Arquitectura verde

La verdadera revolución verde no está en instalar costosos equipos en algunos edificios.
Antonio Toca Fernández

Verde, sustentable y ecológico son términos de moda que utilizan en su beneficio los cantantes, actores y figuras del espectáculo para ser aceptados. Como no podían quedarse atrás, muchos arquitectos convertidos súbitamente en promotores de esas ideas se presentan como nuevos mesías de la arquitectura verde.

Incluso, ya se están anunciando edificios verdes para atraer a una “ecoélite”, ante la cada vez más clara presión social para mejorar el diseño y el mantenimiento de casas y edificios que consideren todo su ciclo de vida y su impacto en el uso de recursos y energía. Al respecto, los avances en Alemania, Australia, EUA, Inglaterra o Nueva Zelanda son muestra de la dirección que deberán tomar los arquitectos y constructores para perfeccionar los diseños de sus edificios.

La sustentabilidad ya es tan importante que formó parte de las campañas de los candidatos para gobernar Estados Unidos, lo que es un reflejo de la revolución de los “cuellos verdes”, que estima que lograr un sistema de energía ambientalmente sustentable puede representar nuevas fuentes de trabajo para entre dos y cinco millones de personas en los próximos 10 años.

Es evidente que desde hace tiempo urge proteger y cuidar el medio ambiente en contra del impacto negativo que tienen los inmuebles y su funcionamiento, pues no tomar en cuenta desde el proyecto arquitectónico las características del clima, altitud, orientación y entorno físico generó una enorme cantidad de construcciones con un gran dispendio en el consumo de recursos no renovables.

Sin embargo, hay que tomar en cuenta que la verdadera revolución verde no está en que en algunos edificios se instalen costosos equipos. Por el contrario, será verdaderamente verde cuando millones de edificios estén bien orientados, tengan colectores solares económicos, buenos aislantes y sistemas de iluminación más eficientes. Sólo con la suma de millones de acciones podremos reducir sensiblemente el consumo de energéticos y de recursos, para poder asegurar que el futuro sea realmente verde.

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