El psicoanálisis da impulso a Dropbox

El psicólogo Richard Hagberg somete a prueba a varios líderes de gigantes tecnológicos de EU; tras evaluar a los ejecutivos, les ayuda a identificar sus habilidades y a superar sus limitaciones.
dropbox  (Foto: Getty)
JP Mangalindan

A una tarifa de 30,000 dólares al año por cliente, Richard Hagberg no es barato. Pero sus clientes pueden argumentar que sus servicios valen la pena.

El psicólogo Hagberg ha pasado los últimos 35 años de su carrera como asesor de la dirección ejecutiva al capacitar a más de 5,000 ejecutivos para convertirse en mejores líderes. Muchos de ellos trabajan en renombradas empresas de tecnología como Twitter, Microsoft, eBay y Dropbox.

Y aunque las habilidades que les hace perfeccionar -delegar, lidiar con los conflictos, capacidad de tomar decisiones- pueden sonar obvias, son de vital importancia para las perspectivas a largo plazo de una empresa, particularmente en una época donde los emprendimientos a menudo viven y mueren superando en innovación a sus competidores.

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A menudo, los empresarios se van a los extremos cuando administran por primera vez: o se alejan de la toma de decisiones o se van al otro lado y simplemente microgestionan, explicó Hagberg, quien viaja desde su hogar en la isla de Whidbey, Washington, a la bahía del Área de San Francisco cada dos semanas para reunirse con varios de sus cerca de 20 clientes.

“Como resultado, terminan por agotarse, y terminan teniendo caos organizacionales”, añade.

Una vez que un ejecutivo contrata a Hagberg, él somete al cliente a una serie de pruebas. Una prueba filtra casi 50 diferentes elementos de la personalidad del cliente, tales como grados de optimismo, independencia y toma de riesgos. (“Es como un test de personalidad Myers-Briggs con esteroides”, bromeó el presidente ejecutivo de Dropbox, Drew Houston, uno de los clientes de Hagberg).

Otra prueba, conocida como la “360”, involucra recibir retroalimentación acerca de un cliente por parte de hasta 20 personas: inversores de la empresa, cofundadores y subordinados. Todos los datos que Hagberg recopila son reunidos en una presentación que él le da al cliente. En ella, se esbozan sus fortalezas y debilidades, y ofrece un plan personalizado que Hagberg usará para mejorar las capacidades de gestión del cliente.

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“El plan necesita ajustarse a tu personalidad”, explicó Hagberg. “Si eres extremadamente tímido y tu empresa va a realizar una oferta pública inicial, y tú debes salir y hacer una gira, eso posiblemente requerirá de un poco de trabajo para que puedas superar tus miedos a hablar en público o tu ansiedad social en general”.

El CEO de Dropbox, Houston, recuerda haberse sometido a una batería de rigurosas pruebas basadas en datos cuando la empresa de intercambio y almacenamiento de archivos contrató a Hagberg a principios de 2012.

“Él tiene una presentación en la que comienza a repasar tus puntos fuertes”, explica Houston,  “'Oh, eres muy, muy creativo. Te gustan las nuevas ideas', dirá él, y, 'eres muy flexible'. Y uno está pensando: 'Oh, eso es genial. Esto va bastante bien'. Luego repasa tus puntos débiles: 'Estás aburrido por la rutina. No eres de confiar. No haces la parte que te toca. No te gusta planear. Tiendes a evitar el conflicto”.

La verdad fue dura pero indispensable, agregó Houston: “Es algo así como un espejo muy potente que haces brillar sobre ti mismo”.

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Hagberg trabajó intensamente con Houston durante el transcurso de un año, siendo su sombra, observando sus interacciones con los empleados y capacitando al CEO de Dropbox para que mejorara en sus debilidades.

Por ejemplo, Hagberg impulsó a Houston, normalmente evasivo ante los conflictos a discutir y enfrentar todos los problemas de la empresa de frente. También estudió y trabajó con el resto del equipo directivo de Dropbox para comprender en cuales habilidades destacaban y de cuáles habilidades carecían. La retroalimentación de Hagberg llevó a Dropbox a contratar al veterano de Google y expresidente ejecutivo de Motorola Mobility, Dennis Woodside, como director de operaciones a principios de este año.

De hecho, Houston continua reuniéndose con Hagberg de manera mensual. Houston es uno de los alrededor de 40 emprendedores que Hagberg ha capacitado desde 2009, y la diferencia entre los fundadores de emprendimientos de hoy frente a los de hace 15 años es enorme, dice.

Muchos de los empresarios actuales crean sus empresas justo después de la universidad (o en algunos casos, justo después de abandonar la universidad) mientras que los fundadores de décadas pasadas generalmente llegaban a la iniciativa empresarial con más experiencia en el entorno corporativo; experiencia que Hagberg dice que puede ser una desventaja.

“Si sales de una gran empresa, es posible que ya tengas ideas acerca de cuáles modelos son apropiados para la estructura organizativa, los sistemas de recursos humanos o para las disciplinas presupuestarias”, dijo Hagberg.

Muchos empresarios más jóvenes no llegan a una empresa con esas ideas preconcebidas, agregó. Más bien, “llegan con un tremendo apetito por aprender y con mínimos problemas de ego en comparación con algunas de las personas con las que he trabajado en grandes compañías a través de los años”.

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