El romance automotriz de EU 'madura'

El número de propietarios de autos y licencias por hogar bajó, pero eso no preocupa a los analistas; la mejora económica hace prever que la generación ‘millenium’ ayudará a elevar las ventas.
amor auto  (Foto: Getty)
Alex Taylor III

Los atentos lectores del New York Times descubrieron esta semana que los conductores con licencia y los propietarios de automóviles están en riesgo de convertirse en una especie en peligro de extinción.

Un ensayo de un reportero de medio ambiente y salud del Times publicado en el Sunday Review llevaba como título: ‘The End of Car Culture' (El fin de la cultura automotriz) y planteaba esta pregunta: "¿Estados Unidos ha pasado su clímax de manejo?"

Después de reconocer el papel de los automóviles en el ascenso de los suburbios, la centralidad de Detroit en la industria automotriz mundial, y la popularidad de las canciones de automóviles como ‘Mustang Sally' y ‘Little Deuce Coupe', el autor concluye que "El romance de Estados Unidos con sus vehículos parece estar enfriándose", con base en los siguientes factores:

1. El número de kilómetros conducidos en Estados Unidos, ajustado por la población, ha descendido de forma constante desde 2005.

2. Las tasas de propiedad de automóviles por hogar y por persona se están reduciendo.

3. El porcentaje de jóvenes con licencia de conducir está en declive.

No es un argumento nuevo. El llamado romance de Estados Unidos con los autos alcanzó su punto máximo en la década de 1960, producto de varios factores únicos y que no se repetirán. Después de que se popularizó el rock 'n' roll, un torrente de baby boomers comenzaron a tener edad para conducir y quedaron fascinados por un medio de transporte que no había estado a disposición de sus padres que vivieron en la Depresión o en la limitada época de la guerra.

Estados Unidos estaba construyendo el sistema de autopistas interestatales, que hizo accesibles e incluso glamorosos los viajes de larga distancia. Autos sumamente elegantes con cromo y alerones estaban saliendo de Detroit, y los anuncios de televisión que los homenajeaban llenaban el tiempo aire.

Casi desde entonces, los observadores culturales han estado prediciendo el fin del romance. El clamor se intensificó durante la crisis de la gasolina en 1973, cuando el combustible era racionado y los conductores esperaban en fila durante horas para llenar sus tanques.

Pero podríamos fecharla incluso antes, en 1965 cuando Ralph Nader expuso la resistencia de Detroit a medidas de seguridad como cinturones de seguridad en ‘Unsafe at any speed'. Bill Ford, presidente ejecutivo de Ford Motor Co. y bisnieto de Henry Ford, se lamentaba en 2002 de que "la historia de amor de alguna manera se ha vuelto obsoleta. La gente solía escribir canciones acerca de T-Birds y Corvettes; hoy en día escriben regulaciones".

Las explicaciones habituales de este cambio social varían desde las prácticas (las congestiones de tráfico, los precios de la gasolina) las demográficas (la disminución de los suburbios, la repoblación de las ciudades centrales) y hasta las psicográficos (la preocupación por el cambio climático, la sustitución de la conducción por los mensajes de texto entre los jóvenes).

Estos análisis frecuentemente muestran anhelos nostálgicos de cinemas para autos, meseras que acudían al coche en patines y asistentes de gasolineras con gorras que revisaban el aceite y lavaban el parabrisas con una sonrisa.

Yo diría que el afecto por el automóvil no está enfriándose o disminuyendo, sino que evoluciona y madura. Los estadounidenses no están dando la espalda a los coches, sino que simplemente son más inteligentes en la manera en que los utilizan.

Con la gasolina más cara y el bienestar físico más valorado, están más dispuestos a dejar su coche en el garaje y caminar o andar en bicicleta, o a compartir el auto en viajes cortos. Siguen apoyando a Detroit, pero también tienen acceso a más amplia variedad de marcas y modelos -la mitad de ellos, marcas de importación- en la historia reciente, y todos ellos disponibles a los precios más razonables en cualquier parte del mundo.

Algunas otras señales que destacan la capacidad de recuperación de la cultura automotriz en Estados Unidos:

  • Después de casi colapsar en la crisis financiera de 2009, las Tres de Detroit (GM, Ford y Chrysler) están de pie de nuevo y están manteniendo su territorio frente a sus competidores globales.
  • Las ventas de automóviles se han recuperado con fuerza desde 2009 y han sido uno de los pocos puntos brillantes en una economía en lenta recuperación.
  • Los nuevos fabricantes estadounidenses que utilizan tecnologías verdes han florecido profusamente. Tesla, hasta la fecha el más exitoso, está en camino de convertirse en un actor importante en el mercado de automóviles de lujo.
  • Zipcar, cuyo eslogan es "wheels when you want them" ("ruedas cuando las quieres"), ahora tiene 777,000 miembros y mantiene una red de casi 10,000 coches.
  • Los precios de los automóviles de colección seguidos por el índice Blue Chip de Hagerty, que incluye a Corvettes, Mustangs, Cobras y Barracudas, han aumentado 16% a tasa anual desde un máximo histórico.

Un pilar fundamental del argumento del Times es que la generación del milenio -los jóvenes de entre 20 y 30 años- no están interesados en los autos o ni siquiera, en muchos casos, en conseguir una licencia de conducir. Están felices andando en bicicleta, tomando el camión o caminando. "Los millennials no valoran los autos o la propiedad de un auto", dice un experto citado por el diario. "Lo que les importa es qué tipo de dispositivos posees".

Pero eso podría estar cambiando, según la economista en jefe de Edmunds.com, Lacey Plache. Dice que: "Los compradores del Milenio regresaron al mercado con fuerza en 2012. Es más, han mantenido en gran medida estos incrementos de participación hasta la fecha, en 2013. Mejores ingresos y empleo, más creaciones de hogares, y una mayor confianza de los consumidores han contribuido al impulso".

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Y agrega: "Si bien los problemas económicos permanecen, la mejora de los fundamentos indican que esta generación -que mucho se temió que no tuviera interés por los autos- finalmente pueda unirse a las filas de los nuevos compradores de autos en serio".

Si lo hacen, estarían poniéndose al día con los conductores mayores de 55 años y más que están renovando sus licencias de conducir a ritmos más altos que nunca antes, otra señal de que la cultura automotriz estadounidense está viva y coleando. Parafraseando a Mark Twain, los reportes de su muerte son muy exagerados.

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