Apple, el conductor de Mercedes Benz

La firma lanzará su sistema CarPlay para entrar al sector de información y entretenimiento a bordo; sin embargo, aún hay muchos pendientes para mejorar la experiencia del conductor.
apple41  (Foto: Getty)
Andrew Zaleski

Cuando el Mercedes-Benz C-Class 2015 sea revelado este otoño, junto con él, hará su debut formal Apple CarPlay, un sistema de tecnología incorporada al automóvil que imitará la interfaz del teléfono inteligente -incluyendo la pantalla táctil, si está presente- que legiones de personas llevan en sus bolsillos todos los días.

La entrada de Apple en el mundo de los automóviles es notable por varias razones. La compañía se introduce en los mercados deliberadamente y sin piedad, para empezar, y rara vez lo hace sin reajustar el campo de juego. La industria automotriz es amplia y lucrativa, dominada por participantes tan establecidos que algunos son anteriores al hundimiento del Titanic.

Y, sobre todo, la implementación de la tecnología de consumo en la industria automotriz ha sido frustrante y dolorosamente escasa en términos de la experiencia a la cual están sujetos conductores y pasajeros. A medida que los consumidores se maravillan de la simplicidad de sus teléfonos para pedir indicaciones de direcciones o para responder el mensaje de un amigo, fruncen el ceño ante la complejidad del auto para hacer lo mismo. Seguramente algo se pierde en la traducción al añadir más de 1,300 kilogramos de acero en movimiento.

Y no es por falta de intentos. General Motors presentó el sistema telemático MyLink en sus modelos 2012; Ford lanzó su sistema MyFordTouch el año previo y su sistema Sync en 2007, el mismo año en el iPhone fue lanzado. Audi tiene su sistema Connect. Toyota tiene su Entune. Kia tiene su Uvo impulsado por Microsoft y su hermano mayor Hyundai tiene su Blue Link.

Lo que ninguna de estas automotrices parece tener es fanáticos de su tecnología a bordo. Los sistemas son complejos, un nido de botones de hardware y de flujos de interfaz que confunden incluso al más experimentado de los usuarios de smartphones. Pueden ser imperfectos en su infancia relativa, al desafiar la paciencia de los conductores que saben que es mejor no apartar la vista del camino. Y agregan una nueva dinámica -¿una actualización de software justifica una visita al distribuidor?- a la relativamente sencilla experiencia de manejar.

“No es óptimo”, dice un analista de Gartner que estudia la tecnología a bordo, Thilo Koslowski. "En realidad no ha capturado la experiencia que debería apreciarse”.

Parte de esto tiene que ver con el ciclo de la ingeniería de los coches, dice el gerente del grupo de ingeniería de OnStar de productos para desarrolladores y aplicaciones de General Motors, Mark Scalf. La tecnología disponible en los autos de hoy fue terminada en producción hace entre tres y cinco años, dice. Eso significa que los ingenieros de hoy en día están “terminando las especificaciones y diseños” para la tecnología de los vehículos programados para llegar a los concesionarios en 2018, 2019 y 2020.

Integración primitiva

Pero no es que la frustración con estos sistemas se derive únicamente de su antigüedad.

“El nivel de integración que tenemos ahora mismo es más bien primitivo”, dice el encargado en jefe de información y entretenimiento para el Global Connected Customer Group de GM, Phil Abram. “El resto de la tecnología está llegando al punto en que está lista para ser integrada en un auto. Eso depende de Apple y Google y... los operadores (inalámbricos), para que creen sistemas y estándares que tengan sentido. Apenas estamos entrando en esa fase en este momento”.

En otras palabras, no es tanto que los sistemas de tecnología a bordo del automóvil sean especialmente complicados; simplemente no han capturado cómo debe lucir una experiencia tecnológica para un conductor debido a que los ingenieros y conductores todavía están aprendiendo cómo debe ser esa experiencia. Koslowski de Gartner atribuye parcialmente la experiencia poco manejable de la actual tecnología a bordo a la falta de entendimiento de las automotrices de lo que los consumidores quieren.

