La acusan de matar a su novio, pero quizá fue General Motors

Una mujer lleva años culpándose por un accidente automovilístico del que quizá no fue responsable; su auto está entre los millones que revisó la firma por una falla en el interruptor de encendido.
mujer mata a su novio  (Foto: tomada de cnnmoney.com)
Poppy Harlow y Amanda Hobor
(CNNMoney) -

Candice Anderson no podía haber estado más orgullosa el día en que compró su Saturn Ion 2004. Era completamente nuevo, y Anderson, entonces de 21 años, había trabajado duro para pagarlo. Menos de nueve meses después era un vehículo destrozado… Anderson estaba al volante y su novio había muerto. Y Anderson pasaría los siguientes 10 años atormentada por la culpa y tratando de reconstruir su vida.

Fue hasta hace poco que supo que el accidente quizás no fue del todo su culpa: el Ion de Anderson se salió de una carretera al este de Texas y se estrelló contra un árbol poco antes del mediodía el 15 de noviembre de 2004.

Su novio, Mikale Erickson, entonces de 25 años, estaba sentado en el asiento del copiloto. Ninguno llevaba cinturón de seguridad. Las bolsas de aire no se abrieron.

Ella resultó gravemente herida, se le desgarró el hígado, se le fracturaron casi todas las costillas, y también sufrió un traumatismo craneal. Mikale Erickson no sobrevivió.

“Yo había atravesado el parabrisas... y su rostro estaba boca abajo en mi regazo”, detalla Anderson (hoy de 30 años) en una descripción que le narraron después porque ella no recuerda nada sobre el accidente.

Lo que nunca olvidará es el momento en que perdió a su primer amor. “Todavía puedo oír su risa, sus grandes carcajadas”, dijo mientras las lágrimas brotaban de sus ojos.

Anderson ha intentado lidiar con el dolor de su pérdida, pero ser calificada de homicida en la última década lo ha hecho casi imposible. “Incluso antes del juicio, fui sentenciada por mi comunidad”, explicó. “Me han dicho un par de veces a la cara que era una asesina, que yo lo maté”.

Anderson, cuya historia fue recogida por primera vez por el New York Times, se declaró culpable de homicidio involuntario (negligencia criminal) en 2007. Cumplió cinco años de libertad condicional, y dice que ha pagado 260 horas de servicio comunitario junto con 2,500 dólares en multas.

Esa condena, por un delito grave, se mantiene hasta hoy en sus antecedentes penales. Después de años de tratar de explicar ese historial a posibles empleadores, está terminando su tercer año en la escuela de enfermería y es una estudiante con honores.

“Los últimos 10 años he estado en una especie de prisión”, afirma.

En febrero de este año, General Motors comenzó a revisar millones de vehículos por una falla en el interruptor de encendido. El interruptor podía cambiar inadvertidamente a la posición "accesory" mientras estaba en marcha, lo que apaga el motor, desactiva las bolsas de aire, los frenos antibloqueo y la dirección asistida.

El Saturn Ion 2004 de Anderson estaba entre los coches llamados a revisión.

Un informe toxicológico tras el accidente muestra que Anderson tenía en su sistema 0.12 miligramos por litro de Alprazolam, la versión genérica de Xanax.

No hay límite legal establecido para los medicamentos con receta como lo hay para el alcohol, expone Robert D. Johnson, jefe toxicólogo de la Oficina del Médico Forense del Condado de Tarrant.

Johnson señala que el Xanax, un medicamento contra la ansiedad, afecta a las personas de distintas maneras dependiendo de su tolerancia, puede depender de la duración del uso y otros factores como la ingesta de alimentos y el peso. Así que es difícil saber qué impacto tuvo el Xanax en Anderson ese día.

Anderson no tenía receta médica para el Xanax, y admite haber tomado una píldora la noche antes del accidente. “Yo tenía una cantidad mínima de Xanax en mi sistema, de eso no hay duda”, reconoce. “¿Si creo que estaba intoxicada ese día? No, no estaba intoxicada”.

Pero las autoridades no estuvieron de acuerdo. Según el informe de la policía, la intoxicación de Anderson “produjo el accidente, que derivó en la muerte de Gene Mikale Erickson”.

El informe policial también contiene una declaración de Rhonda Erickson, la madre de Mikale, afirmando que su hijo y Anderson habían estado “fuertemente intoxicados por drogas ilegales” la noche previa al accidente. Rhonda Erickson ahora reconoce que no los vio a la mañana siguiente, así que no puede comentar sobre el estado de Anderson antes del accidente.

