Los chinos huyen del Coronel Sanders

El escándalo por carne caduca ha tenido un impacto negativo en las ventas de Kentucky Fried Chicken; Yum Brands opera más de 4,500 restaurantes de la marca en China.
kfc  (Foto: Reuters)
Charles Riley
HONG KONG -

KFC hace todo lo posible por limitar los efectos del segundo escándalo alimentario que salpica a su negocio en 19 meses.

Su empresa matriz Yum! Brands advirtió este jueves que las ganancias globales podrían resentirse este año ya que las ventas en China descendieron tras conocerse que uno de sus proveedores utilizaba carne contaminada y expirada.

Yum cortó inmediatamente relaciones con dicho proveedor, incluso cuando su rival McDonald’s decidió mantenerlas pese al escándalo.

La rápida respuesta de Yum, que también opera los restaurantes de Pizza Hut en China, parece no haber importado mucho. Pues la noche de este miércoles, la compañía advirtió a los inversionistas que el escándalo iba a causar grandes problemas.

En un documento que Yum entregó a la SEC (la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos), la compañía afirma que “Estos acontecimientos provocaron una amplia cobertura noticiosa en China que ha socavado la confianza del consumidor, afecta el uso de la marca, y desacredita el trabajo duro de nuestros más de 400,000 empleados chinos”.

La consecuencia ha sido un “impacto negativo importante” en las ventas de tiendas comparables tanto de KFC como de Pizza Hut en China en los últimos 10 días.

A Yum le había tomado cerca de un año recuperar su curso en China luego de un escándalo anterior que estalló en diciembre de 2012, cuando un poderoso medio de comunicación estatal acusó a los proveedores locales de KFC de saturar a sus pollos con antibióticos.

La caída fue inmediata e intensa. Los consumidores preocupados renunciaron al pollo del Coronel Sanders, las ventas se desplomaron y Yum lanzó una frenética campaña de marketing para convencer al público de que su comida era segura.

Aunque muchos operadores estadounidenses de comida rápida ven a China como un mercado de enorme crecimiento, Yum es quien ha colocado la mayor apuesta en la segunda economía del mundo. Opera más de 4,500 restaurantes KFC en China, así como unos 1,250 locales de Pizza Hut, con planes de construir cientos más.

En la exposición ante la agencia reguladora, Yum no se anduvo por las ramas y culpó a la procesadora de carne Shanghai Husi, y a su empresa matriz con sede en Illinois OSI Group, por sus últimas desgracias.

“Yum! Brands está indignada por la supuesta actividad ilegal por parte de Shanghai Husi y sus violaciones de nuestros estándares”, dijo la compañía, agregando que podría tomar acciones legales para recuperar las pérdidas una vez que los funcionarios chinos hayan finalizado su investigación.

Por su parte, el propietario y director ejecutivo de OSI, Sheldon Lavin, se disculpó por las acciones de la compañía, diciendo que son “completamente inaceptables”.

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“No voy a tratar de defender o explicar”, dijo en un comunicado. “Lo que hicieron estuvo terriblemente mal, y estoy horrorizado de que haya ocurrido en mi compañía”.

Para Yum, que tiene que lidiar con otra difícil batalla para recuperar la confianza del público chino, las disculpas no son consuelo. La compañía dijo en su informe ante la SEC que es muy pronto para evaluar el impacto en sus finanzas, pero las ganancias podrían sufrir si las ventas no se recuperan.

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