“(La tecnología a bordo) debe ser para los consumidores la extensión de su estilo de vida digital en un automóvil”, dice. “Las empresas automotrices no están entendiendo este mundo digital muy bien”.

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Esto comienza con la suposición de que los conductores quieren renunciar a sus teléfonos inteligentes en primer lugar. En la práctica, los conductores parecen preocuparse menos acerca de la tecnología incorporada -múltiples pantallas, controles activados por voz, todo tipo de conectividad- y más sobre si sus hábitos digitales actuales permanecerán intactos una vez que se pongan detrás del volante.

Un estudio de 2013 sobre las tecnologías emergentes en la industria automotriz realizado por J.D. Power identificó que más del 80% de los conductores “citó un interés previo a la compra por un vínculo de dispositivo o aplicación que conectara su teléfono inteligente al sistema de información y entretenimiento de su vehículo. En otras palabras, ven al vehículo como otro nodo en su red digital personal -si se conecta para extender esa red, genial; si no, mala suerte-.

La distinción es importante a medida que las empresas comienzan a competir en tecnología, no solo en rendimiento de gasolina o portavasos.

“Las automotrices finalmente se dieron cuenta de que este tipo de cosas se trata de diferenciar”, dice Scalf, quien se unió a GM hace un año después de trabajar como desarrollador de aplicaciones en el sur de California. “Es algo que los clientes valoran en su decisión de la comprar un coche nuevo. Y ellos necesitan planear esto: deben tratar esta tecnología como una plataforma en lugar de como un dispositivo de un solo propósito”.

Lo cual significa que la nueva ola de tecnología a bordo del automóvil debe, según Scalf, estar más enfocada en el software que el hardware. Imagina una plataforma de tecnología a bordo que sea totalmente compatible con cualquier sistema operativo móvil y aplicaciones que un conductor ya utilice en otros dispositivos conectados.

El progreso que viene

Hay signos de avance: el anuncio de GM en el CES de que la línea de vehículos Chevrolet 2015 equipados con OnStar tendrá conectividad 4G LTE es importante porque significa que el auto conectado podrá manejar los mismos tipos de servicios que son populares en un smartphone o tablet. Esto es lo que hace importante la introducción de CarPlay de Apple. Es por ello que es importante la creación en 2014 de la Open Automotive Alliance (OAA) -con Audi, GM, Honda y Hyundai como miembros- para hacer que el sistema operativo Android de Google sea la plataforma común para los sistemas de información y entretenimiento a bordo del automóvil.

“No es posible simplemente tomar una experiencia de aplicaciones móviles y cortar y copiar esa misma experiencia exacta en el contexto automotriz”, dice Scalf. “Debido a que está conduciendo... la experiencia del usuario realmente debe ser muy diferente. (Estamos) tratando de hacer que los desarrolladores piensen sobre lo automotriz como una experiencia diferente, como una manera de extender tu marca y tu experiencia de producto en el auto de una manera muy diferente”.

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El propósito principal de un auto -transportar a un pasajero del punto A al punto B- permanece intacto. Pero, ¿cómo mejora la tecnología ese viaje?

“Nadie ha descifrado el código completamente”, dice Koslowski.

Aún es demasiado pronto para determinar cómo estas alianzas tecnológicas se desarrollan. Por ejemplo, aunque GM es un miembro fundador de la OAA, también busca incorporar a CarPlay de Apple en los futuros modelos de Chevrolet, dice Abram.

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Pero todos los fabricantes de automóviles tienen la vista puesta en una nueva ola de clientes, y tal vez en el potencial de estar tan de moda entre la generación conectada como lo fueron con sus abuelos en la década de los cincuenta.

“Creo que las empresas de automóviles llegarán al punto en que el automóvil se convertirá en el dispositivo más de moda que se pueda imaginar”, dice Koslowski. “Más de moda que un teléfono inteligente. Más innovador que una tablet. Debido a toda la inversión incluida en el auto”.

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