El informe también incluye una declaración del primer testigo en la escena del accidente, Greg Norrell, quien describió a Anderson con las pupilas “enfocadas y no dilatadas”. Cuando Norrell estaba llamando al 911 para pedir ayuda, Anderson le dijo “no, no quiero ir a la cárcel”. Pero Anderson dice que no recuerda nada de eso.

Rhonda Erickson dice que siempre sospechó que algo andaba mal con el auto.

La automotriz General Motors admite que al menos 13 personas han muerto en accidentes como consecuencia del defectuoso interruptor de encendido. Pero la compañía no dará a conocer los nombres al público.

Este año Rhonda Erickson contactó a la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) a petición del New York Times, y la agencia reguladora confirmó en un correo electrónico que ellos creen que su hijo fue uno de los 13. Ken Feinberg, el abogado que administra el programa de compensación de víctimas de GM, dijo el lunes que ha recibido 445 reclamaciones por muerte o lesiones en las últimas cinco semanas. Hasta el momento, ha identificado 19 muertes causadas por el interruptor defectuoso de GM. Muchas de las reclamaciones aún no han sido revisadas, y se espera que lleguen más.

Rhonda Erickson cree que ella nunca se hubiera enterado si no se pone en contacto con la NHTSA. Y fue la propia Rhonda Erickson quien le informó de todo esto a Anderson.

“Creo que no me hubiera enterado nunca”, dice Anderson, señalando que GM nunca la ha contactado por el vehículo defectuoso ni le han informado que la muerte de Mikale está entre las provocadas por la falla mecánica.

“Dejaron que alguien más asumiera la culpa por algo que sabían en ese momento que era culpa suya,” criticó Erickson en una entrevista en su casa rural de Texas donde uno puede ver las fotos de su hijo Mikale y sus dos nietas.

GM respondió a dicha acusación diciendo: “Hoy en día, nuestro trabajo para comprender y solucionar los errores que condujeron a la llamada a revisión del interruptor de encendido está en curso. Como resultado, estamos construyendo una compañía más fuerte que sitúa al cliente y su seguridad en el centro de todos los aspectos de nuestro negocio”.

Mikale era el único hijo de Rhonda Erickson.

A Gene Mikale le sobreviven dos hijas: Siara y Savana, ahora adolescentes que sólo recuerdan a su padre por fotos y anécdotas. “Nunca las llevará del brazo al altar, no puede ir a sus partidos, ver sus logros”, dice Rhonda Erickson.

Cuando se le pregunta si está enojada, Rhonda Erickson responde, “Yo lidio a mi manera con el enojo. Me molesta que GM… tardara tanto tiempo en averiguar lo que estaba pasando, o en informar al público lo que estaba pasando”.

Lo que estaba pasando ha sido descrito por la CEO de GM, María Barra, como un “patrón de incompetencia y negligencia”. Pero ningún encubrimiento, según la compañía. El Departamento de Justicia y el Congreso estadounidense aún están investigando.

Hay pruebas de que General Motors vio numerosas señales de ese interruptor defectuoso durante unos 10 años y no comenzó a corregirlo hasta hace apenas unos meses.

En 2004, el mismo año del accidente de Anderson y Erickson, los ingenieros de General Motors investigaban “apagados involuntarios del interruptor de encendido”, según revela la investigación interna de GM realizada a principios de este año y encabezada por el ex fiscal Anton Valukas.

De acuerdo a dicho informe, “Un error crítico se produjo cuando los ingenieros clasificaron el problema con el interruptor de encendido como un problema sin consecuencias mecánicas en vez de clasificarlo como un problema de seguridad”. En lugar de resolver el problema, “los ingenieros debatieron soluciones parciales, soluciones de bajo costo y corto plazo”.

En el año 2006, Anderson fue procesada y se enfrentó a 20 años de prisión. Ese mismo año, un ingeniero de GM que trabajaba en el interruptor defectuoso mejoró el diseño del dispositivo para los futuros modelos - pero nunca cambió el número de serie de la pieza y nunca alertó a quienes investigaban la causa de los accidentes. El informe Valukas concluyó que los investigadores aplazaron – por años - la búsqueda de la raíz del problema y así emitir un llamado a revisión para los autos afectados.

