Internet rápido, ¿en verdad funcionará?

EU propone una reforma para que ciertos sitios web se descarguen más rápido que otros; expertos temen que la medida sólo beneficie a empresas gigantes y desplacen a los blogueros.
computadora joven internet  (Foto: Thinkstock)
James O'Toole
NUEVA YORK -

Los reguladores federales en Estados Unidos están a punto de establecer nuevas reglas a seguir sobre cómo los ciudadanos tienen acceso a Internet.

El presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, por sus siglas en inglés), Tom Wheeler, propuso el jueves pasado nuevas regulaciones que permiten a los proveedores de servicios de Internet como Comcast y Verizon llegar a acuerdos con sitios web y servicios individuales, dándoles prioridad de acceso -o una llamada vía rápida- a sus clientes. La FCC votará sobre la propuesta el 15 de mayo antes de abrirla a los comentarios públicos.

¿Cómo funcionaría la vía rápida?

Todavía no está 100% claro.

Hipotéticamente, uno imaginaría que Amazon llegaría a un acuerdo con Cablevision para hacer que sus resultados carguen dos veces más rápido en el Black Friday. Los servicios de streaming de medios como Spotify podrían querer pagar a los proveedores de banda ancha por un acceso prioritario para asegurarse de que sus usuarios no se queden trabados en un interminable buffering (almacenamiento en la memoria).

Distintas empresas tendrán diferentes enfoques, y dependería de la FCC decidir lo que es razonable y lo que no.

¿Qué cubren las reglas?

Las normas planeadas por la FCC se refieren específicamente a la banda ancha que es utilizada por la mayoría de las conexiones a Internet en el hogar. No cubren la web móvil, que es regulada de manera mucho más ligera.

Las reglas de la FCC tampoco cubrirán acuerdos como el alcanzado a principios de este año entre Netflix y Comcast, en el cual la empresa de video en línea accedió de mala gana a pagar por una conexión directa a la red de Comcast para impulsar las rezagadas velocidades de transmisión. Eso se debe a que la propuesta sólo se refiere a la llamada “última milla” de las redes de banda ancha, donde se conectan directamente a los hogares de los clientes. No se refiere a las conexiones entre las muchas redes que conforman al Internet en general.

¿Por qué permitir una vía rápida?

En una conferencia telefónica con periodistas el jueves pasado, los altos funcionarios de la FCC dijeron que preservar la innovación y la competencia eran sus preocupaciones centrales. La propuesta sigue a una decisión judicial tomada en enero que revocó las anteriores normas de “neutralidad de la red”, las cuales impedían que los proveedores de servicios de Internet bloquearan o “discriminaran injustificadamente” los contenidos en línea. Desde entonces, el regulador ha estado trabajando para elaborar nuevas normas que sean aceptables legalmente.

Pero la FCC dijo que había una serie de posibles casos en los que las conexiones priorizadas podrían ser de utilidad para algunos consumidores sin dañar al mercado más amplio, citando el ejemplo de un monitoreo de frecuencia cardiaca remota para pacientes médicos.

¿Es esto algo bueno?

Podría ser. Ahora que los proveedores de banda ancha recaudarían ingresos tanto de suscriptores en hogares como de proveedores de contenido, es posible que las facturas mensuales se reduzcan en algunos lugares donde la propuesta entre en vigor.

Wheeler también señaló en una publicación de blog el jueves pasado que la propuesta incluye varias protecciones para garantizar que las empresas no abusen de la vía rápida. Cualquier acuerdo entre un proveedor de banda ancha y una empresa de contenido será anulado si la comisión considera que no es “comercialmente razonable”. Wheeler afirma que la evaluación de lo “comercialmente razonable” garantizará que los consumidores no enfrenten aumentos de precios como consecuencia de los acuerdos entre los proveedores de contenidos y las compañías de banda ancha.

La FCC, agregó, anulará cualquier acuerdo que cree un “daño a la competencia y a los consumidores derivado de una actividad de mercado abusiva”, aunque todavía no está claro cómo se implementará ese estándar en la práctica.

La propuesta también prohibiría el bloqueo de contenido legítimo y exigiría un “nivel básico de servicio” para todos los sitios.

“Hay muchos posibles acuerdos de prioridad que dan a los consumidores más servicios de banda ancha y no perjudican la competencia”, dijo Brent Skorup, un experto en políticas de tecnología del Mercatus Center de la Universidad George Mason.

¿Por qué le preocupa a la gente?

Debido a las limitadas opciones que tiene la mayoría de los estadounidenses respecto al Internet de alta velocidad, los partidarios de la neutralidad no son tan optimistas. Les preocupa que si las empresas como Netflix se ven obligadas a pagar para garantizar velocidades adecuadas, esos costos sean trasladados a los consumidores. También existe el temor de que los emprendimientos estén en desventaja frente a rivales más grandes y con mucho dinero, y de que la perspectiva de ingresos por la vía rápida cree un incentivo para que los proveedores de Internet permitan que se genere una congestión.

“El enfoque propuesto es la vía más rápida para castigar a los consumidores e innovadores del Internet”, dijo Netflix.

Tim Wu, profesor de la Escuela de Derecho de Columbia y quien acuño el término “neutralidad de la red”, dice que la propuesta “cambiará profundamente al Internet como una plataforma para la libertad de expresión y la innovación a pequeña escala”.

“Damos por sentado que los blogueros, los emprendimientos y, las organizaciones sin fines de lucro en un Internet abierto llegan a sus audiencias generalmente de la misma manera que cualquier otra persona”, escribió Wu en una entrada de blog para The New Yorker el jueves. “Ahora no lo harán. Estarán al final de la fila, viendo cómo las empresas que pueden pagar las tarifas de las compañías de cable aceleran por delante de ellos”.

Los activistas ya se están preparando para luchar contra la propuesta, y algunos llaman a una ola de protestas similar a la que descarriló la controvertida Stop Online Piracy Act (Ley SOPA) en 2012.

¿En quién confío?

La FCC no tiene un gran historial en cuestiones de neutralidad de la red, y, los estándares subjetivos vagos sobre lo que es “razonable” probablemente no ayudarán a su causa.

Algunos creen que la FCC podría haber impuesto regulaciones más estrictas a los proveedores de banda ancha al tratarlos más como empresas de telefonía. Ese movimiento seguramente encontraría resistencia por parte de grupos de presión bien financiados de la industria, de los cuales formaba parte Wheeler.

Pero a pesar de la débil regulación en los últimos años, los consumidores aún no han enfrentado nada como el escenario de pesadilla que predicen algunos activistas. Vale la pena señalar también que el uso de Internet por parte de los consumidores está cambiando rápidamente hacia las aplicaciones en los dispositivos móviles, así que cualquier regulación que la FCC establezca podría no ser tan relevante en algunos años como lo es ahora.

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