una apertura en el sector.

"En el eventual caso de una reforma energética, creo que es evidente que buscaría, entre otras cosas, incrementar la inversión en el sector. Estos recursos que se necesitan pueden ser captados por el mercado de valores, entre otras formas, como deuda o Fibras", aseguró.

El Gobierno junto al Pacto por México esperan presentar la propuesta de reforma energética al Congreso en el segundo semestre de este año.

Un cambio constitucional o quizá menos

Aunque una reforma de este tipo requeriría un cambio en el artículo 28 de la Constitución, el artículo 27 puede mantenerse sin cambios. Además se necesitaría hacer una revisión completa a las leyes secundarias, explicó Barclay's México en un estudio realizado en octubre de 2012.

"Con este cambio, se permitiría a Pemex formar alianzas estratégicas con otras empresas e incrementar la inversión".

El analista de PwC cree que incluso una revisión profunda a las leyes secundarías permitiría que, bajo el modelo actual de contratos incentivados, estos se vuelvan más atractivos para atraer a la inversión; por lo que no necesariamente se requería de una reforma constitucional.

"Ya existen contratos entre Pemex y privados ahora con los contratos incentivas. El punto sería llevarlos a un punto más alto y atractivo para las empresas", explicó Jorge Pedroza. 

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Los cambios constitucionales requieren de la aprobación de una mayoría calificada en ambas cámaras, es decir, dos terceras partes del Congreso; además de una mayoría de los congresos locales.

Mientras que un cambio en las leyes secundarias, sólo requiere de una mayoría simple para aprobarse, sin necesidad de ser discutidas en los estados.

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