Aguas profundas, la prueba de fuego de la reforma energética

Las licitaciones atraerán a las mayores petroleras del mundo en una zona apenas explorada por Pemex; pasarán años antes de producir pero añadirán reservas para México y potencial para los privados.
petroleo2  (Foto: Especial)
Edgar Sigler /
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La cuarta fase de la llamada Ronda Uno marcará el progreso de la reforma energética para el siguiente año, pues el éxito de esta licitación implicará inversiones y producción petrolera mucho mayores que las anteriores tres juntas, explicaron analistas del sector.

“En el fondo la reforma energética se hizo para explotar los vastos recursos no convencionales de México, por lo que el anuncio de la cuarta fase es el más importante hasta ahora en este proceso”, afirmó Pablo Medina, analista en materia de hidrocarburos, de la consultora internacional Wood Mackenzie.

La siguiente fase de la Ronda Uno, que arrancará con la apertura de la base de datos en enero de 2016, cuenta con 10 áreas a licitar en contratos de licencia; 6 en la región de la Cuenca Salina, y 4 en el llamado Cinturón Perdido de Plegado, donde las profundidades van de los 500 a 3,000 metros de tirante de agua, es decir, antes de perforar el lecho marino.

La zona fronteriza del Golfo de México, donde por años se ha sabido que existe un enorme potencial, apenas ha sido perforada 30 veces por Pemex; mientras que en la parte de Estados Unidos existen más de un millar de pozos, con un ecosistema amplio de compañías en lo que se llama Great White.

“Las perspectivas en el sector para el siguiente año se ven brillantes para México, a pesar del entorno de precios bajos”, opinó el especialista de la consultora FTI Consulting Pablo Zárate.

Pemex también puede participar en esta fase, y de hecho ha enfatizado su interés en participar en aguas profundas, aunque a través de asociaciones con privados con la figura de los farm-outs, pero la falta de anuncios acerca de estas licitaciones supusieron el gran ausente de esta cuarta fase, dijo Pablo Medina.

“Quieren ir a aguas profundas (Pemex) con alianzas en la cuarta fase de la Ronda Uno, la de aguas profundas, y veremos cómo participa en esta licitación (…) pero qué pasa con los farm-outs, pues ahí hay mucho interés y esperanza de que tenga un impacto significativo”, dijo el director del programa de Energía de la Universidad de California, San Diego, Jeremy Martin.

Las grandes compañías petroleras privadas junto a las paraestatales, se van a posicionar como los operadores con las capacidades técnicas y experiencia que puedan atraer a socios financieros para participar por los campos que licitarán las autoridades mexicanas, consideró Medina.

“Mientras que los mínimos de Hacienda sean razonables, como ha pasado en las últimas dos licitaciones, puede ser muy interesante para estas empresas”, dijo el analista de Wood Mackenzie.

Las compañías operadoras deberán conjuntar activos por 10,000 millones de dólares (mdd), o capital contable de 2,000 mdd, además de contar con experiencia en perforación de al menos 1,000 metros de profundidad entre 2011 a 2015, entre otros requisitos, que sólo las grandes firmas del sector como Exxon, Chevron, Shell, BP o Statoil; quienes deberán además asociarse con importantes socios financieros.

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Los bajos precios del petróleo jugarán su papel dentro de esta licitación, pero los proyectos en aguas profundas tienen un panorama de entre 8 a 6 años para comenzar la extracción de los primeros barriles de crudo, por lo que las apuestas se centrarán en hacerse de las importantes reservas de hidrocarburos que ofrece esta zona, dijo Medina.

Las inversiones por bloque licitado ascenderán a los 4,400 millones de dólares durante la vida de cada uno de las 10 áreas que se adjudicarán a inicios de 2017.

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