Exitosas... a pesar de la crisis

Conoce el ranking del poder femenino en México con las ejecutivas que deciden sobre 18% del PIB; en plena crisis, sus empresas sumaron en 2008 ventas por 2 billones de pesos, 9.8% más que en 2007.
Grace Lieblein  (Foto: Alfredo Pelcastre / Mondaphoto)
Gisela Vázquez y Gonzalo Aránguiz

Una ejecutiva, Grace Lieblein, toma las riendas de GM en el momento más difícil de la automotriz en Detroit. Ella ocupa el segundo lugar de nuestro ranking 2009 de las 50 Mujeres más poderosas.

El primer lugar lo tiene María Asunción Aramburuzabala, vicepresidenta de Grupo Modelo.

Con el nombramiento de Lieblein se mantuvo el equilibrio de al menos una mujer presidiendo una terminal, después de que Louise Goeser dejara la dirección de Ford de México en marzo.

Pero esta ejecutiva de Chicago decidió no volver a su país, sino que aceptó la oferta para dirigir Siemens, en un año plagado de licitaciones.

Goeser comenzará a competir al tú por tú con otra ejecutiva de una empresa internacional interesada en las obras de gobierno, Cintia Angulo, de Alsto.

Hay dos casos inéditos en el ranking: Nicole Reich, que sigue siendo la única mujer al frente de un banco -Scotiabank-, y Angélica Fuentes, la pionera a nivel mundial dirigiendo y administrando un club de futbol: las Chivas de Guadalajara.

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Los últimos meses no han sido sencillos, pero ninguna se ha quedado sin respuestas y hasta lograron cerrar el año mejor que la propia economía mexicana. Las empresas en las que ocupan altos puestos nuestras ‘50 mujeres más poderosas’ sumaron en 2008 ventas por casi 2 billones (millones de millones) de pesos, 9.8% más que en 2007.

Pero todas están ‘en guardia’. Este año, el equipo de Inteligencia de la revista Expansión –que, valga contar, está formado 75% por mujeres– sumó una consulta extra a los cuestionarios: ¿cómo piensan enfrentar la crisis?

No hubo ni una sola respuesta pasiva: todas tienen un plan en marcha, una ruta y una meta. Es más, buena parte de las 100 respuestas revela que quieren sacar ventaja, que no sólo desean esquivarla, sino que buscan salir fortalecidas de la crisis. La mayoría respondió que no perderá de vista su mercado, que serán activas frente a la competencia y reforzarán la comunicación interna con sus equipos.

La ambición, generalmente asociada con el género masculino, empieza a feminizarse. “A veces las cosas nos van mal porque no tenemos expectativas altas y no nos animamos a pedir más”, dijo hace algunas semanas en un foro sobre liderazgo femenino, y ante cientos de gerentas, Victoria Álvarez, vicepresidenta de Compras, Mercancías Generales y Ropa de Wal-Mart y Superama.

La crisis ha generado mucha movilidad
El 2009 también es un año complicado. A muchas mujeres les agarró la tormenta recién llegadas a sus puestos. Una de ellas es Lieblein (2), que tomó las riendas de General Motors 24 horas después de que el presidente de la automotriz acudiera al Congreso de EU a pedir miles de millones de dólares para evitar la quiebra. La ex presidenta de Ford México Louise Goeser (3) tiene apenas un mes en la silla más importante de Siemens, lo mismo que Carmina Abad (14), VP de MetLife, quien deberá convencer al gobierno sobre las ventajas de invertir en prevención en un año de ahorros forzosos. Marta Jara (18), la directora general de Shell en México, debutó en la dirección general el mismo mes que estallaba en Wall Street la primera granada de la crisis y que ella cortaba las cintas de la mayor planta terminal de regasificación del país.

Manejan deudas millonarias, como la que está negociando Mayela Rincón (25), de 1,500 MDD de Corporación Durango, deciden sobre inversiones millonarias, como María Asunción Aramburuzabala (1), emprenden negocios que traspasan las fronteras, como Blanca Treviño (4) y Ana María Olabuenaga (15), y hasta dirigen –como en ningún otro lugar en el mundo– un negocio que parece tan masculino como un club de futbol, al estilo de Angélica Fuentes (6).

Hace unas semanas el diario Financial Times publicó un análisis en el que planteaba las razones por las cuales las empresas dirigidas por mujeres habían perdido menos o incluso crecido en ventas en 2008 versus aquéllas manejadas por ejecutivos. ¿La razón? El mercado premia a las compañías que no son tan proclives a tomar riesgos en entornos adversos y el management femenino suele ser mucho menos agresivo y aventado que el masculino y más enfocado en el largo plazo.

Es verdad, esto no significa que si Lehman Brothers se hubiera llamado Lehman Sisters se habría salvado de la quiebra, pero sí indica que las empresas necesitan tener un mayor equilibrio entre riesgo y mesura. Lo mismo entre hombres y mujeres.

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