Wall Street deja a Twitter en secreto

Los banqueros de inversión de la red social han dado a sus clientes datos distintos sobre la firma; analistas bancarios prevén un crecimiento de 55% en 2014, pero la estimación externa es de 80%.
twitter  (Foto: Getty)
Stephen Gandel

Una vez más, Wall Street está diciendo a sus clientes una cosa, y el resto de nosotros estamos recibiendo una historia diferente. Esta vez sucede con la Oferta Pública Inicial (OPI) de Twitter.

Según el Wall Street Journal, analistas que trabajan para Goldman Sachs y para otros bancos en la OPI, que recaudó 1,800 millones de dólares, han estado diciendo en privado a inversionistas selectos que los ingresos de Twitter podrían no aumentar tan rápido como se esperaba.

Los analistas de los suscriptores están pronosticando un crecimiento de 55% el próximo año. La estimación afuera de Wall Street es de 80%. Para el año siguiente, es decir el 2015, es de 32% frente a 58%. Esa es una gran diferencia para una compañía como Twitter que todavía no es rentable y que está siendo juzgada sobre todo por su capacidad para crecer.

El que los bancos de inversión infravaloren un acuerdo que están vendiendo podría no sonar como algo malo. Es lo contrario a lo que ocurrió durante el auge de las puntocom de 1990.

Pero se convirtió en un gran problema durante la fallida salida a Bolsa de Facebook, que llevó a muchos a llamar a la oferta como "injusta" para los inversores promedio. Algunos ejecutivos de la red social más popular, poco antes de la OPI, supuestamente dijeron a un grupo de analistas contratados por sus suscriptores que las proyecciones de ventas para la empresa eran demasiado altas.

Luego, los analistas pasaron esa información a determinados inversores. Pero no fue sino hasta después de la OPI, cuando se supo que los clientes favoritos de Wall St. tuvieron un atisbo de los problemas potenciales de Facebook, al mismo tiempo que los inversionistas promedio estaban siendo lanzados a un frenesí acerca de la operación.

Morgan Stanley finalmente tuvo que pagar cinco millones de dólares al Estado de Massachusetts por su papel en la divulgación selectiva de información del sitio de Mark Zuckerberg. Facebook y sus suscriptores todavía enfrentan demandas colectivas relacionadas con la operación.

Lo mismo parece estar ocurriendo en la salida a Bolsa de Twitter. Goldman declinó hacer comentarios.

Inversor promedio, el 'perdedor'

A los analistas se les permite tener diferentes opiniones. Y los inversores institucionales suelen pagar -aunque de manera indirecta, pero pagan- por investigaciones sobre Wall Street. Así que tiene sentido que tengan un mejor acceso a analistas de investigación que, por ejemplo, un inversor promedio.

La diferencia fundamental entre los analistas que trabajan para los suscriptores y los que no lo hacen es que el primer grupo tiene acceso a los ejecutivos de Twitter. Eso es lo que origina el problema. A las empresas generalmente no se les permite decirle a un grupo de inversionistas una cosa.

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De hecho, en el periodo previo a la OPI, se supone que los ejecutivos corporativos no deben hablar públicamente con nadie. Se llama el periodo de calma. No obstante, mientras no están hablando públicamente, la SEC no permite a los ejecutivos corporativos reunirse con potenciales inversores. Y de nuevo, estas reuniones son generalmente restringidas a los clientes que más pagan a las firmas de Wall St. Esas son las reglas, incluso si no son justas.

Las reglas en torno a lo que los analistas pueden y no pueden hacer durante una OPI son turbias en el mejor de los casos. Tradicionalmente, los analistas de las firmas suscriptoras no inician la cobertura de una acción que su banco está asegurando hasta un mes después de la salida a Bolsa.

Aún así, a los analistas se les permite hablar con inversores -por lo general, los clientes que más pagan a la firma- en privado acerca de las ofertas, siempre que no publiquen sus investigaciones. Sin embargo, no tiene permitido decirles cómo calificarán eventualmente los papeles de una empresa, o darles pistas de cuál será la calificación. Para algunos, las proyecciones de ingresos cruzan esa línea.

"No está permitido adelantar la propia calificación", dijo un analista de Wedbush Securities, Michael Pachter, quien sigue a empresas de redes sociales y comenzó a cubrir a Facebook antes de que se volviera pública. Él ha decidido no emitir proyecciones de ingresos de Twitter, aunque Wedbush no sea uno de los suscriptores de la firma. "Es posible que sientas que una proyección de ingresos cae en la zona gris, pero la opinión de mi empresa es que está fuera de los límites".

En su debut en el mercado de Nueva York este jueves, el rendimiento de las acciones de Twitter fue de 72.7%, lo que le dejó una ganancia de 11,000 mdd.

JOBS

Irónicamente, la tan denostada Ley JOBS, que fue aprobada el año pasado, podría resolver el problema de la investigación de las OPI. La norma específicamente permite a los analistas iniciar la cobertura de una empresa antes de que realice su oferta, incluso si trabajan para una de las entidades suscriptoras. Eso eliminaría la brecha de información, porque una vez que un analista inicia la cobertura tiene que publicar sus investigaciones de manera pública. Esa podría ser la razón por la que ninguna de las grandes firmas de Wall Street han tomado ventaja de esta disposición de la Ley.

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"Las empresas de Wall Street tienen un monopolio de la información en el proceso de OPI, y están tratando de aferrarse a él", apunta un analista de WR Hambrecht -una firma de suscripción que busca un proceso de OPI más abierta- Bill Hambrecht. . "El periodo de calma es estúpido".

No podríamos estar más de acuerdo.

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