Así intenta Pemex evitar que le roben

La petrolera implementa nuevos sistemas para mantener seguros sus ductos y reducir accidentes; pese a sus esfuerzos, la ordeña de combustible alcanza los 27,000 barriles diarios.
ducto  (Foto: Agencias)
Jessica Bigio
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Una veintena de sillas en un espacio abierto de la torre de Pemex, en la Ciudad de México, están ocupadas las 24 horas del día, los 365 días del año. Siempre hay alguien sentado en ellas, con los ojos bien puestos en los monitores de enfrente, en total concentración y silencio. Estos empleados se turnan cada ocho horas, y no se paran de sus sitios ni para comer. Es uno de los centros de control de la petrolera, enfocado en el negocio del gas, donde Pemex supervisa cómo operan sus redes en México.

La compañía tiene cuatro estaciones de control: junto a ésta de gas, están las de refinación, petroquímica y la de exploración y producción. “Cada estación ve una red de ductos distinta, pero la forma en que operan es muy similar”, explica René Becerra, gerente de Operación de Ductos en Pemex.

Las cuatro utilizan la misma plataforma para vigilar las redes de la petrolera: el sistema SCADA (Supervisory Control and Data Acquisition), que monitorea la situación del transporte de gas y combustibles en México en tiempo real y permite tomar decisiones en casos de emergencia “a control remoto”. Pemex lo introdujo en el año 2000 para su segmento de gas, y desde hace tres años también lo utiliza para controlar el resto de hidrocarburos.

“Siempre ha habido un centro de control para coordinar la seguridad de todas las operaciones”, dice Becerra. “Pero antes se hacía de manera manual, y no se tenía toda la información conjunta, que es la oportunidad que te da el SCADA”.

Cada controlador —en cada estación hay unos 20— observa un mapa en su pantalla, con los ductos que le corresponden. Tiene que estar atento a los valores que indican las variables: presión, temperatura, calidad del producto y empaque. Si están normales, aparecen en verde. Si están levemente alteradas, se consideran ‘anormales’, y si están lejos de los mínimos o máximos permitidos, aparecen en rojo, en estado de emergencia.

Por ejemplo, si el indicador de presión cambia bruscamente, muestra que hay una fuga. Entre otras opciones, eso puede indicar que alguien está ‘ordeñando’ un ducto de Pemex, es decir, robando el combustible. En ese caso, el controlador debe actuar de inmediato, y tiene la autonomía para hacerlo. Con sólo un clic desde su oficina, es capaz de cerrar una válvula y detener el flujo de combustible.

“Lo más importante ahí es el tema de la seguridad, lo que eso implica”, apunta Eduardo Marín, titular de Información y Prensa de Pemex.

Los centros de control y el sistema SCADA están entre los principales componentes del programa de seguridad, salud y protección ambiental de Pemex. Junto con otras herramientas, como auditorías aleatorias, capacitaciones, informes, análisis y el mantenimiento constante de sus instalaciones, la petrolera intenta disminuir su índice de frecuencia de accidentes, el impacto ambiental de su negocio y los robos de combustible.

La seguridad es uno de los trabajos menos conocidos de Pemex, pero es de los más importantes para su operación diaria, dice Luis Betancourt, subdirector de Disciplina y Seguridad Operativa de la petrolera. “Llegar a los indicadores de seguridad que tenemos no es fácil, se requiere una disciplina operativa. Eso no quiere decir que ya lo hayamos logrado. La seguridad, la salud y la protección ambiental son de todos los días, es un esfuerzo diario”.

Antiordeñas

La ordeña de gasolina es uno de los grandes problemas de la petrolera estatal. La extracción de combustible a Pemex alcanza los 27,000 barriles diarios, según reveló Miguel Tame Domínguez, director general de Pemex Refinación, en el Foro de Refinación, Gas y Petroquímica de septiembre. A causa de estos robos, entre enero y agosto de 2014 la empresa perdió 7.5 millones de barriles, equivalentes a 15,300 millones de pesos (mdp).

Además de afectar el negocio de la compañía, las tomas de gasolina ponen en riesgo la seguridad de los ductos. “Los accidentes más graves en ductos en México han sido provocados por un intento de colocar una válvula para robar combustible”, dice Luis Miguel Labardini, socio de la consultora especializada en energía Marcos y Asociados. “Es un fenómeno muy extendido en el país, particularmente en el sureste, en el estado de Veracruz, de Puebla, Tamaulipas y Sinaloa”.

Cuando las pantallas de las salas de control muestran una variación anormal en el empaque de combustible, que es la cantidad de producto necesario para que éste se inyecte y se extraiga, puede tratarse de un robo de gasolina. Los controladores se encargan de cerrar los tubos en cuanto detectan estas fugas, pero no pueden saber con certeza si el incidente se produjo por una ordeña. Estas variaciones también pueden deberse a otras cosas, como fallas técnicas en las instalaciones.

