Comcast-Time Warner: fusión polémica

La unión de las dos gigantes cableras de EU podría afectar a la competencia y a los usuarios; crecer a golpe de fusiones no es lo mismo que hacerlo con inversiones en infraestructura.
comcast  (Foto: Getty)
Sanjay Sanghoee

Mientras la Corte Suprema de Estados Unidos estudia esta semana la legalidad del servicio de televisión por Internet Aereo, es un buen momento para profundizar en otro acontecimiento que podría cambiar para siempre el futuro de la televisión estadounidense: la posible fusión entre dos de las compañías de cable más grandes del país: Comcast y Time Warner Cable.

En febrero, Comcast acordó la compra de Time Warner Cable por 45,000 millones de dólares. Si los reguladores federales aprueban el acuerdo, el grupo combinado será el proveedor dominante de canales de televisión y conexiones a Internet, llegando a aproximadamente uno de cada tres hogares en Estados Unidos.

Lógicamente, las perspectivas de un acuerdo así evocan imágenes de poderosos conglomerados de medios que controlan todo lo que vemos en la televisión y la Internet, pero por inquietante que nos parezca esta posibilidad, hay razones más fuertes para bloquear el acuerdo.

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Una fusión entre estos gigantes amenazaría un mercado abierto y justo para la televisión por cable, así como el acceso a Internet. Para entender esto, consideremos que Comcast podría ganar 11 millones de suscriptores si compra Time Warner Cable. E incluso si termina cediendo 3 millones de suscriptores a Charter Communications para obtener la aprobación de la Comisión Federal de Comercio, la compañía combinada aún tendrá 30 millones de suscriptores en todo Estados Unidos.

Algunos dirán que las compañías no compiten directamente -Comcast tiene sus propios mercados, como en Filadelfia y Washington, D.C., mientras que Time Warner Cable tiene los suyos, como Nueva York y Carolina del Norte-. El hecho de que no coincidan sus mercados puede moderar las preocupaciones antimonopolio, pero incluso mercados geográficamente divergentes pueden crear un entorno contrario a la competencia.

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Los consumidores tal vez no vean un alza en los precios en el corto plazo, ya que los mercados no se superponen. Sin embargo, los consumidores tampoco verán una bajada en los precios, que es lo que podría ocurrir si las dos compañías de cable más grandes efectivamente compiten entre sí en la misma arena.

Otro factor a considerar es cómo la escasez de un recurso necesario, como la banda ancha, inevitablemente aumentará el poder de los distribuidores monopólicos perjudicando con ello a los proveedores de contenidos y a los consumidores. El lunes, el mismo día en que Netflix anunció que subiría los precios para los nuevos clientes a fin de ayudar a pagar las inversiones en los programas originales, el CEO, Reed Hastings, dijo que se oponía al acuerdo Comcast-Time Warner Cable.

“No sé si queramos que alguien controle la mitad del Internet en Estados Unidos”, dijo Reed a analistas en una videoconferencia.

¿Por qué pierden los usuarios?

Los consumidores pierden, en última instancia, cuando los proveedores de contenido se ven cada vez más forzados a pagar por una porción del limitado “espacio” de banda ancha de las compañías de cable, teléfono y satélite. Además, al adquirir meramente a los suscriptores de Time Warner Cable, Comcast está evadiendo la necesidad de construir una nueva infraestructura propia.

Eso es un gran negocio para Comcast, pero no para Estados Unidos, que ocupa el puesto número 35 en el mundo en capacidad de banda ancha de acuerdo con el Foro Económico Mundial, y sus necesidades futuras exigirán importantes inversiones del sector privado para acrecentar la infraestructura.

La insuficiente capacidad de banda ancha afecta la capacidad de los estadounidenses para acceder tanto a la televisión como a Internet en una era cada vez más mediática, lo que puede reducir la velocidad de las comunicaciones, el acceso a la información, la actividad comercial, y debilitar nuestra competitividad en los mercados globales.

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Y aunque un estudio del Pew Center muestra que el 70% de los estadounidenses tienen banda ancha de alta velocidad, algunos expertos se preguntan si la definición de “banda ancha” de la Comisión Federal de Comunicaciones es en sí misma errónea y pinta un cuadro optimista de una realidad sombría.

Por consiguiente, aun cuando la fusión acaso no sea anticompetitiva en términos de eliminar a la competencia existente, obvia y elude la necesidad de que tanto Comcast como Time Warner Cable amplíen sus servicios y compitan agresivamente entre sí en el precio, la calidad del servicio y la capacidad. La Comisión Federal de Comercio debe considerar todo esto antes de aprobar la fusión, y debe examinar las repercusiones a largo plazo de permitir que dos titanes del cable aumenten su presencia de forma artificial en lugar de hacerlo a través de la inversión y la competencia.

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Time Warner Cable y Time Inc son subsidiarias de Time Warner.

CNNExpansión es parte de Grupo Expansión, una empresa de Time Inc, la mayor firma de contenidos editoriales del mundo, con más de 140 títulos. La compañía edita en México 19 revistas, como Expansión y Quién, y tiene 11 sitios de Internet, entre ellos CNNExpansión y CNNMéxico.

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