Cómo cometió Madoff su fraude

El financista acusado de fraude está tras las rejas, pero los secretos de su estafa son un misterio; una investigación de Fortune revela datos desconocidos del engaño del que fuera líder del Nasdaq.
Bernard Madoff  (Foto: Archivo)
James Bandler y Nicholas Varchaver
NUEVA YORK -

Los empleados estaban paralizados. De pie, en medio del recinto de operaciones de Bernard L. Madoff Securities ubicado en Manhattan, media docena de empleados miraban fijamente una televisión montada en el techo mientras CNBC transmitía un informe sobre la misteriosa muerte del director de un fondo de cobertura en Palm Beach a finales del 2007. El difunto había llevado una doble vida y, según parecía, la policía consideraba incluso la posibilidad de que hubiera sido asesinado. "Bernie", le preguntó alguien a Madoff, quien por casualidad pasaba por ahí, "¿has oído algo sobre este tipo?"

Madoff le echó un vistazo a la pantalla, palideció y perdió los estribos: "¿Por qué demonios estaría interesado en una porquería como esa?" Los empleados retrocedieron. "Nunca lo había visto reaccionar así", dice un operador de Madoff que presenció el arrebato. "Estaba claro que la noticia lo había afectado".

Semejante pérdida de control era por completo inusual para el jefe de Bernard L. Madoff Securities. Pero en el momento, los operadores no sabían que éste tenía una segunda vida extremadamente elaborada tan sólo dos pisos más abajo de donde estaban, una que lo llevaría hacia una épica e inevitable explosión. Se requería un pase especial para entrar a la "oficina trasera" del piso 17, donde Madoff conducía su esquema Ponzi de 65,000 millones de dólares. E incluso si una persona lograba entrar, no había mucho que ver: un anticuado servidor IBM guardado bajo llave, montones de estados de cuenta bursátiles, y un personal de alrededor de 20 empleados administrativos y oficinistas.

En retrospectiva, había pistas, como lo descubrió una investigación de Fortune. El servidor IBM, por ejemplo, un AS/400 que databa de los 80s, era tan viejo que algunos datos debían teclearse a mano, no obstante, Madoff se negaba a reemplazarlo. La máquina -a la que el gobierno le hizo una autopsia- era el centro neurálgico del fraude. Las miles de páginas de estados de cuenta que imprimía, mostraban operaciones que nunca se hicieron.

Además, estaba el hombre que dirigía el piso, Frank DiPascali, segundo al mando en el 17. Era un veterano que había trabajado durante 33 años en la firma, con un fuerte acento de Queens y escolaridad de bachillerato. Pero nadie estaba muy seguro de lo que hacía o cuál era su puesto. "Era como un Ninja", dice un antiguo operador del piso de arriba. "Todos sabían que era importante, pero era como una sombra".

Incluso después de que todo detonó hace cinco meses en un llamativo despliegue de traición y recriminación, el esquema de Madoff -quizá el mayor fraude de inversión en la historia de los Estados Unidos- permanece entre los más difíciles de penetrar. Por lo general, los casos de fraudes administrativos comienzan con una silenciosa investigación entre bastidores, seguida por una serie de pactos con empleados subalternos, quienes son presionados por los fiscales para revelar detalles acerca de sus superiores. Paso por paso, los fiscales se mueven hacia arriba. Por último, viene el desenlace: el líder es esposado y arrastrado a la corte.

Pero, con Madoff, todos los aspectos de esa narrativa tradicional se han invertido. El caso comenzó con su asombrosa confesión, la cual desató la investigación. Aunque Madoff alegaba haber cometido los crímenes solo, una sospechosa niebla envolvió de inmediato a los miembros de su familia que trabajaban en la firma, así como a sus empleados y socios de negocios.

Hoy, esa niebla podría estar a punto de disiparse. Fortune se enteró de que Frank DiPascali intenta negociar un acuerdo con los fiscales federales, según el cual, podría divulgar su conocimiento enciclopédico del esquema de Madoff a cambio de una sentencia reducida. Y a diferencia de su jefe, DiPascali está dispuesto a revelar nombres.

De acuerdo con una persona familiarizada con el asunto, DiPascali no tiene evidencias de que otros miembros de la familia de Madoff participaran en el fraude.

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Sin embargo, está preparado para testificar que manipuló los falsos rendimientos en favor de algunos inversionistas clave de Madoff, que incluyen a Frank Avellino, quien solía dirigir un supuesto fondo subordinado; Jeffry Picower, cuya fundación debió cerrar como resultado de las pérdidas relacionadas con Madoff; y otros. Si, por ejemplo, uno de los clientes especiales de la firma obtenía grandes ganancias en otras inversiones, bastaba con que le avisara a DiPascali para que éste inventara una pérdida que redujera el consecuente cobro fiscal. De ser así, significaría que ciertos inversionistas sabían que sus rendimientos eran sospechosos. (Los abogados de Avellino y Picower se negaron a comentar al respecto. Marc Mukasey, el abogado de DiPascali, dice, "Esperamos y alentamos una investigación minuciosa").

La aparición de este potencial testigo estrella podría hacerles frente a las suposiciones acerca del caso: Algunas personas presuntamente involucradas en el fraude tal vez no lo hayan estado, y un pequeño grupo de inversionistas de Madoff que parecían ser víctimas inocentes, tal vez no lo sean después de todo. Pero pensándolo bien, pocas cosas acerca de la vida de Bernie Madoff han resultado ser lo que parecen.

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