De hecho, en 2006 Anderson demandó a General Motors en un caso de lesiones personales reclamando que el sistema de bolsas de aire en su Saturn Ion falló debido a que las bolsas no se activaron en el accidente de 2004. Más tarde llegó a un acuerdo extrajudicial con GM por 75,000 dólares, pero tras pagar los honorarios del abogado y a la familia de Mikale, ella terminó con sólo 7,000 dólares. Anderson asegura que ni una sola vez, durante esas conversaciones para llegar a un arreglo, GM mencionó algún posible problema con el interruptor de encendido del vehículo.

Y en 2007, mientras Anderson se declaraba culpable de un cargo de delito grave, General Motors emprendió su propia investigación sobre ese accidente y lo calificó de “inusual,” advirtiendo que “las bolsas de aire deberían haberse activado” dada la gravedad del impacto.

Candice Anderson y Rhonda Erickson dicen que GM nunca les dijo nada de eso. La primera vez que leyeron sobre el tema fue cuando se publicó el informe Valukas.

A pesar de todas estas señales de alerta, GM esperó hasta este año para emitir una llamada a revisión para el interruptor defectuoso. La empresa ha revisado 2.6 millones de vehículos por esa falla.

Anderson quiere un indulto y que se limpien sus antecedentes penales, y en Washington hay algunos que la apoyan: Durante una audiencia del Senado en julio, el senador Richard Blumenthal, demócrata de Connecticut, preguntó a la CEO de GM, Mary Barra, si ella recomendaría al gobernador Rick Perry indultar a Anderson.

Barra respondió: “Creo que proporcionaremos información para apoyar esa decisión, pero... yo no creo que sea algo que me corresponda hacer. Yo no tengo todos los hechos del caso”. El senador Blumenthal repuso que esa respuesta era “indigna de GM” y pidió que Barra lo reconsiderara.

Incluso la fiscal de distrito del Condado Van Zandt en materia penal, quien procesó a Anderson, quiere su indulto. Después de conocer la revisión de la falla mecánica emprendida por GM, Leslie Poynter Dixon, ahora en la práctica privada, escribió una carta pidiendo el indulto para Anderson.

Escribió: “Tras conocer esta información, mi opinión es que ninguna acción u omisión de la señora Anderson fue la causa del accidente que llevó a que se le imputaran cargos criminales... Siento que es importante que, en este punto, hagamos lo que esté en nuestras manos para aliviarle cualquier daño y dolor adicional derivado de esta horrible tragedia”.

Anderson planea presentar una solicitud de perdón por medio de su abogado.

El ex policía del estado de Texas que investigó el accidente, Pete Asplund, cree que Anderson nunca habría sido procesada si hubiera sido del conocimiento público que su auto tenía un defecto. “Todo pudo haber sido distinto para Candice y también para Mikale” Asplund tiene la esperanza de que Anderson sea indultada.

La CEO de GM Mary Barra ha ofrecido disculpas en repetidas ocasiones a las víctimas y sus deudos. La automotriz ha establecido un fondo de compensación para las personas que resultaron lesionadas en estos accidentes, y se ha ofrecido a pagar al menos 1 millón de dólares a las familias de los que murieron.

Anderson y Erickson han retirado la demanda que presentaron en junio contra GM por homicidio culposo y lesiones personales. Por ahora, planean participar en el fondo de compensación a las víctimas. Dicen que pueden volver a presentar su demanda en una fecha posterior. Su más reciente demanda contra GM pretende anular el acuerdo extrajudicial previo entre Anderson y el fabricante.

Pero Anderson aclara que su lucha no es por el dinero. “Estoy luchando por mi justicia”, dice con una fuerza renovada en su voz. “Quiero reivindicación... quiero que la gente sepa que fue el auto, no yo”.

Ella también cree que algunas personas en GM deberían enfrentar cargos criminales. “Creo que si una chica de 21 años fue acusada de homicidio por negligencia... alguien debería ser penalmente responsable”.

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Rhonda Erickson todavía se siente culpable por haber culpar inicialmente a Anderson y a su hijo del accidente. “Yo estaba enojada con ellos,” señala. Pero entonces cayó en cuenta, “Ellos no tuvieron opción ese día. No fueron descuidados, sólo estaban en un vehículo defectuoso”.

Cada 15 de noviembre Anderson va a visitar la tumba. Limpia la suciedad de una pequeña placa de aluminio que lleva el nombre de Mikale grabado y deja unas flores. Ella sabe que la última década ha sido un infierno para ella, pero reconoce que fue él quien pagó el precio más alto.

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