Alma Rosa García Puig

Directora General de Cinemex, 36 años.
Alma Rosa García Puig  (Foto: Gilberto Contreras)
Adolfo Ortega

Alma Rosa García Puig, quien dirige la segunda cadena de cines más grande del país con 150 complejos y 5,400 empleados, ocupa el lugar 12 en el ranking de las 50 mujeres + poderosas de México.

Tras fusionarse con MMCinemas, del empresario Germán Larrea (y sumar 32% de participación de mercado), ella siguió a la cabeza de la compañía. Promete inaugurar 200 pantallas más en los próximos 18 meses.

En nuestro ranking, García Puig está después de Griselda Hernández, directora general de UPS México, quien ocupa el lugar 11.

En el 13 está Katia Calderón Brown, presidenta y directora general de GMAC mexicana.


RUDA Y CURSI

A los 23 años, Alma Rosa García Puig solía ir el cine como cualquier otra joven de su edad. La diferencia era que ella no iba a ver las películas. Iba a programarlas en cartelera.
 
Su primer trabajo en Cinemex en 1995 fue evaluar la rentabilidad de los filmes que la cadena de cines, recién creada, proyectaba en sus salas. Eran tiempos difíciles. Los socios fundadores de Cinemex, Adolfo Fastlicht, Miguel Ángel Dávila y Matthew Heyman, habían logrado reunir el capital para lanzar la empresa un año antes. Creían que el país ya estaba preparado para tener cadenas de cines de primer nivel, una vez cancelada la restricción del precio controlado, vigente por muchos años.
Así, abrieron su primer complejo en la capital, pero en 1995 se atravesó la crisis económica. Trabajar en una compañía nueva y en medio de un caos económico obligó a Alma Rosa García a conocer mejor cada una de las áreas de Cinemex. No sólo programaba las películas, sino que le tocó llevar las copias a los cines y hasta atendió a los clientes detrás del mostrador, vendiendo palomitas.

“Es una mujer muy inteligente, sumamente inteligente”, dice Heyman, quien la contrató para Cinemex hace 14 años. “Tiene una habilidad especial para manejar números y resolver problemas, y una personalidad muy especial: es firme, fuerte”.

La compañía sobrevivió a la crisis y revolucionó el concepto de ir al cine. Impulsó el formato de multisalas y llenó de pantallas la capital del país. Alma Rosa García avanzó en el organigrama y en 1996 se hizo cargo, además, de la relación comercial con los estudios cinematográficos. Era también responsable de la publicidad de los complejos y de las películas que la empresa proyectaba.

Luego de 15 años en la compañía, García fue nombrada directora de la empresa en mayo de 2008, a la salida de Dávila. “No me sorprende, era de esperarse que llegara a este nivel”, comenta Heyman.

“Siempre ha sido muy inquieta, pero desde que está en puestos directivos, se ha vuelto aún más aguerrida”, dice María de la Gracia Puig de García, su madre. “Antes se vestía con ropa de colores, hoy sólo se viste de negro”.

Son ligas mayores y lo que está en juego es la rentabilidad de los accionistas. Además, nunca falta quien quiera aprovecharse de la diferencia de género para imponer sus condiciones. “Al principio era difícil, pero llega un momento en que tienes que decir ‘a mí no me va a afectar lo que me diga este güey’”, explica García.

En Cinemex, 48% de los 2,600 empleados son mujeres, pero a nivel directivo tienen poco lugar. García es la única mujer en la mayoría de las reuniones. “Trabajar entre puros hombres te obliga a ser más dura, más racional, a no dejarte”. Los problemas son casi siempre los mismos: si eres jefe, no hay horarios de trabajo. Y si eres mujer, no hay concesiones especiales. De hecho, existe un punto en contra: se debe trabajar más para ser reconocida igual que un hombre. En donde no ve diferencia por género es que hay que pagar un precio por escalar el organigrama. “A mí me costó un marido”, afirma.

 quote-alma-rosa.gifNuevos desafíos
El primer reto que tuvo García lo puede dar por superado. A unas cuantas semanas de haber asumido la dirección le avisaron que venderían la empresa. A ella le tocó recibir los procesos de due dilligence que siete posibles compradores hicieron a Cinemex.

A fines de 2008 se conoció al comprador: Germán Larrea (uno de los hombres más ricos del país), quien está en un proceso de diversificación personal de inversiones, estrategia que lo lleva del negocio de la minería al del entretenimiento. Larrea ya era dueño de la cadena MMCinemas, con más de 100 complejos, arriba del doble que Cinemex.

Contrario a lo que suele suceder en las adquisiciones, quien se quedó al frente de la empresa fusionada fue la cabeza de la firma comprada, y no la de la compradora. Alma Rosa García asumió el mando de una compañía ahora con 1,500 pantallas en 56 ciudades y 5,400 empleados.

Su primer reto será homologar los sistemas de cómputo y empezar a generar sinergias lo más pronto posible. La idea es mejorar la rentabilidad del negocio. Luego, debe unificar la imagen de los MMCinemas a la de Cinemex, que de las dos, es la marca que prevalecerá. Además, el crecimiento orgánico de la empresa continúa: en los siguientes 18 meses la firma abrirá más de 200 pantallas.

Y esto lo tendrá que hacer, como en 1995, en medio de una profunda crisis. Y en una industria que vive la paradoja de no tener crecimiento, pero que, en aras de mantener participación de mercado, construye más salas. “Es en las crisis donde surgen las mejores oportunidades para las empresas, hay que saber capitalizarlas”, dice García.

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La compañía tiene otro flanco difícil: una fuerte presión en sus costos. Más de una tercera parte de los mismos se cotiza en dólares, desde la renta de las películas hasta las palomitas importadas. Y luego viene el choque de culturas en la integración. “Ella lo hará muy bien”, asegura Hayman. “Suele asumir el control de cada situación, ésa es una de sus características”.

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