Reputación: el problema real de JPMorgan

El banco negocia un acuerdo con autoridades estadounidenses por la venta de títulos basura; el desafío del CEO, Jamie Dimon, es recuperar el estatus que la entidad tenía hace algunos años.
dimon5  (Foto: Getty)
James O'Toole
NUEVA YORK -

A Jamie Dimon le gusta decir que JPMorgan fue "un puerto en la tormenta" durante la crisis financiera de 2008, pero cinco años más tarde el banco se encuentra bajo un nubarrón que podría dejarle caer la multa más grande en la historia de Estados Unidos.

La firma está en negociaciones con funcionarios del Gobierno sobre un posible arreglo en torno a los títulos hipotecarios que el banco -junto con las empresas que más tarde adquiriría, Washington Mutual y Bear Stearns- presuntamente vendió a inversionistas mintiéndoles sobre su calidad.

El valor de esos papeles y de los derivados relacionados se hundió cuando explotó la crisis inmobiliaria, desempeñando un papel clave en los orígenes de la crisis financiera.

El Departamento de Justicia ha pedido un arreglo de por lo menos 11,000 millones de dólares (mdd), incluyendo un pago en efectivo de 7,000 mdd y 4,000 mdd en desagravio a los consumidores. Más allá del impacto financiero, un acuerdo de esta magnitud sería otro golpe a la reputación de un banco que hace pocos años era reconocido por su gestión prudente.

"El desafío (de Dimon) es tratar de recuperar el estatus que tenían hace un par de años", indicó un analista bancario de CLSA, Mike Mayo. "JPMorgan guió a los grandes bancos durante la crisis, pero en el último par de años ha tenido su buena dosis de problemas", agregó el estratega de la firma de corretaje e inversión.

Todavía se desconoce cuáles acusaciones serán cubiertas por el potencial acuerdo, o incluso si habrá efectivamente un arreglo extrajudicial. Sin embargo, un tema que ya ha suscitado debate es si el banco debería considerarse responsable por las presuntas irregularidades que Bear Stearns y Washington Mutual cometieron antes de que este los adquiriera.

El año pasado, refiriéndose a un litigo asociado con Bear Stearns, Dimon se quejó de que dicha empresa había sido adquirida por ellos durante la crisis de 2008 como "un favor" a la Reserva Federal.

Más información: ¿Qué es la Reserva Federal?

En la misma línea, los analistas de Oppenheimer afirmaron en una reciente nota de investigación que el banco estaba siendo acusado injusta y desproporcionadamente por su papel en la crisis.

"La razón por la cual JPM era lo suficientemente fuerte para absorber Bear y Washington Mutual es precisamente porque su implicación en el lío de las hipotecas fue relativamente pequeña", escribieron los analistas. "La exposición de JPM se volvió grande porque ayudó al Gobierno adquiriendo a las atribuladas empresas".

Opiniones encontradas

Otros opinan diferente, apuntando que JPMorgan estaba muy entusiasmada al principio con estas dos operaciones y citando los ingresos que han generado desde entonces. "JPMorgan obtuvo el beneficio de las adquisiciones en términos de ingresos y ganancias en los primeros años, y si ahora tienen que pagar el precio es porque así funciona el mundo", expresó el analista Mike Mayo.

Aunque el acuerdo con las autoridades estadounidenses pueda tener un costo elevado, es poco probable que desestabilice al mayor banco del país.

A pesar de un rosario de problemas legales, la corporación sigue siendo muy rentable, reportando 21,000 mdd en ingresos netos el año pasado. Los analistas de Oppenheimer señalaron que es probable que el banco ya haya "apartado reservas muy sustanciales" para encarar la posible multa.

El reto ahora es asegurarse de que la sangría se detenga allí. La prensa informó que JPMorgan estaría tratando de resolver las acusaciones presentadas por distintas agencias gubernamentales en un solo acuerdo, para no tener que pagar de nuevo por los mismos problemas en el futuro.

El banco también estaría presionando para evitar admitir irregularidades o delitos como parte del acuerdo, pues reconocerlos daría pie a demandas privadas contra la firma.

Aun cuando la entidad que dirige Jamie Dimon sea capaz de contener el daño financiero, el golpe a su imagen es otra cosa, mancillada además por otros problemas legales recientes.

Más escándalos

Apenas el mes pasado, JPMorgan acordó pagar 920 mdd en multas por el caso de la "Ballena de Londres," y pagó 80 mdd más por presuntas prácticas injustas en la facturación de tarjetas de crédito.

En julio, el banco convino pagar 410 mdd para resolver los cargos de manipulación de los precios de la electricidad en California y el Medio Oeste, y también está sujeto a escrutinio por sus prácticas de contratación en China y su supuesta implicación en el escándalo de manipulación de la tasa Libor.

"Claramente ya no se les considera tan buenos en el control de riesgos como parecía que lo eran", apuntó el director gerente de Graham Fisher & Co., Josh Rosner

Un portavoz de la entidad financiera declinó hablar sobre las actuales negociaciones para llegar a un arreglo con el Gobierno, pero su director ejecutivo ha dicho que solventar la miríada de problemas legales es su principal prioridad para este año. En una carta dirigida a los accionistas en abril dijo que la institución había "decepcionado" a los reguladores en múltiples áreas.

Este año JPMorgan ha aumentado en 1,000 mdd su gasto en los rubros de vigilancia y cumplimiento, contratando 3,000 nuevos empleados como parte del esfuerzo, detalló Jamie Dimon en un memo el mes pasado. El banco ha proporcionado a su personal una amplia capacitación en estas áreas, dijo, y está "construyendo una relación más abierta y transparente con nuestros reguladores".

"Si no reconoces tus errores, no puedes corregirlos y aprender de ellos", escribió el CEO.

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