La naturaleza de la fuga la determinan las autoridades. “Ésa es información que luego analiza la policía”, dice Juan Carlos Salas, subgerente de Tecnologías para el Transporte en Pemex. “Ellos investigan a qué hora fue, si en esa zona ya hubo más, si existe algún patrón, etcétera”. Por ello, es muy difícil saber con rapidez en qué lugares hay robos de combustible.

Aunque Pemex detectó un gran aumento de tomas clandestinas en los últimos años, el volumen de combustible robado en realidad disminuyó, porque el sistema SCADA permite atender las fugas con más eficacia, dice Betancourt, de Pemex. “Hemos hecho esfuerzos por combatir los robos, pero es un fenómeno grande, está ahí para quedarse”.

Explosiones accidentales

Este monitoreo de la información de la presión, la temperatura y el empaque del combustible también puede salvar vidas. Por ejemplo, si la presión de un ducto está demasiado alta y la petrolera no actúa con rapidez, existe el riesgo de que explote. “Antes del SCADA teníamos otros procesos que te llevaban días, incluso semanas para contabilizar las variables”, cuenta Becerra, gerente de Operación de Ductos en Pemex. “Ahora muchos eventos se pueden prevenir gracias a la inmediatez”.

Pemex tuvo en 2014 un índice de frecuencia de accidentes de 0.38 por millón de horas trabajadas por cada empleado. Es un 33.3% menos que en 2013, según el informe de sustentabilidad de la empresa. Esta cifra es el mínimo histórico. En 1996, por ejemplo, este índice fue de cerca de cinco accidentes.

Este logro, según Betancourt, se debió en parte a la implementación de SCADA y a que la petrolera unificó sus sistemas de seguridad.

Sin embargo, mientras los accidentes mortales en sus instalaciones no desaparezcan, Pemex deberá continuar mejorando sus medidas de seguridad.

Una de las explosiones más recientes ocurrió en el gasoducto Escobedo-Santa Catarina, en el municipio de García, Nuevo León. El incidente provocó la muerte de cuatro trabajadores. La empresa declaró que el incendio fue ocasionado por un golpe de maquinaria propiedad de particulares.

Pemex realiza inspecciones en línea para dar mantenimiento a los gasoductos, dice Labardini, de Marcos y Asociados. Para ello, explica, la compañía introduce diablos instrumentados, que son aparatos inteligentes que tienen sensores. Esos sensores viajan a lo largo del ducto y detectan la pérdida de metal en el tubo. “La petrolera sí le da una gran importancia a realizar estas inspecciones”, afirma este experto.

Sin embargo, Ramsés Pech, analista de la industria energética y consultor de Caraiva y Asociados, opina que parte de la red de ductos requiere ser modernizada, ya que muchos datan de hace 20 años y fueron construidos con técnicas anteriores. “No importa que les hagan el mantenimiento, ya tienen un desgaste muy interno”, dice. “Si vamos a incrementar la producción de gas, por ejemplo, se necesita infraestructura nueva que traiga innovación”.

Para evitar que haya nuevos accidentes, añade este experto, es necesario verificar si el mapa de riesgos de los ductos más viejos está actualizado. “Las señalizaciones en los gasoductos podrían no estar vigentes”, advierte.

Martín Castillo, coordinador operativo de Protección Civil de Nuevo León, cree que el problema no es sólo de la propia red de ductos. Según afirma, algunas de las empresas constructoras que operan en las zonas donde hay tuberías no consultan debidamente esa información para saber si hay riesgo en el área donde trabajan.

Un tema de nunca acabar

Además de las ordeñas y los accidentes, la contaminación medioambiental es el otro tema en materia de seguridad que tiene la prioridad de Pemex. Aunque las fugas y los derrames en ductos aumentaron 4% el año pasado, en comparación con 2013, el volumen de producto derramado disminuyó 80%, según datos de la propia empresa.

Pero no todo fueron buenas noticias. En materia ambiental, las emisiones de dióxido de carbono ascendieron a 45 millones de toneladas, 10.7% más que en 2013. “Este aumento se debió a una mayor quema de gas amargo con alto contenido de nitrógeno en el Activo de Producción Ku-Maloob-Zaap de la Región Marina Noroeste”, indicó Emilio Lozoya, director general de Pemex, en su informe de sustentabilidad.

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La petrolera ya trabaja para reducir la quema de gas, dice Betancourt, de Pemex. “A veces las críticas son frustrantes, se hace un gran esfuerzo para tener operaciones seguras”, afirma el ejecutivo. “Hemos tenido algunos problemas, pero si alguien tuviera un archivo histórico, vería de forma muy clara que hay una diferencia”.

Mientras la empresa explora nuevas tecnologías y metodologías para asegurar sus campos, las 20 sillas del centro de control de la torre de Pemex seguirán ocupadas, día y noche, durante todo el año.

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