Alan Mulally, la vida después de Ford

El CEO dejará la automotriz este verano, y podría llegar a Microsoft e incluso al Gobierno de Obama; Mulally tiene el mérito de haber evitado mayores daños a Ford durante la crisis de 2008 y 2009.
Alan  (Foto: CNN)
Doron Levin

¿Qué hacer después de capitanear con éxito una gigantesca corporación estadounidense? Alan Mulally se enfrentará a esa pregunta cuando este verano deje el timón de Ford Motor Company. Conforme la automotriz se prepara para un mundo sin su CEO, Alan Mulally se alista para una vida post-Ford… y la perspectiva de otro liderazgo de alto perfil.

¿Invitarán a Mulally para dirigir los destinos de otra titánica compañía como Microsoft, una posibilidad que surgió el año pasado antes de que Mulally dijera que se quedaría en Ford? ¿Podría el próximo presidente de Estados Unidos pedirle que acepte un cargo en su gabinete, al frente de la secretaría de Hacienda, del Trabajo o del Comercio? ¿Tal vez una universidad o escuela de negocios esté buscando a alguien con habilidades cuasi mágicas para formar y motivar equipos?

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Mulally, con su característico carácter discreto, no descarta nada. En una entrevista con Fortune, dijo que estaba “sorprendido por el apoyo de la gente” y por “la cantidad de oportunidades que hay para servir y liderar”. A sus 68 años, se mantiene ágil y con una energía juvenil, por no hablar de su independencia económica. Una jubilación convencional tampoco está fuera de la cuestión. Pero él también se ha mostrado abierto para ver lo que está disponible y escuchar ofrecimientos. Los cazadores de talentos y los comités de búsqueda están determinados a poner a prueba su voluntad de aceptar algo importante, un desafío inusual o difícil que exige a un maestro.

“Yo creo que él querrá seguir sirviendo”, dice Noel Tichy, profesor de administración en la Universidad de Michigan. La sociedad podría beneficiarse, opina, de las raras habilidades que emplean los CEO para resolver misterios comerciales, tales como decidir si cambiar los nombres de marca, cómo desarrollar y vender autos de lujo, y cuándo pedir y amortizar préstamos.

La habilidad más notable de Mulally en Ford fue cambiar la cultura. Predicando con el ejemplo, convenció y motivó a altos directivos y ejecutivos a colaborar, a confiar unos en otros, y a informar las malas noticias sin miedo a las repercusiones. Sorprendentemente, logró esa reforma cultural sin despidos masivos ni zozobra. A Mulally, quien se unió a Ford como director general en 2006 después de una carrera en Boeing, se le reconoce haber conducido a la automotriz a través de los desastrosos años de crisis de 2008-2009 mayormente ilesa y en mucho mejor forma que sus rivales domésticos Chrysler y General Motors.

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Mark Fields, el nuevo CEO designado de Ford, asumirá el control el 1 de julio. Fields ha estado dirigiendo las operaciones diarias durante unos 18 meses como director operativo. Mulally dijo la semana pasada que “no le queda nada por enseñar a Mark”. Y ha decidido dejar la junta directiva de Ford, a fin de no distraer o eclipsar la gestión de Fields.

Bill Ford Jr., el presidente de la automotriz, hace unos años dijo medio en broma que “Alan puede quedarse todo el tiempo que quiera”, así de raras e inusuales eran sus habilidades directivas. Pero esa idea, por muy atractiva que sonara, no es realista. Las corporaciones deben mantenerse capacitando y desarrollando nuevos líderes. Y Mulally, que ya rebasa tres años la edad típica de jubilación, lo sabe.

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La mayoría de los CEOs que se jubilan se contentan con jugar al golf, descansar bajo el sol, pasar más tiempo con sus nietos y unirse a un par de consejos directivos. Jack Welch de General Electric, un CEO de prominencia equivalente a la de Mulally, se retiró en 2001 y ayudó a crear una academia para capacitar a los directores de las escuelas públicas de Nueva York. Welch también trabajó como asesor de una empresa de capital privado, constituyó una escuela de negocios y co-escribió con su esposa, exeditora de la revista Harvard Business Review, una columna que aparecía en numerosos medios.

Dado que la carrera de Mulally en Ford ha terminado, probablemente reciba todo tipo de ofertas. La idea aceptada para un CEO que se jubila es no decidir muy rápido sobre un nuevo proyecto o trabajo, pero tampoco desaparecer de la vista del público por mucho tiempo. En el caso de Mulally, el mundo no lo olvidará pronto, ni su monumental hazaña de capitanear el barco de Ford lejos de las aguas de la quiebra.

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